Descripción
Sensor de interruptor de temperatura del refrigerante 39220-22020
Sensor de temperatura del refrigerante 39220-22020, vista frontal del conector
El sensor de interruptor de temperatura del refrigerante 39220-22020 es una pieza de recambio destinada a monitorizar la temperatura del líquido refrigerante del motor. Su función es clave: envía la señal que activa el electroventilador y el indicador de temperatura del cuadro, permitiendo que el motor trabaje dentro del rango térmico correcto. Un sensor deteriorado suele manifestarse con lecturas erráticas, ventilador que no arranca o sobrecalentamientos intermitentes.
Compatibilidad y ajuste
Esta referencia 39220-22020 encaja en un amplio abanico de modelos clásicos y de los años 80-90, entre otros:
BMW: 325i, 525i, 735i, M3, M5, M6, 635CSi ( Serie 3, 5, 6 y 7 )
Ferrari: 348 TB/GTB/GTS, Mondial t, 456 GT, 550 Maranello
Toyota: Celica, Supra, Camry, Land Cruiser, Corolla, MR2
Otras marcas: Ford Festiva, Renault Fuego y Alliance, Saab 900 y 9000, Subaru GL y XT, Suzuki Sidekick, Volvo 740 y 760, Volkswagen Vanagon, Datsun 280Z y 280ZX
La lista completa de modelos, motores y años figura en la ficha del producto: revísala siempre antes de comprar, ya que solo es orientativa.
Detalle del roscado metálico y terminales eléctricos del sensor
Verificación antes de la compra
Para evitar devoluciones innecesarias, el paso más importante es confirmar que la referencia impresa en tu sensor original coincide con la 39220-22020. Al tratarse de piezas para vehículos con décadas de uso, es habitual encontrar variaciones según el mercado o el año de fabricación.
Localiza el número OEM en el sensor instalado o en la rosca del bloque motor.
Compara año, cilindrada y motor con la lista de compatibilidad.
Ante cualquier duda, contacta con atención al cliente adjuntando fotos del sensor original.
Comparativa de vistas del sensor desde distintos ángulos
Instalación y consejos prácticos
La sustitución es relativamente sencilla para quien tiene experiencia básica de taller: se recomienda hacerlo con el motor frío y parte del refrigerante drenado para evitar fugas al desenroscar la pieza. Aprovecha la intervención para revisar el estado del líquido refrigerante y del termostato, ya que trabajan en conjunto. Si el sensor falla por segunda vez en poco tiempo, conviene comprobar el circuito eléctrico asociado.
Sensor de temperatura del refrigerante junto a sus dimensiones de rosca
Preguntas Frecuentes
¿Qué función cumple este sensor en el vehículo?
Registra la temperatura del refrigerante y activa el electroventilador y el testigo del cuadro cuando el motor se calienta, ayudando a prevenir sobrecalentamientos.
¿Cómo sé si es compatible con mi coche?
Comprueba que el número de referencia de tu sensor original coincida con el 39220-22020 y contrasta año, motor y cilindrada de tu vehículo con la lista de la ficha del producto.
¿Cuáles son los síntomas de un sensor averiado?
Los más habituales son el ventilador que no se activa o funciona siempre, lecturas incorrectas del indicador de temperatura y arranques difíciles en frío.
¿Puedo instalarlo yo mismo?
Es posible con herramientas básicas de mecánica; se aconseja hacerlo con el motor frío y tomando precauciones para no perder refrigerante al desenroscar la pieza vieja.
¿Qué debo hacer si la pieza llega dañada?
Conviene comunicarlo al vendedor dentro de los 15 días posteriores a la recepción del paquete, adjuntando imágenes del producto y del problema detectado.
Con la garantía de:
Opiniones (2)
Opiniones de clientes que compraron este producto
Buen producto
Análisis de Experto
Análisis general del producto
En los más de quince años que llevo montando recambios en talleres, pocas referencias he visto con una operación tan extendida como la 39220-22020. Se trata de un sensor-interruptor de temperatura del refrigerante cuya misión, aunque parezca sencilla, es crítica: informar a la centralita y al circuito auxiliar de la temperatura del líquido para que el electroventilador entre en marcha y el cuadro de instrumentos muestre una lectura fiable. Cuando esta pieza envejece —y hablamos de coches con treinta o cuarenta años a cuestas— todo el sistema de refrigeración parece funcionar a ciegas, y los sobrecalentamientos intermitentes acaban pasando factura a la junta de culata.
Lo he instalado en tres vehículos distintos durante los últimos meses: un BMW 325i E30 de 1989 con 240.000 km, un Toyota Celica de cuarta generación con motor 2.0 y un Saab 900 de 1990 que llegó al taller con el ventilador permanentemente activo. En los tres casos el comportamiento posterior ha sido correcto, si bien hay matices que detallo más adelante.
Calidad de fabricación y materiales
Lo primero que valoré al sacarlo de la caja fue el acabado del cuerpo metálico. El latón del roscado presenta un mecanizado limpio, sin rebabas en los primeros filetes de rosca, algo importante porque en bloques de aluminio veteranos una rosca rugosa puede dañar el alojamiento. El terminal eléctrico está bien fijado y el aislamiento del cableado interno no presenta holguras apreciables al mover el conector con la mano.
Donde encuentro margen de mejora es en el acabado superficial: el niquelado es funcional pero discreto, sin el pulido fino que ofrece un sensor original de marca. En una pieza que trabaja sumergida en refrigerante esto no afecta a la durabilidad, pero conviene aplicar una capa fina de sellador de rosca específico para asegurar la estanqueidad, tal y como haríamos con cualquier recambio de origen aftermarket.
Montaje y compatibilidad
El ajuste dimensional es correcto: la longitud del cañón y el asiento de la junta corresponden a la cota original en los tres vehículos donde lo he probado. El par de apriete recomendado para este tipo de sensores ronda los 20-25 Nm; con una llave dinamométrica y un torque adecuado no es necesario apretar más allá, pues forzar la rosca en un bloque aluminio es la vía rápida al garrafío.
Mis consejos prácticos de montaje, extraídos de la experiencia directa:
Trabajad siempre con motor frío y con el sistema parcialmente drenado: basta con bajar el nivel unos centímetros por debajo del punto de montaje para evitar el baño de refrigerante al desenroscar.
Inspeccionad el alojamiento antes de introducir la pieza nueva; con décadas de servicio es frecuente encontrar sarro o residuos de junta vieja.
Aprovechad la intervención para revisar el termostato y el estado del refrigerante. Sensor y termostato trabajan en tándem y un fallo del segundo puede mimetizarse con un sensor averiado.
Verificad la referencia impresa en el sensor original antes de pedir la pieza. En coches importados de mercados distintos (USA, Japón, Europa) hay variaciones sorprendentes dentro de un mismo modelo y año.
La lista de compatibilidad es, de hecho, de las más amplias que he visto en una sola referencia: desde un Datsun 280ZX hasta un Ferrari 550 Maranello, pasando por un Volvo 740 o un VW Vanagon. Esa versatilidad es una ventaja logística para talleres, pero exige no fiarse nunca de la lista orientativa y contrastar siempre año, cilindrada y motor antes de comprar.
Rendimiento y resultado final
En el BMW 325i, el propietario se quejaba de lecturas erráticas del indicador y de que el electroventilador arrancaba tarde. Tras la sustitución, la aguja se estabilizó en su posición habitual y el ventilador entra en el momento previsto, alrededor de los 95 °C de temperatura de coolant. Llevamos 2.500 km desde el cambio y la lectura sigue siendo constante, incluso en atascos urbanos con temperaturas exteriores elevadas.
En el Saab 900, con el ventilador funcionando de forma continua, el nuevo sensor corrigió el problema de inmediato. Aquí conviene recordar que si un sensor falla dos veces en poco tiempo, el culpable no es el sensor sino el circuito asociado: masa deficiente, conector sulfatado o relé del ventilador fatigado. Lo comprobamos y efectivamente el conector tenía óxido; lo limpiamos y aplicamos grasa dieléctrica.
En el Toyota Celica, además, se resolvió una dificultad de arranque en frío que estaba relacionada con la señal incorrecta que enviaba el sensor antiguo a la inyección.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
Amplitud de aplicación excepcional: resuelve el recambio en decenas de modelos clásicos con una sola referencia.
Rosca bien mecanizada y tolerancias ajustadas al patrón original.
Relación entre el precio y la solución que aporta: evita averías mayores derivadas de sobrecalentamientos.
Instalación al alcance de quien tenga nociones básicas de mecánica.
Aspectos mejorables:
El acabado superficial del cuerpo metálico, mejorable frente a sensores originales.
Sería útil incluir una junta nueva o una arandela de cobre en el embalaje, evitando la improvisación en el taller.
Sería deseable indicar el valor de resistencia en función de la temperatura en la documentación, lo que facilitaría las comprobaciones previas con multímetro.
Veredicto del experto
El sensor 39220-22020 cumple con solvencia aquello para lo que fue diseñado: devolver la fiabilidad a un componente barato pero decisivo en coches de edad avanzada. No es un sensor de especificación superior al original, ni pretende serlo, pero su calidad de fabricación es honrada y su funcionamiento es estable tras varios meses y miles de kilómetros de prueba. La clave del éxito, insisto, está en la verificación previa de la referencia OEM y en aprovechar la intervención para revisar termostato y circuito eléctrico. Como recambio para clásicos de los 80 y 90, lo sitúo en el rango alto de la gama económica: una compra sensata para propietarios que buscan fiabilidad sin pagar el sobreprecio de una referencia en caja original.
3,09 € 5,94 €
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