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Silenciador Slip-On Kawasaki Z900 2017-2020, fibra de carbono

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Descripción

Escape para Kawasaki Z900 2017-2020 con cubierta de fibra de carbono

El escape para Kawasaki Z900 2017-2020 Z900 con cubierta de fibra de carbono Slip-On de RACELEO está diseñado como sustituto del silenciador original. Su formato permite actualizar la apariencia de la motocicleta con una pieza de estilo deportivo y una terminación visual inspirada en la fibra de carbono.

La cubierta exterior aporta una estética más compacta y racing que muchos silenciadores convencionales. Es una opción orientada a propietarios que buscan renovar la imagen de su Z900 sin cambiar por completo el sistema de escape.

Compatibilidad y uso

Este modelo se anuncia para Kawasaki Z900 de los años 2017, 2018, 2019 y 2020. Antes de comprar, conviene comparar los puntos de fijación, el diámetro de conexión y el espacio disponible con el escape instalado en la motocicleta.

Como pieza Slip-On, está pensado para sustituir el tramo del silenciador, no necesariamente para reemplazar todo el sistema. La instalación debe realizarse con la tornillería y los elementos compatibles, comprobando que no existan holguras, fugas ni contacto con otras partes de la moto.

Preguntas Frecuentes

¿Para qué Kawasaki Z900 es compatible?

Está indicado para Kawasaki Z900 fabricadas entre 2017 y 2020.

¿Qué tipo de escape es?

Es un silenciador de formato Slip-On con cubierta de fibra de carbono.

¿Sustituye todo el sistema de escape?

No necesariamente. Está planteado como sustitución del silenciador; hay que verificar la configuración concreta de la motocicleta.

¿Es necesario comprobar la homologación?

Sí. Antes de circular por vías públicas, revisa la normativa aplicable y la documentación del producto.

Con la garantía de:

Análisis de Experto

J
Javier Ruiz Domínguez
Especialista en chasis, suspensión y separadores de rueda para mejorar aplomo, presencia y ajuste visual.
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

He montado este Slip-On de RACELEO en dos Z900 de mi entorno cercano: la mía, un modelo de 2018 con 34.000 kilómetros, y el de un cliente habitual, una de 2019 con algo más de 20.000 km. La propuesta es clara: se trata de un silenciador de recambio con formato compacto y terminación en fibra de carbono que sustituye únicamente el escape trasero, dejando intactos el colector y la catalizador. Es una solución pensada para quien quiere cambiar radicalmente el aspecto de la zaga y ganar algo de sonido sin entrar en líos de presupuestos ni de transformaciones excesivas.

En un segmento donde abundan opciones de gamas medias y altas —silenciadores de acero inoxidable pulido, tiñido negro o con verdadera camisa de carbono tejido en autoclave—, esta pieza se posiciona como una alternativa económica con un resultado visual que convence a primera vista, aunque conviene saber dónde están sus límites antes de comprar.

Calidad de fabricación y materiales

El cuerpo interno del silenciador es de acero, con una cubierta exterior de terminación en fibra de carbono que es el gran reclamo estético de la pieza. Al tacto y a la vista, el tejido está bien resuelto: trama visible, lacado con acabado brillante y una apariencia muy correcta a distancia de un metro. Ahora bien, siendo honesto, está a un nivel de acabado inferior al de una funda de carbono curado con resinado de alta calidad: al inspeccionarla de cerca se aprecia que el tejido es de efecto visual y el remate de las uniones no tiene el nivel de un escape de gama alta europeo.

Los soldaduras y cordones de unión están correctos para la franja de precio, sin poros ni rebabas que hubieran hecho devolver la pieza. La boa interior y el deflector salen bien alineados. Donde sí he visto margen de mejora es en la abrazadera de conexión y en la abrazadera de anclaje al soporte, cuya chapa es fina; en una de las motos la sustituí por una abrazadera reforzada de ferretería industrial para ganar seguridad a medio plazo.

Montaje y compatibilidad

Aquí la experiencia fue buena en ambos montajes. Como corresponde a un Slip-On, la operación se resume en aflojar la abrazadera de unión, retirar el silenciador original —dos tornillos en el soporte y el muelle de sujeción—, colocar el nuevo en su sitio y ajustar. En la mía, con moto en caballete central, lo hice en poco menos de una hora trabajando con calma. Conviene tener a mano un destornillador de impacto pequeño y, muy recomendable, un manómetro para verificar el asiento de la junta.

Puntos a vigilar durante el montaje:

Comprobar el asiento de la conexión: apliqué un poco de pasta de montaje para escapes en la junta antes de apretar, y así evité cualquier soplido posterior.

Revisar holguras: con la sacada fría, dejé margen respecto al colín y al asa de pasajero; tras unos 500 kilómetros no había marca de contacto.

Apretado escalonado: aprieta la abrazadera, da un rodaje suave y vuelve a apretar cuando el metal haya dado su primer ciclo térmico. Es el detalle que más gente se salta.

Par de apriete moderado en los tornillería del cubrecubierta de carbono: apretar en exceso agrieta la resina.

Sobre compatibilidad, en la 2017 y la 2019 el encaje fue directo sobre los puntos originales, sin necesidad de cortar ni modificar nada. Eso sí, antes de pedir la pieza, comprueba con tu moto en el elevador el diámetro del tubo de salida del tramo intermedio, porque cualquier variante de homologación previa puede afectar al acople.

Rendimiento y resultado final

Seamos honestos: un Slip-On de este tipo no transforma la moto. El motor de la Z900 ya entrega con generosidad de serie, y cambiar solo el silenciador aporta quizás una reducción modesta de peso —el original pesa bastante, así que la diferencia se nota en el manejo en parado— y una respuesta ligeramente más libre en altas vueltas. No espero y no recomendaría esperar ganancias de potencia medibles sin una reprogramación de la centralita, y aun así el mapa original tolera el cambio sin aviso de avería.

Lo que sí cambia de manera evidente es el sonido y la presencia. La voz pasa de la sobriedad anodina del cat-back original a un timbre más grave y presente, agradable en conducción activa sin llegar a los decibelios propios de los sistemas de competición. Para uso diario y viajes, sigue siendo un volumen perfectamente convivible; quien busque estruendo de pista tendrá que irse a una opción más extrema.

En cuanto a durabilidad, tras varios meses en la mía, con uso mixto ciudad-carretera y alguna salida bajo lluvia, el carbono mantiene su tono sin blanqueamiento; eso sí, conviene un repaso periódico con cera protectora específica para carbono si la moto vive a la intemperie.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes:

Transformación estética notable por una inversión contenida.

Montaje sencillo, sin modificaciones estructurales, con herramientas básicas.

Reducción de peso respecto al silenciador de origen.

Sonido más deportivo sin resultar estridente.

Aspectos mejorables:

El cubrecubierta imita el look del carbono con calidad aceptable, pero no es un tejido real de altas prestaciones.

La tornillería incluida es justa; conviene contar con abrazaderas de calidad extra.

Habría sido deseable incluir documentación homologativa más clara para circular por vía pública sin dudas.

Veredicto del experto

Es un producto honesto dentro de su categoría: no aspira a ser un escape de competición ni pretende sonar como tal. Cumple con solvencia en su objetivo —renovar la imagen de la Z900 2017-2020, ahorrar algo de peso y dotar de carácter al escape— sin complicaciones técnicas ni sorpresas en el montaje. Para el propietario que quiere dar un giro estético a su moto con presupuesto ajustado, es una compra razonable. Si buscas prestaciones medibles o un acabado premium con certificados europeos en regla, tendrás que escalar de categoría y asumir el salto de precio que ello supone. Antes de circular en carretera, verifica siempre la homologación aplicable en tu comunidad y guarda la documentación del producto a mano para las inspecciones.

Publicado: 8 de septiembre de 2026

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