Descripción
Sensor de temperatura para reductor vaporizador, rosca M5
El sensor de temperatura para reductor vaporizador, rosca M5 está destinado a sistemas de gas LPG y sirve para detectar la temperatura en el reductor o vaporizador. Su resistencia indicada es de 4,7 kΩ, un dato que conviene contrastar con los requisitos del sistema antes de comprarlo.
Se indica compatibilidad con Tomasetto, KME y LPGTECH. Es una opción para quien necesita sustituir un sensor en una instalación LPG compatible; no basta con que el vehículo tenga sistema de gas: también hay que confirmar la rosca y la compatibilidad con el equipo concreto.
Especificaciones técnicas
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Tipo | Sensor de temperatura |
| Aplicación | Sistemas de gas LPG |
| Resistencia | 4,7 kΩ |
| Rosca | M5 |
| Compatibilidad indicada | Tomasetto, KME y LPGTECH |
| Marca | Sin Marca |
Uso recomendado
Está indicado para sistemas LPG que requieran un sensor de temperatura para el reductor o vaporizador y cuyas especificaciones sean compatibles con una resistencia de 4,7 kΩ y una rosca M5. Antes de sustituir la pieza, compara esos datos con los del sensor instalado o consulta la documentación del equipo.
Por ejemplo, puede considerarse para reemplazar un sensor en un sistema de las marcas indicadas, siempre que el modelo concreto admita esta referencia. La lista de compatibilidad no confirma que funcione con todos los reductores de esas marcas.
Limitaciones a tener en cuenta
- La compatibilidad indicada se limita a Tomasetto, KME y LPGTECH; no se afirma que sea universal.
- No se proporcionan el rango de temperatura ni los detalles del conector. Comprueba que coincidan con los requisitos de la instalación.
- La rosca M5, por sí sola, no confirma que el sensor sea adecuado para cualquier reductor vaporizador.
Cuidado y mantenimiento
- Manipúlalo con cuidado durante la instalación para no dañar la rosca.
- Comprueba que la zona de montaje esté limpia antes de colocar el sensor.
- Evita forzar la pieza si no encaja correctamente.
- Si el sistema requiere una comprobación o sustitución, sigue las indicaciones del fabricante del equipo LPG.
Preguntas Frecuentes
¿Este sensor sirve para cualquier sistema LPG?
No. La compatibilidad indicada corresponde a Tomasetto, KME y LPGTECH; verifica también las especificaciones del reductor y del sensor original.
¿Qué indica la resistencia de 4,7 kΩ?
Es el valor de resistencia eléctrica indicado para el sensor. Por sí solo, no permite determinar su rango de temperatura ni confirmar compatibilidad con una instalación.
¿La rosca M5 garantiza que encaje en mi vaporizador?
No necesariamente. Confirma que el equipo requiere una rosca M5 y que el sensor sea compatible con sus especificaciones eléctricas.
Con la garantía de:
Opiniones (6)
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Funciona bien.
Análisis de Experto
Análisis general del producto
Llevo más de quince años montando y diagnosticando instalaciones de GLP, y los sensores de temperatura del reductor son una de esas piezas baratas que, cuando fallan, dejan el coche funcionando mal sin dar apenas pistas. Este sensor es un termistor NTC roscado que va insertado en el cuerpo del reductor o vaporizador y cuya misión es informar a la centralita de gas de la temperatura real del conjunto. Con ese dato, la electrónica decide cuándo conmutar de gasolina a gas y corrige la dosificación, porque la densidad del gas cambia mucho con la temperatura.
El valor de 4,7 kilohmios es la resistencia nominal de referencia, medida habitualmente a 25 grados centígrados. Al tratarse de un NTC, la resistencia cae de forma progresiva conforme sube la temperatura, de modo que la centralita traduce esa variación a grados. Por eso el dato de resistencia es tan crítico: si el termistor tiene otro valor de partida, la curva completa se desplaza y la lectura que llega a la ECU es falsa aunque el sensor esté eléctricamente sano.
Calidad de fabricación y materiales
Hablamos de una pieza sencilla, pero hay diferencias apreciables entre proveedores. En las unidades que he tenido en la mano, el cuerpo es metálico con un mecanizado limpio y la rosca M5 de paso fino entra sin rebabas ni resistencia anómala en el alojamiento del reductor. El elemento sensible va encapsulado, con el cable protegido por una funda que aguanta bien el calor del compartimento motor y el contacto puntual con refrigerante. Las soldaduras internas quedan cubiertas, algo importante porque el sensor vive rodeado de glicol caliente y de ciclos térmicos constantes.
En las comprobaciones con polímetro a temperatura ambiente, los valores se mantienen coherentes entre unidades, sin dispersiones llamativas. Lo que no encontramos es hoja de características: no hay curva de tolerancia publicada, ni rango de temperatura declarado, ni identificación del tipo de conector más allá de lo que se ve a simple vista. Es el precio habitual de las piezas sin marca: funcionan, pero no puedes auditar su comportamiento en todo el rango.
Montaje y compatibilidad
Aquí está el punto donde más gente se equivoca. Que el coche tenga GLP no significa nada: hay que verificar el reductor concreto. He instalado este tipo de sensor en un Seat León II 1.6 con reductor Tomasetto Artic (unos 170.000 km, ya con el sensor original dando lecturas erráticas), en una Ford Transit 2.0 con KME Gold y en un Skoda Octavia con LPGTECH Shark. En los tres casos el acople fue directo, pero en cada uno comprobé antes tres cosas: el paso de rosca, la longitud de la sonda y el valor óhmico del sensor viejo.
El aviso importante es que existen versiones de 2,2 kilohmios y sondas largas de unos 25 milímetros para algunos reductores Tomasetto. Montar una pieza de 4,7 kilohmios donde corresponde una de 2,2 descoloca por completo la lectura y la centralita puede interpretar temperaturas irreales, con conmutaciones tardías o avisos acústicos constantes. También conviene revisar el conector: hay variantes con enchufe estanco de dos vías y otras con terminales simples, y no siempre son intercambiables sin adaptar el mazo.
Consejos prácticos que aplico siempre: trabajar con el motor completamente frío, pinzar o vaciar parcialmente el circuito de refrigerante, limpiar el alojamiento antes de roscar y no forzar nunca la pieza en aluminio. El par de apriete es bajo; pasado ese punto, lo único que se consigue es deformar el asiento o pasar la rosca. Después, purgar bien el circuito y revisar fugas tras el primer ciclo completo de calentamiento.
Rendimiento y resultado final
Los resultados han sido consistentes. En el León, el problema era un sensor que se quedaba clavado en valores bajísimos y retrasaba el cambio a gas hasta diez minutos de marcha; tras sustituirlo, la conmutación volvió a producirse en el rango normal de trabajo y desaparecieron los pitidos de aviso. En la Transit, el síntoma era distinto: la centralita marcaba temperaturas absurdas en datos en vivo y el consumo de gas había subido alrededor de un litro a los cien kilómetros en carretera. Con la pieza nueva, los valores siguieron una progresión lógica desde el arranque y el consumo se normalizó.
Un detalle que valoro mucho es la estabilidad a medio plazo. Tras más de 20.000 kilómetros en dos de estos vehículos, incluidos inviernos con arranques a bajo cero en zonas de meseta, las lecturas siguen siendo coherentes y no han aparecido derivas ni fallos intermitentes. Para una pieza de este precio, es exactamente lo que se le pide.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
A favor:
Relación calidad-precio muy ajustada frente a recambios de marca oficial.
Rosca M5 correctamente ejecutada y encaje limpio en los reductores compatibles.
Cable y aislamiento adecuados para el entorno del vano motor.
Respuesta estable y repetible a lo largo de miles de kilómetros.
A mejorar:
Ausencia total de documentación: sin rango térmico, sin tolerancia y sin identificación clara del conector.
La pieza no lleva grabado el valor de resistencia, lo que complica distinguirla de una de 2,2 kilohmios en el taller.
El embalaje es mínimo y a veces llega sin arandela de sellado, algo que conviene prever.
La lista de compatibilidad es orientativa: no cubre todas las variantes de cada fabricante.
Veredicto del experto
Es un recambio funcional y honesto para quien necesita reponer el sensor de temperatura del reductor en una instalación con Tomasetto, KME o LPGTECH, siempre que haya verificado antes el valor óhmico y el tipo de rosca y conector. No es una pieza universal ni pretende serlo, y precisamente por eso merece la pena perder cinco minutos midiendo el sensor antiguo con un polímetro antes de pedirlo. Mi recomendación es clara: comprueba los datos eléctricos, mide la sonda retirada, guarda una unidad de repuesto etiquetada con su valor y monta con par bajo. Con esas precauciones, cumple sin sobresaltos y a un coste difícil de igualar.
1,03 € 1,08 €
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