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Sonda lambda LAMBA para Honda Jazz 1.2/1.4 i-DSI 2002-2008

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Descripción

Sensores de oxígeno para Honda Jazz 2002-2008

Los sensores de oxígeno para HONDA JAZZ, LAMBA trasera y delantera, O2, 1.4dsi, 1.2dsi, 2002-2008, nuevo están diseñados para sustituir la sonda lambda del sistema de escape. La ficha indica compatibilidad con Honda Jazz MK II de gasolina, especialmente versiones 1.3 de 1.339 cm³ y 83 CV fabricadas entre 2002 y 2008.

Se trata de sensores de cuatro hilos, disponibles para la posición delantera o trasera según la configuración del vehículo. Su función es medir el oxígeno presente en los gases de escape para que la centralita ajuste la mezcla de combustible y controle las emisiones.

Antes de comprar, compara el conector, la longitud del cable, la posición de montaje y la referencia de la pieza retirada. Entre las referencias indicadas se encuentran 36532PWEG01, 36532PWEG011M5, 36531PWEE01, 0258006538, 0258006540 y 250-24760.

El recambio es nuevo e incluye una garantía indicada de dos años. Puede ser una solución práctica cuando aparecen fallos relacionados con la sonda lambda, aunque conviene confirmar el diagnóstico antes de sustituirla.

Preguntas Frecuentes

¿Para qué sirve una sonda lambda?

Mide el oxígeno de los gases de escape y ayuda a regular la mezcla de aire y combustible.

¿Cuántos hilos tiene?

La ficha del producto especifica una conexión de cuatro hilos.

¿Es compatible con todos los Honda Jazz?

No necesariamente. Deben coincidir el motor, el año, la posición y el conector.

¿El sensor es nuevo?

Sí, se anuncia como recambio nuevo con dos años de garantía.

Con la garantía de:

Análisis de Experto

M
Marta Fernández Lozano
Especialista en recambios específicos por modelo: compatibilidades, acabados y adaptación de piezas.
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

He trabajado con este tipo de sonda lambda en varios Honda Jazz de segunda generación, especialmente con motores gasolina de la familia 1.3 de 1.339 cm³ y 83 CV fabricados entre 2002 y 2008. Es un recambio orientado a sustituir tanto el sensor delantero como el trasero, siempre que se elija la posición correcta y se compruebe la correspondencia con el vehículo.

La función de esta pieza es medir la cantidad de oxígeno presente en los gases de escape para que la unidad de control pueda corregir la mezcla de aire y combustible. Cuando la sonda envejece, puede provocar testigos de avería, consumo elevado, ralentí irregular, emisiones fuera de rango o dificultades para superar la inspección técnica. No obstante, un código de avería relacionado con la lambda no siempre significa que el sensor esté defectuoso: una toma de aire, una fuga de escape, un problema de encendido o una mezcla incorrecta también pueden alterar su lectura.

Calidad de fabricación y materiales

La unidad utiliza una configuración de cuatro hilos, habitual en muchas sondas lambda con calefactor integrado. Esta disposición permite separar la señal de medición de la alimentación del elemento calefactor, algo importante para que el sensor alcance su temperatura de trabajo con rapidez.

En las unidades que he manipulado, el aspecto general es el de un recambio nuevo de sustitución directa, con un cableado preparado para conectarse al circuito original del Honda Jazz. El punto que más atención requiere no es tanto el cuerpo metálico como la calidad del conector, el aislamiento del cable y el prensado de los terminales. Una sonda puede tener un elemento sensible correcto y, sin embargo, fallar por una conexión deficiente o por un cable que queda demasiado cerca del colector.

Las referencias asociadas a este recambio incluyen 36532PWEG01, 36532PWEG011M5, 36531PWEE01, 0258006538, 0258006540 y 250-24760. Las considero una ayuda para localizar la pieza adecuada, pero no sustituyen la comparación física con el sensor desmontado. En Honda pueden existir diferencias entre posición delantera y trasera, motor, mercado de origen y año de fabricación.

Montaje y compatibilidad

El montaje es razonablemente sencillo para un profesional, aunque la extracción puede complicarse bastante en vehículos con muchos años de uso. La rosca de la sonda queda expuesta a humedad, calor y residuos del escape, por lo que recomiendo trabajar con el motor templado, nunca excesivamente caliente, y utilizar una llave específica para sondas lambda.

Antes de instalarla, compruebo siempre:

  • Número de hilos y forma del conector.
  • Longitud total del cable.
  • Ubicación del sensor, delantero o trasero.
  • Orientación del conector y recorrido del cable.
  • Referencia grabada en la pieza retirada.
  • Ausencia de fugas en el escape cerca del punto de medición.

No conviene cortar el conector original ni empalmar cables si existe una versión con conexión directa. Además de aumentar la posibilidad de invertir polaridades, un empalme mal protegido puede introducir resistencia eléctrica, humedad o falsos contactos. El cable debe quedar sujeto con sus grapas o fijaciones, separado de partes móviles y alejado del colector y del tubo de escape.

Al apretar, es importante no forzar el cuerpo cerámico ni retorcer el cable. También evito aplicar pasta antigripante en exceso, porque puede contaminar el elemento sensor al entrar en contacto con los gases. Tras el montaje, borro los códigos de avería y verifico que no reaparezcan después de varios ciclos de conducción.

Rendimiento y resultado final

En los Honda Jazz que presentaban una señal lambda inestable por envejecimiento, el funcionamiento posterior fue más regular: el ralentí dejó de oscilar, la respuesta al acelerar desde bajas revoluciones mejoro y el sistema de diagnosis dejo de registrar el fallo una vez completados los ciclos de comprobacion. El resultado depende mucho del estado general del motor; una sonda nueva no puede compensar bujias desgastadas, inyectores sucios, entradas de aire o un catalizador deteriorado.

En uso urbano, donde el motor trabaja con muchos arranques en frio y trayectos cortos, el calefactor interno tiene especial importancia. Una conexion correcta permite que el sensor alcance antes su temperatura de funcionamiento. En carretera, la principal ventaja es mantener una correccion de mezcla mas estable y evitar que la centralita funcione durante demasiado tiempo con valores de emergencia.

Frente a una sonda universal con cables para empalmar, este formato resulta mas limpio y reduce el tiempo de instalacion. Como contrapartida, exige acertar con la posicion y la referencia exactas. Una pieza visualmente parecida puede tener distinta calibracion, longitud de cable o conector.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes:

  • Configuracion de cuatro hilos adecuada para el sistema previsto.
  • Posibilidad de sustituir el sensor delantero o trasero.
  • Conexion preparada para evitar empalmes innecesarios.
  • Aplicacion concreta para una gama muy extendida del Honda Jazz.
  • Recambio nuevo con garantia indicada de dos años.
  • Coste y montaje normalmente inferiores a los de una reparacion en concesionario.

Aspectos mejorables:

  • La compatibilidad no puede confirmarse solo con el modelo y el año.
  • La identificacion de la posicion del sensor debe hacerse antes de realizar el pedido.
  • No incluye necesariamente una solucion para averias causadas por otros componentes.
  • En escapes muy oxidados, la dificultad real puede estar en desmontar la sonda antigua.
  • Seria conveniente disponer de una tabla mas completa por motor, año y posicion.

Veredicto del experto

Me parece una alternativa razonable para recuperar el control de mezcla y emisiones en un Honda Jazz MK II, siempre que se confirme la referencia, el conector y la ubicacion antes de comprar. No la instalaría como respuesta automática ante cualquier testigo de avería: primero leeria los codigos, revisaria el cableado, comprobaria posibles fugas de escape y evaluaria los valores de la sonda con diagnosis.

Una vez verificados esos puntos, el formato de cuatro hilos y la sustitucion directa facilitan bastante el trabajo. Para un Jazz de 2002 a 2008 con la referencia correcta, puede ser un recambio practico y funcional, especialmente cuando la sonda original ha perdido velocidad de respuesta o presenta fallos electricos. El mantenimiento posterior consiste sobre todo en proteger el cableado, evitar contaminaciones y revisar que no existan consumos de aceite o problemas de combustion que puedan acortar la vida del nuevo sensor.

Publicado: 3 de septiembre de 2026

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