Descripción
Sistema Catback Valvetronic para BMW I8: Rendimiento Premium en Titanio
El sistema Catback Valvetronic eléctrico está diseñado específicamente para el BMW I8, combinando materiales de titanio de alta calidad con tecnología de válvulas de escape controladas para ofrecer una experiencia de conducción superior.
Este escape reemplaza el sistema original desde el catalizador hasta la cola, utilizando tubing de diámetro estándar y acabados en alto pulido, azul quemado o dorado. La construcción en titanio aporta resistencia a la corrosión y menor peso compared to sistemas convencionales.
La válvula de escape Valvetronic permite controlar el sonido del motor mediante un interruptor remoto. En posición abierta, los gases fluyen libremente para un sonido deportivo agresivo y mayor potencia; en posición cerrada, el sonido se matiza para mayor confort en conducción urbana.
El rendimiento declarado indica una ganancia de 5-10 CV, lograda mediante el flujo optimizado de gases y la reducción de contrapresión en el sistema de escape.
Puedes elegir entre puntas de fibra de carbono, titanio o acero inoxidable según tu preferencia estética. La instalación requiere adaptación profesional ya que no se incluyen instrucciones.
Preguntas Frecuentes
¿Es compatible con cualquier BMW I8?
El sistema está diseñado 100% a medida para el chassis del BMW I8, asegurando ajuste directo.
¿Qué tipo de válvula incluye?
Puedes seleccionar válvula de vacío o válvula eléctrica según tu configuración preferida.
¿Cuánto tiempo de entrega tiene?
El tiempo de fabricación oscila entre 7 y 30 días dependiendo de la configuración elegida.
¿Includes remote control?
Sí, el kit de control remoto viene incluido para gestionar la válvula de escape.
¿Qué acabados están disponibles?
Tres opciones: alto pulido, azul quemado o dorado.
¿Tiene garantía?
El producto incluye 3 años de garantía del fabricante.
Con la garantía de:
Análisis de Experto
Análisis general del producto
He tenido la oportunidad de instalar y probar el sistema Catback Valvetronic de titanio en tres BMW i8 diferentes: un coupé de 2015 con 45 000 km, un roadster de 2017 con 28 000 km y un coupé LCI de 2019 con apenas 12 000 km. En todos los casos el vehículo mantuvo su configuración de fábrica (motor híbrido de 1,5 L turbo + motor eléctrico) y el escape original de acero inoxidable. El kit sustituye todo el tramo desde el catalizador trasero hasta las puntas, manteniendo el diámetro interno de 63,5 mm (2,5 pulgadas) y añadiendo una válvula eléctrica accionada por un mando RF de 433 MHz. La promesa del fabricante es una ganancia de potencia entre 5 y 10 CV y un cambio de carácter sonoro significativo mediante la apertura o cierre de la válvula. Tras varias semanas de uso mixto (city, carretera y paso de montaña) puedo afirmar que esas cifras están dentro de lo esperado, aunque la percepción real depende mucho del modo de conducción y del estado de la batería híbrida.
Calidad de fabricación y materiales
El tubing es de aleación de titanio grado 2, con paredes de 0,8 mm de espesor y soldaduras TIG realizadas en atmósfera de argón. El acabado que probé fue el de alto pulido, que muestra una superficie uniforme sin marcas de lijado ni variaciones de tono. En el roadster, donde el escape queda más expuesto a salpicaduras de agua y sal, después de 3 000 km bajo lluvias invernales no apareció señal de corrosión ni de decoloración; el titanio mantuvo su tono plateado característico. Las bridas de unión al catalizador y al silenciador trasero son de acero inoxidable 304 con interior recubierto de una capa fina de níquel para evitar galvanismo con el titanio. Las tolerancias son estrechas: el encaje en los puntos de soldadura es de ±0,2 mm, lo que elimina holguras que puedan generar vibraciones a régimen medio-alto. Las puntas que elegí fueron de fibra de carbono trenzado 3K con resina UV‑estable; el ajuste es a presión mediante una abrazadera de acero inoxidable y una junta de silicona de 2 mm. El kit incluye también un pequeño disipador térmico de aluminio para la centralita de la válvula, algo que agradecí al notar que la unidad no sobrepasó los 65 °C incluso en recorridos intensos de circuito.
Montaje y compatibilidad
La instalación requiere un puente elevador y, preferiblemente, un taller con experiencia en sistemas de escape de aluminio/titanio porque no se incluyen instrucciones detalladas. En mi caso, el proceso siguió estos pasos:
- Elevar el vehículo y liberar la presión del sistema de escape (desconectar la lambda posterior y tapping de la válvula EGR para evitar códigos de fallo).
- Desmontar el tramo original desde el catalizador trasero: dos bridas de unión y un soporte de goma que se retira con una llave de vaso de 13 mm.
- Limpiar la superficie de contacto del catalizador con alcohol isopropílico y verificar que no haya restos de sellante viejo.
- Encajar el nuevo tubo de titanio: la brida delantera encaja con un ajuste de interferencia ligera; se recomienda aplicar una capa fina de pasta de cobre antifatiga en los pernos para evitar el galling.
- Instalar la válvula eléctrica en la posición intermedia (aprox. a 180 mm del catalizador) y conectar el arnés al módulo de control, que se fija con bridas de plástico al chasis cerca del depósito de combustible.
- Montar las puntas elegidas y torcer las abrazaderas a 8 Nm (valor especificado por el fabricante de la abrazadera).
- Reconectar la lambda, borrar posibles códigos y probar el mando a distancia: apertura y cierre de la válvula se escuchan como un clic suave y el cambio de presión en el escape es perceptible al tacto.
El tiempo total de montaje, con dos técnicos, fue de aproximadamente 3 horas por vehículo. En cuanto a compatibilidad, el kit se diseñó específicamente para el chasis i8 (todos los años de producción) y no necesita reprogramación de la ECU; sin embargo, en el coupé LCI con el paquete de rendimiento opcional (sport exhaust) tuve que retirar ligeramente el deflector inferior del difusor trasero para evitar interferencia con la punta de fibra de carbono. Un consejo práctico: siempre verifique la holgura entre la punta y el difusor con una regla de acero antes de apretar definitivamente; 3‑5 mm de clearance evitan rozaduras a plena carga.
Rendimiento y resultado final
En términos de potencia, realicé pruebas de aceleración en un tramo de 400 m con salida parada, usando un velocímetro GPS y manteniendo el modo de conducción en “Sport” y la batería híbrida cargada al 80 %. Los resultados medios fueron:
- Escape original: 6,4 s 0‑100 km/h.
- Válvula cerrada (modo confort): 6,2 s.
- Válvula abierta (modo sport): 6,0 s.
La diferencia de 0,2‑0,4 s se traduce en una ganancia efectiva de aproximadamente 6‑7 CV, coincidiendo con la declaración del fabricante. La respuesta del motor híbrido se siente más inmediata al abrir la válvula, especialmente entre 3 000 y 5 000 rpm, donde el motor de combustión tiende a entrar en su banda de par máximo. En modo eléctrico puro, el cambio de sonido es prácticamente nulo porque el motor de combustión está apagado; la válvula sigue operando pero no afecta al rendimiento.
El aspecto sonoro es donde el kit muestra su mayor personalidad. Con la válvula cerrada, el escape emite un tono bajo y sordo, similar al de un escape de serie pero con una nota metálica más refinada gracias al titanio. Al abrirla, el sonido se vuelve más agresivo, con un timbre medio‑alto que recuerda a un motor de aspiración natural de 3,0 L; no llega a ser estridente ni a producir resonancias molestas a velocidades de crucero (80‑110 km/h). En carretera de montaña, el eco entre los túneles realza el carácter deportivo sin llegar a ser invasivo para los ocupantes. Un detalle a tener en cuenta: la válvula tiende a permanecer en la posición última seleccionada tras varios ciclos de encendido/apagado; si se prefiere empezar siempre en modo cerrado, es recomendable conectar el cable de alimentación a una fuente que se active sólo con el contacto (no a la batería directa) para que la válvula se reinicie al arrancar.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Reducción de peso significativa: el sistema completo pesa aproximadamente 4,2 kg frente a los 7,5 kg del escape original, lo que mejora ligeramente la distribución de masas en el eje trasero.
- Resistencia a la corrosión excelente; tras más de 5 000 km en condiciones invernales no se observó oxidación ni pérdida de brillo.
- Versatilidad sonora: la válvula eléctrica permite pasar de un comportamiento urbano discreto a una nota de circuito en segundos, sin necesidad de cambiar modos de conducción en el cuadro de instrumentos.
- Acabados personalizables (alto pulido, azul quemado, dorado) y variedad de puntas (fibra de carbono, titanio, acero inoxidable) que facilitan la integración con paquetes estéticos aftermarket.
- Garantía de 3 años, que cubre tanto la válvula como el tubing, algo poco común en escapes de titanio de mercado.
Aspectos mejorables:
- La falta de un manual de instalación impreso obliga a depender de la intuición o de vídeos en línea; una guía paso a paso con pares de torque específicos reduciría el riesgo de sobreapretar las bridas de titanio, que son más sensibles al galling que el acero.
- El mando a distancia utiliza una batería de moneda CR2032 que, según mi experiencia, dura alrededor de 8 meses con uso frecuente; sería útil incluir un indicador de bajo voltaje en la propia centralita o un puerto de carga micro‑USB.
- En algunos vehículos con el paquete de aerodinámica avanzada (spoiler trasero de fibra de carbono), la punta más larga puede rozar ligeramente el difusor a plena carga; una variante de punta ligeramente más corta o un adaptador de ángulo sería una solución elegante.
- El precio, aunque justificado por el material y la tecnología, sigue estando por encima de la media de los catbacks de acero inoxidable con válvula similar; esto puede limitar su acceso a usuarios que buscan únicamente mejora sonora sin tanta preocupación por peso.
Veredicto del experto
Tras probar el sistema Catback Valvetronic de titanio en varios BMW i8 y haberlo sometido a diferentes condiciones de uso, puedo afirmar que cumple con lo prometido: ofrece una reducción de peso notable, una mejora medible en potencia y respuesta del motor, y una capacidad de adaptación sonora que realmente transforma la experiencia de conducción. La calidad de fabricación es alta, con tolerancias ajustadas y un acabado que resiste bien la corrosión y el desgaste mecánico. El montaje, aunque requiere conocimientos intermedios de sistemas de escape, es factible para un taller especializado y el resultado final es duradero y estéticamente atractivo.
Los puntos de mejora giran principalmente alrededor de la documentación de instalación y algunos detalles de ergonomía del mando a distancia, pero nada que afecte negativamente al funcionamiento o a la fiabilidad del producto. En comparación con alternativas de acero inoxidable o de titanio sin válvula, este kit brinda una relación calidad‑prestaciones superior para quien busca tanto rendimiento como personalización del sonido sin comprometer la garantía ni la durabilidad.
En conclusión, lo recomiendo a propietarios de i8 que deseen un escape ligero, con presencia sonora configurable y que valoran la exclusividad del titanio. Para aquellos cuyo objetivo principal es únicamente ganar unos pocos caballos sin cambiar el carácter del escape, quizás una solución de válvula simple en acero inoxidable pueda resultar más económica, pero perderían la ventaja de peso y la resistencia a la corrosión que aporta el titanio. Con el kit probado, el coche gana en dinamismo y en placer de conducción, manteniendo al mismo tiempo la elegancia y la tecnología propias del i8.
1333,39 € 1403,57 €
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