Descripción
Sensor de posición del acelerador 2001404 GORST
El sensor de posición del acelerador 2001404 para Buick Terraza, Chevrolet Impala, Malibu, Uplander, Monte Carlo y Pontiac Montana o G6 está diseñado como recambio nuevo para sustituir una pieza antigua o averiada. Su función es informar a la unidad de control sobre la apertura del acelerador, ayudando a gestionar la respuesta del motor.
Fabricado en plástico y metal, presenta acabado negro y conector de 6 pines. La instalación se plantea como reemplazo 1:1, sin necesidad de taladrar ni cortar, aunque el montaje debe realizarlo una persona con los conocimientos adecuados y siguiendo las especificaciones del vehículo.
Compatibilidad y referencias
Es compatible con las siguientes aplicaciones indicadas:
- Buick Terraza 3.9 L, 6 cilindros, 2006-2007.
- Chevrolet Impala, Malibu y Uplander; Monte Carlo en versiones especificadas.
- Pontiac Montana 3.9 L y Pontiac G6 3.5 L, según año y configuración.
Las referencias de intercambio son 2001404, 200-1404, 260077, EC3411 y ECC1089. Antes de comprar, compara la forma, el conector y el número grabado en tu sensor original; el año, el motor y la versión concreta pueden modificar la compatibilidad.
Preguntas Frecuentes
¿Cuántos pines tiene?
Dispone de un conector de 6 pines.
¿Qué referencias sustituye?
2001404, 200-1404, 260077, EC3411 y ECC1089.
¿Es una pieza nueva?
Sí, se suministra nueva e incluye una unidad.
¿Requiere modificaciones para instalarlo?
Está diseñado para un reemplazo 1:1, sin taladrar ni cortar, siempre que corresponda al vehículo.
Con la garantía de:
Análisis de Experto
Análisis general del producto
A lo largo de estos años he montado bastantes sensores de posición del acelerador (TPS) en General Motors de gama media, sobre todo en esos Chevrolet Impala, Malibu y Pontiac G6 que llegan con motor irregular y testigo de avería encendido por culpa de este componente. Cuando falla el TPS, los síntomas son bastante característicos: tirones en fase de aceleración parcial, ralentí inestable, entradas y salidas de modo de emergencia con el motor limitado a unas 2.000 vueltas y, en los casos más avanzados, un código P0121 o P0122/P0123 almacenado en la centralita.
Este recambio está pensado para las plataformas GM con motores V6 de 3,5 y 3,9 litros, incluidos el Chevrolet Uplander y el Pontiac Montana, entre otros. Es el típico repuesto que uno compra cuando la lectura del sensor oscila en el escáner sin que nadie toque el pedal, o cuando la resistencia medida en pista abierta o cerrada se sale claramente de los valores esperados. Tras instalarlo en un Malibu 3.5 de más de 220.000 kilómetros y en un Impala con síntomas intermitentes de corte, el comportamiento del motor volvió a ser el correcto, con una respuesta progresiva y sin tirones en transiciones de carga.
Calidad de fabricación y materiales
La carcasa combina plástico y metal, con un acabado negro mate discreto que no desentona en el vano motor. Lo primero que compruebo siempre en un TPS de recambio es la precisión del eje interior: debe girar suave, con una resistencia constante y sin puntos duros ni holguras perceptibles al tacto. En esta unidad el giro era limpio en todo el recorrido, sin crujidos ni zonas donde la fuerza variara bruscamente, lo que sugiere que el potenciómetro interno lleva un buen calibrado de fábrica.
El conector de 6 pines replica la geometría del original, con los terminales insertados sin juego aparente. Insisto siempre en revisar este punto porque el enemigo oculto de estos sensores no suele ser la electrónica, sino la oxidación de los pines del arnés. Un clic firme del encaje del conector y unos terminales que agarran bien valen más que cualquier promesa comercial. Las juntas de estanqueidad en la zona de acoplamiento también estaban presentes, algo básico para evitar la entrada de humedad en el potenciómetro.
Montaje y compatibilidad
Aquí conviene ser preciso. La instalación es un reemplazo 1:1 sobre el cuerpo de aceleración, sin taladrar ni cortar nada, pero sí requiere unas nociones mínimas: desconectar la batería antes de empezar (imprescindible con sensores de este tipo, para evitar picos y para que la centralita reinicie las lecturas adaptativas), retirar los tornillos del sensor viejo, encajar el nuevo respetando la orientación del eje ranurado y recuperar la junta si el diseño la lleva.
Mi consejo es verificar las referencias cruzadas 2001404, 200-1404, 260077, EC3411 y ECC1089, y antes de nada comparar la silueta, el conector y el número grabado en el sensor original. En los GM de esos años hay variantes según el motor y el año del modelo, y un TPS con el mismo aspecto físico pero distinta curva interna puede provocar lecturas erráticas aunque encaje perfectamente. Ese minuto de comprobación ahorra desmontajes innecesarios. El montaje completo, con localización de la pieza y limpieza previa de la zona, ronda los veinte minutos en estos modelos; no hace falta desmontar el cuerpo de aceleración completo en la mayoría de los casos.
Rendimiento y resultado final
En el Malibu donde lo instalé, con síntomas de vacilación al mantener velocidad constante en autopista, el cambio fue inmediato: desapareció el tirón de aceleración parcial y la lectura en el escáner pasó de saltar entre valores inconsistentes a seguir una rampa continua del 0 al 90-95 por ciento de apertura. En el Impala, la marcha en modo de emergencia que aparecía de forma intermitente dejó de reproducirse tras varios días de pruebas y unos cientos de kilómetros.
Un matiz importante: tras sustituir el sensor conviene hacer un ciclo de aprendizaje de la centralita o, como mínimo, arrancar y dejar el motor llegar a temperatura sin tocar el acelerador durante unos minutos, para que el ECM recalibre el punto cerrado. Esto evita ralentís altos transitorios que muchos confunden con una pieza defectuosa.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Entre los puntos fuertes destacaría:
Ajuste fiel al original: el eje y el patín de acoplamiento encajan sin holgura en el cuerpo de aceleración GM.
Comportamiento eléctrico estable: lecturas coherentes y repetibles tras varias semanas de uso.
Instalación sencilla: montaje directo sin modificaciones, apto para quien tenga algo de destreza con herramientas básicas.
Precio contenido frente al repuesto de concesionario, con una relación calidad/resultado muy razonable.
Como aspectos mejorables señalaría dos. Primero, el embalaje y la documentación incluida son mínimos; quien no domine el procedimiento debería consultar el manual del vehículo, porque un mal asentamiento del eje en la ranura puede dañar el patín. Segundo, como ocurre con casi todos los sensores de recambio del mercado de posventa, sería deseable incluir la junta de estanqueidad y una grasa dieléctrica de un solo uso para los terminales, algo que sí traen algunas alternativas del mismo rango.
Veredicto del experto
Pieza recomendable dentro de su categoría. Cumple su función sin alardes: restablece la señal del acelerador, elimina los síntomas derivados de un TPS desgastado y aguanta bien el paso del tiempo y las vibraciones del motor en los vehículos donde lo he probado. No alcanza el nivel de acabado de un recambio de red oficial, pero tampoco cuesta lo mismo, y para un vehículo de diez o quince años conkilometraje alto es la elección lógica siempre que se verifiquen las referencias antes de comprar. Mi puntuación como técnico: aprobado con nota, con la advertencia habitual de revisar compatibilidad y de hacer una recalibración básica tras el montaje.
30,19 € 60,38 €
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