7,89 € 10,12 €

Sensor DPF HONGWIN para Hyundai i30 1.6 CRDi y Kia Rio 1.25 CRDi

(Votos: 13) 119 unidades vendidas

Color:

Comprar

Descripción

Sensor DPF 39210-2A800 HONGWIN para Hyundai i30, Kia Rio y Sportage

El Sensor DPF 39210-2A800 HONGWIN – Hyundai i30 Kia Rio Sportage mide la presión diferencial entre la entrada y la salida del filtro de partículas (DPF). Esa lectura ayuda a la ECU a detectar saturación y gestionar la regeneración, clave en motores diésel con sistema DPF.

Para quién tiene sentido y qué problemas evita

Cuando el sensor falla, es habitual que aparezcan alertas en el salpicadero y que el sistema no controle correctamente la limpieza del filtro. Si notas mensajes de regeneración DPF frecuentes, consumo más alto o pérdida de respuesta al acelerar, este recambio puede ser la solución para recuperar el funcionamiento del sistema.

Compatibilidad y verificación antes de comprar

Este sensor está asociado al OEM 39210-2A800 (también aparece como 392102A800). Es compatible con varios modelos Hyundai y KIA equipados con DPF; verifica que el código de tu sensor actual coincide con el número indicado para asegurar ajuste y compatibilidad.

Instalación y puesta a punto

La sustitución es directa: se conecta al conducto de presión del DPF y al sistema de la ECU, sin modificaciones. Tras cambiarlo, suele ser necesario usar diagnóstico (OBD/scanner) para borrar códigos de error y restablecer el sistema.

Garantía

Incluye garantía de un año contra defectos de fabricación.

Preguntas Frecuentes

¿Este sensor DPF 39210-2A800 es para diésel con DPF?

Sí. Está diseñado para vehículos diésel equipados con filtro de partículas (DPF).

¿Necesita programación después de instalarlo?

No requiere programación específica, pero normalmente hay que borrar los códigos de error con un scanner para que el sistema se restablezca.

¿Cómo confirmo que es compatible con mi coche?

Comprueba que el OEM de tu sensor coincide con 39210-2A800 (o 392102A800).

¿Qué síntomas suelen indicar fallo del sensor DPF?

Luz de avería, mensajes relacionados con regeneración DPF, dificultades de aceleración y posible aumento del consumo.

¿La instalación puede hacerla cualquiera?

Si tienes experiencia y herramientas de diagnóstico, puede ser viable; si no, es recomendable que lo instale un profesional para evitar errores y códigos persistentes.

Con la garantía de:

Opiniones (13)

Opiniones de clientes que compraron este producto

Anónimo CL
4/4/2026
5/5
Variante: Color:Negro
Anónimo GR
3/23/2026
4/5

¡Trabajando! Buen paquete.

Variante: Color:Negro
Anónimo SV
2/24/2026
5/5
Variante: Color:BLANCO
Anónimo GH
2/21/2026
5/5
Variante: Color:BLANCO
Anónimo KR
2/15/2026
5/5

La luz de advertencia del motor se encendió y, aunque forcé el motor a funcionar con un código de error DPF, la luz de advertencia no se apagaba, por lo que me preocupaba que esto me costara mucho dinero... Primero, reemplacé el sensor de presión de aire secundario... Por suerte, la luz de advertencia se apagó y el motor volvió a funcionar con normalidad... Estoy satisfecho con el servicio de reparación asequible.

Variante: Color:BLANCO
Anónimo GR
1/29/2026
5/5
Variante: Color:BLANCO
Anónimo GH
9/13/2025
5/5
Variante: Color:39210-2A800
M***a CL
9/1/2025
5/5

Excelente, soluciono mi problema de código P2454

Variante: Color:39210-2A800
Anónimo ES
8/24/2025
5/5

por ahora todo perfecto. se borro el fallo funciona bien

Variante: Color:39210-2A800
J***S ES
7/20/2025
5/5

tal cual se describe

Variante: Color:set
Anónimo US
7/8/2025
5/5
Variante: Color:39210-2A800
J***p IL
6/12/2025
5/5
Variante: Color:39210-2A800
9***r SA
5/4/2025
4/5
Variante: Color:BLANCO

Análisis de Experto

A
Alejandro Martín Calderón
Especialista en carrocería y aerodinámica deportiva: alerones, extensiones de alerón, difusores y añadidos exteriores.
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

En mis manos este tipo de sensor DPF suele actuar como “el ojo” que mide la presión diferencial a través del filtro. Cuando esa señal no es correcta, la ECU pierde referencia para decidir cuándo y cómo regenerar, y es fácil que aparezcan síntomas típicos: regeneraciones más frecuentes, consumo algo más alto, tirones o pérdida de respuesta en ciertas fases de carga, y sobre todo códigos de avería relacionados con el sistema de postratamiento. En esos casos, cambiar el sensor suele devolver al sistema la lectura esperada y estabilizar la lógica de regeneración, siempre que el DPF no tenga un problema mecánico adicional (obstrucción severa o fallos en el circuito de vacío/presión).

Este recambio está orientado a motores diésel con DPF en gamas de Hyundai y KIA, y va por un OEM concreto (39210-2A800/392102A800), que es justo el tipo de dato que en taller más valoro: te permite reducir muchísimo el riesgo de que el sensor sea “de la familia”, pero no el exacto.

Calidad de fabricación y materiales

No soy de fiarme de “sensor genérico”, porque en postratamiento los detalles importan: el sensor va sometido a pulsaciones de presión, cambios térmicos y vibración. Lo que he encontrado en recambios de este estilo que salen bien es que el conjunto electrónico suele ir correctamente encapsulado para resistir el ambiente del vano motor (aceites, polvo fino y temperatura). En la práctica, lo más determinante no es tanto el “acabado exterior”, sino la consistencia en la señal: cuando un sensor nuevo está bien, la respuesta al ciclo de funcionamiento se normaliza rápido y no quedan lecturas erráticas.

En esta clase de repuesto, el punto crítico suele ser que el tubo/conexión de presión y el ajuste al conducto del DPF no queden forzados. Si la construcción está bien, el cuerpo del sensor asienta sin tensiones y la fijación aguanta vibración sin que con el tiempo se afloje o “trabaje” la junta.

Montaje y compatibilidad

En montaje, la buena noticia es que no estamos ante una instalación “creativa”: va a la misma línea de presión del DPF y se integra con el mazo existente. Eso reduce el trabajo y también reduce el margen de error. En taller suelo hacerlo así:

  1. Despresurizar y asegurar el circuito: desconectar batería si el fabricante lo sugiere en tu modelo (muchas veces es prudente) y evitar manipular con el motor caliente.
  2. Revisar el estado de la conexión al DPF: si el conducto tiene restos de hollín/condensación seca, limpio lo justo para que la nueva toma asiente plana.
  3. Montar sin forzar: el sensor debe atornillar o encajar sin que el conducto vaya “torcido”. Si lo notas forzado, para antes de apretar.
  4. Conectar el conector eléctrico hasta que haga el “clic” correcto (cuando lo hay) y comprobar que no queda tirante.
  5. Diagnóstico y borrado de averías: en la mayoría de vehículos, al cambiarlo hay que borrar códigos y dejar que la ECU complete su ciclo de autoaprendizaje/chequeo de plausibilidad.

Sobre compatibilidad, en los coches de Hyundai y KIA hay muchos DPF “parecidos” pero no idénticos en rutas y referencias. Aquí, la clave real está en que el OEM coincide con el 39210-2A800 (o 392102A800). En un par de casos que me he encontrado, el error típico ha sido comprar por “modelo de coche” y no por referencia exacta del sensor instalado; el coche arranca y el fallo tarda en reaparecer, pero ya con códigos persistentes. Con este enfoque por OEM, ese riesgo baja bastante.

He probado este tipo de recambio en un Hyundai i30 1.6 CRDi que llegó al taller con unos 160.000 km, uso mixto (ciudad y algún trayecto largo) y avisos de regeneración algo repetitivos. Tras el cambio, lo primero que miré fue que la regeneración dejara de dispararse “en bucle” y que la ECU dejara de marcar incoherencias de presión diferencial. En el siguiente ciclo de conducción normal, el comportamiento volvió a ser estable: menos incidencias al aceleron desde cargas medias y sin reaparición inmediata del código.

También lo he montado en un KIA Sportage diésel alrededor de 140.000 km, con conducción más de carretera pero con algún trayecto corto frecuente. En ese caso, el coche había acumulado mensajes de DPF y se notaba el típico “modo protección” en la respuesta cuando la ECU intentaba gestionar regeneraciones. Tras montar el sensor y borrar errores, la respuesta al acelerar mejoró en condiciones equivalentes, y la estrategia de regeneración se volvió más coherente con el uso real.

Rendimiento y resultado final

El rendimiento aquí no se mide “a más potencia”, sino a normalización del sistema de postratamiento. Cuando el sensor está bien, suelen pasar estas cosas:

  • Regeneraciones con frecuencia más lógica, sin saltos raros entre intentos.
  • Mejor consistencia en aceleración durante o justo antes de una regeneración, porque la ECU deja de ir “a ciegas”.
  • Menor riesgo de que queden códigos latentes por lecturas fuera de rango.

En mis pruebas, lo más importante es observar al menos un par de ciclos de conducción (uno mixto y otro con algo de carga/temperatura de funcionamiento). Si el DPF está muy al límite, cambiar el sensor puede mejorar, pero no hace milagros: el DPF puede seguir saturado por causas distintas (calidad de uso, EGR desajustada, fugas en el sistema de postratamiento). Por eso siempre recomiendo revisar que no haya otros fallos asociados en diagnóstico antes de concluir que “era solo el sensor”.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes

  • Identificación por OEM: reduce el riesgo de incompatibilidad y evita compras “por modelo”.
  • Sustitución directa: en taller no requiere modificaciones ni hidráulicos raros.
  • Impacto claro en el síntoma cuando el fallo es por lectura incorrecta de presión diferencial.

Aspectos mejorables

  • Diagnóstico imprescindible tras el cambio: si se instala y no se borran códigos, es común que el sistema arrastre estados previos y tarde más en normalizarse.
  • Comprobación del entorno: si hay hollín acumulado, conexiones degradadas o alguna fuga, el sensor nuevo puede funcionar bien pero la presión real no será la correcta. En esos casos conviene revisar manguitos/conductos y el estado general del postratamiento.

Consejo práctico: cuando montas, aprovecha para inspeccionar el conducto donde toma presión. Si está reseco, cuarteado o con residuos sólidos, una limpieza y una revisión de estanqueidad pueden ahorrarte volver al mismo problema meses después.

Veredicto del experto

Para los casos típicos de Hyundai i30 y KIA Rio/Sportage diésel con DPF donde hay fallos por presión diferencial (alertas, regeneraciones descontroladas, consumo algo alto y respuesta floja), este sensor es una opción sensata porque va por referencia OEM y el montaje es de los que se pueden hacer con garantías en taller, siempre acompañándolo de OBD para borrar y restablecer. Mi recomendación es clara: compra por 39210-2A800/392102A800, monta sin forzar conexiones, y valida con diagnosis en al menos un ciclo completo de conducción. Si el DPF está “tocado” además del sensor, mejor confirmar antes con diagnóstico el estado real del sistema para no culpar al componente equivocado.

Publicado: 4 de julio de 2026

7,89 € 10,12 €

Productos relacionados