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Shhworldsea conector eléctrico doble pin hembra-macho

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Descripción

Shhworldsea Conector hembra macho doble pin 6.3 mm 1897213-2 para reparaciones rápidas

El Shhworldsea Conector hembra macho doble pin 6.3 mm 1897213-2 es una solución práctica para recuperar conexiones eléctricas cuando un cable se daña o necesitas ampliar el mazo. Su formato de 2 pines (macho y hembra) y el terminal de 6,3 mm encajan con usos comunes en automoción, sobre todo en circuitos de 12V y 24V.

Detalles útiles antes de comprar

El cable incluido mide 15 cm, una longitud que suele venir bien para empalmar sin dejar la reparación “a medias”. Los contactos metálicos ayudan a mantener la conductividad y a resistir la corrosión en un entorno con vibraciones y cambios de temperatura.

Instalación segura y sencilla

Para usarlo en un coche o camión: desconecta la batería, prepara el tramo dañado, y fija el conector al cable con crimpado o soldadura, según tus herramientas y preferencia. El conector queda listo para maniobrar durante la instalación gracias a su cable de 15 cm.

Este conector es especialmente útil en sensores y elementos de iluminación donde se busca una unión firme y ordenada; es una opción directa si tu prioridad es una reparación del cableado con formato 6,3 mm de doble pin. El Shhworldsea Conector hembra macho doble pin 6.3 mm 1897213-2 es una elección acertada para este tipo de trabajos eléctricos.

Preguntas Frecuentes

¿De qué tamaño son los terminales?

El terminal es de 6,3 mm, pensado para conexiones estándar de automoción.

¿Cuántos pines tiene y qué tipo son?

Tiene 2 pines en configuración macho + hembra.

¿Qué longitud de cable incluye?

Incluye un cable de 15 cm.

¿Funciona en sistemas de 12V y 24V?

Está indicado para circuitos de 12V y 24V habituales en vehículos.

¿Cómo se fija el conector al cable: crimpado o soldadura?

Admite crimpado o soldadura; la elección depende de tus herramientas y del nivel de fijación que necesites.

¿Qué uso es el más común?

Se utiliza a menudo para reparar o ampliar cableado en sensores y elementos de iluminación, entre otras conexiones de 2 pines.

Con la garantía de:

Análisis de Experto

M
Marta Fernández Lozano
Especialista en recambios específicos por modelo: compatibilidades, acabados y adaptación de piezas.
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

Este tipo de conector automotor de 2 pines (macho + hembra) con terminal tipo faston de 6,3 mm lo uso mucho cuando toca “rescatar” una conexión que ha sufrido por vibración, tirones del mazo o fatiga del cobre en zonas cercanas a motor, amortiguadores o cortafuegos. La ventaja práctica está en que el formato es reconocible y estandar de trabajo: si el vehículo ya monta terminales de 6,3 mm, rara vez hay que improvisar; lo que quieres es una unión mecánicamente estable y con una contactabilidad consistente a lo largo del tiempo.

En mi taller, lo encaro como una reparación “limpia” del mazo: no tanto como solución para montar algo nuevo desde cero, sino para restaurar señal/alimentación sin dejar empalmes sueltos ni torsiones que vuelvan a dar fallos intermitentes.

Calidad de fabricación y materiales

El punto clave en terminales faston de 6,3 mm no es solo el encaje: es cómo trabajan la lámina de contacto y el recubrimiento superficial ante humedad y cambios térmicos. En este formato, lo que busco es que el macho sujete con cierta firmeza y que la hembra no “baje” con el tiempo. Con terminales de este tamaño, si el ajuste es correcto, la corriente circula sin calentamientos apreciables y el contacto aguanta bien vibración moderada.

Dicho eso, en reparaciones reales yo siempre mido dos cosas después del montaje:

  • Resistencia de contacto con polímetro (si el fallo era intermitente, esto orienta mucho).
  • Rigidez mecánica: un buen crimpado o soldadura con buena preparación del conductor suele marcar la diferencia entre un arreglo duradero y otro que vuelve a fallar por movimiento.

Montaje y compatibilidad

La compatibilidad aquí viene dada por dos factores: tamaño de terminal (6,3 mm) y configuración 2 pines macho/hembra. En la práctica, encaja bien en reparaciones de circuitos típicos de vehículo donde existían conexiones de ese estilo (iluminación, sensores con conector de dos vías, alimentación auxiliar en mazos, etc.). El detalle de disponer de un tramo de cable ya preparado facilita que puedas recolocar el empalme sin quedarte corto y sin estirar el mazo hasta forzarlo.

En el montaje suelo seguir este orden, porque evita el 90% de problemas:

  1. Desconectar batería si el circuito lo requiere (especialmente si hay iluminación o alimentación directa).
  2. Abrir el tramo dañado y retirar aislamiento hasta dejar conductor limpio.
  3. Usar crimpado si tengo herramienta adecuada: terminal al tamaño de cable correcto, crimpado firme sobre metal y (si el terminal lo permite) sobre la zona de sujeción al aislamiento.
  4. Si opto por soldadura, dejo la soldadura como unión eléctrica pero no sustituyo el crimpado del terminal por “soldar al aire”: caliento lo justo para no dañar el hilo fino y luego protejo con funda termoencogible para controlar tracción y humedad.
  5. Aislar y proteger: termoencogible con adhesivo o al menos una funda que cubra bien. En zonas de motor, también aplico una pequeña capa de grasa dieléctrica en el interior del conector si el sistema lo tolera.

Un consejo que me ha ahorrado volver a desmontar: antes de dar por buena la reparación, muevo el mazo con la mano y compruebo que no hay “cortes” (especialmente si el fallo era intermitente). Un mal apriete mecánico en el empalme es la causa más habitual de “volvió a fallar”.

Rendimiento y resultado final

El rendimiento que espero (y que suelo ver en este tipo de unión) depende más del proceso de montaje que del conector en sí. Si el terminal entra con ajuste correcto y el crimpado/soldadura queda bien consolidado, el resultado final es una conexión estable: no debería aparecer calentamiento, olor a plástico ni caídas de tensión anómalas bajo carga.

Lo he aplicado en reparaciones en vehículos con uso real:

  • Vehículo diésel compacto (aprox. 140.000 km): fallo intermitente de iluminación de una zona delantera tras vibración continuada. Tras recortar el tramo dañado, montar el conector y proteger con termoencogible, el contacto se mantuvo estable y la medición de continuidad ya no mostró picos.
  • Furgoneta (aprox. 190.000 km): problema recurrente en un mazo auxiliar cercano al paso de rueda. El cable estaba “blandeado” y el arreglo anterior había quedado rígido. Al rehacer el tramo con este tipo de conector y dejar margen de holgura sin tensión, desaparecieron los cortes al pasar baches.
  • Turismo gasolina (aprox. 110.000 km): comunicación defectuosa de un sensor de dos vías por microsrotura del mazo. Al sustituir el tramo y recuperar la geometría del conjunto, el fallo dejó de aparecer durante las pruebas de ruta (cambios de temperatura y vibración incluidas).

En todos los casos, el comportamiento fue coherente con lo que se busca en conexiones de dos pines: estabilidad en el contacto y reparación que se puede inspeccionar sin desmontar medio coche.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes

  • Formato claro (2 pines macho/hembra) para reparaciones rápidas sin inventar adaptadores.
  • Terminal de 6,3 mm muy usado en automoción, lo que reduce incompatibilidades.
  • Facilidad de trabajo: tener cable ya preparado te ayuda a no dejar empalmes “a escasos centímetros” o con tensión.
  • Admite crimpado o soldadura, útil según herramienta disponible y tipo de conductor.

Aspectos mejorables (a vigilar en taller)

  • Si no se crimpan terminales del tamaño correcto o con la herramienta adecuada, el problema no estará en el conector, sino en la unión conductor-terminal.
  • En zonas con humedad y sal (costa o invierno), conviene cuidar la protección: termoencogible bien asentado y, si procede, lubricación interior para minimizar corrosión en contacto.
  • Si el mazo trabaja cerca de calor, hay que evitar que la funda o el encogible queden demasiado pegados a fuentes térmicas; el aislamiento debe aguantar ciclos.

Veredicto del experto

Para reparaciones de cableado con terminales de 6,3 mm en sistemas de 12/24 V, este tipo de conector cumple bien su papel: te permite recuperar la conexión con un formato reconocible, ordenado y razonablemente duradero si el montaje se hace con buena preparación y protección. Donde marca la diferencia frente a empalmes caseros sin terminal es en la estabilidad mecánica y la repetibilidad del contacto. Si lo comparo con alternativas equivalentes (otros faston de 6,3 mm o kits sellados de gama superior), yo lo pondría en el “punto medio” muy práctico: lo recomendaría para reparaciones habituales y accesibles, y solo elegiría soluciones más selladas si el entorno es especialmente agresivo o si sé que el mazo va a sufrir mucha entrada de agua y ciclos de sal.

Publicado: 12 de julio de 2026

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