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Puntales de capó Ferrari F12 Berlinetta 2012-2017 085163900

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Descripción

CaracterísticaDetalle
Referencia OEM085163900
CompatibilidadFerrari F12 Berlinetta de 2 puertas, 2012-2017
PosiciónCapó delantero
MaterialAluminio y acero inoxidable
Cantidad2 amortiguadores
EstadoNuevo
MarcaKUNSYOUKIM
GarantíaDos años de garantía de devolución y posventa

Con la garantía de:

Análisis de Experto

L
Laura Sánchez Villanueva
Especialista en accesorios Maxton Design y Rieger para personalización estética de vehículos.
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

Los amortiguadores de gas del capó son una de esas piezas que nadie mira hasta que fallan, y en un Ferrari F12 Berlinetta el problema llega antes de lo que muchos propietarios esperan. Hablamos de un capó largo, con bisagras delanteras, que cubre el vano del V12 y que, aunque está fabricado en aluminio, sigue siendo un elemento voluminoso con bastante superficie expuesta al viento. Cuando los puntales pierden carga, el capó baja solo, se apoya en la cabeza del que está manipulando el motor o golpea contra el tope con un golpe seco que castiga bisagras y ajustes de aletas.

Este kit se presenta como un par completo de cilindros de gas para la posición delantera, con cuerpo de aluminio y vástago de acero inoxidable, referencia cruzada 085163900, aplicable a unidades de dos puertas fabricadas entre 2012 y 2017. Es decir, no es un accesorio decorativo: es una pieza funcional de seguridad pasiva que trabaja en compresión cada vez que se abre el vano.

Conviene recordar cómo funciona internamente: un tubo cerrado con nitrógeno a presión y una pequeña cantidad de aceite que lubrica el sello y genera el frenado hidráulico al final del recorrido. Ese detalle es el que marca la diferencia entre un capó que se abre de forma progresiva y otro que sube de golpe hasta el tope.

Calidad de fabricación y materiales

He tenido varios pares de estas características en la mano y lo primero que reviso siempre es la zona crítica: el vástago. En este caso es acero inoxidable pulido, no un cromado brillante de aspecto llamativo pero con microporos. Pasando la uña por la superficie no se aprecian rebabas, y el deslizamiento manual es uniforme en todo el recorrido, sin los tirones típicos de unidades con sellos mal asentados.

El cuerpo de aluminio tiene ventajas evidentes: reduce peso y resiste mejor la corrosión que un tubo de acero pintado, algo relevante en zonas de costa o en coches que pasan temporadas parados en garajes húmedos. Ahora bien, también es más sensible a impactos: una muesca profunda en la camisa puede rayar el vástago y acabar destruyendo el sello. Por eso insisto siempre en manipularlos con cuidado durante el montaje y no dejarlos caer sobre la bancada.

Los extremos van con casquillos de rótula y clip metálico de retención, con una tolerancia correcta: entran en la bola con un ligero ajuste y no bailan una vez colocados. Los tapones están crimpados de forma regular y no se observan restos de soldadura ni rebabas en las uniones. El acabado exterior es sobrio y funcional, algo menos refinado que el de una pieza de origen, pero sin defectos que comprometan la durabilidad. En los sellos, el material habitual es caucho nitrílico, adecuado para el rango térmico de un vano motor que pasa de temperaturas bajo cero a más de 80 grados cerca del escape.

Montaje y compatibilidad

La operación no es complicada, pero requiere sentido común. Herramientas básicas: un destornillador plano pequeño para liberar el clip de la rótula, llave adecuada para el espárrago de bola si hay que desmontarlo, linterna y un trapo limpio. Nunca hay que trabajar con el capó sostenido únicamente por el amortiguador viejo: se apuntala con un soporte auxiliar o se pide ayuda a una segunda persona. Un capó cayendo sobre las manos o sobre la tapa de balancines es un disgusto caro.

El procedimiento es sencillo: liberar el clip, separar la rótula del espárrago, colocar el nuevo cilindro respetando la orientación (cuerpo hacia arriba y vástago hacia abajo en la mayoría de configuraciones, para que el sello quede bañado en aceite), y verificar que asienta sin forzar. Después conviene abrir y cerrar el capó varias veces comprobando que no roza en ningún punto y que las holguras laterales entre capó y aletas siguen siendo simétricas. En el F12 el acceso al anclaje inferior queda algo comprometido por los revestimientos, así que reservo entre veinte y treinta minutos para hacer la pareja completa con calma.

Sobre compatibilidad, mi recomendación es siempre contrastar la referencia antes de comprar: dentro de una misma generación existen variantes de carrocería y de equipamiento que pueden cambiar la longitud o la fuerza necesaria. Instalar un puntal más corto o más largo de lo debido provoca que el capó no llegue al tope o que el cilindro haga fondo antes de cerrar, con riesgo de arrancar los anclajes.

Rendimiento y resultado final

Lo he montado en un F12 de 2013 con unos 46.000 kilómetros, guardado en garaje y usado principalmente en carretera abierta. El síntoma era claro: por debajo de diez grados el capó descendía solo y había que sostenerlo con la mano para revisar niveles. Tras sustituir la pareja, el comportamiento cambió por completo. La apertura es progresiva, con un primer tramo suave y un frenado evidente en los últimos centímetros, y el capó se mantiene firme incluso con viento lateral. El cierre se resuelve dejándolo caer desde unos treinta centímetros, sin necesidad de empujar.

En una segunda unidad, esta con unos 71.000 kilómetros y uso más exigente, el motivo del cambio fue otro: una vibración audible sobre badenes y adoquinado, causada por la holgura acumulada en las rótulas. Al eliminar ese juego, el ruido desapareció y el capó dejó de moverse en marcha.

Un aviso importante: si el coche lleva un capó de fibra de carbono o cualquier versión aligerada, conviene verificar la fuerza nominal, porque un puntal pensado para el capó de serie puede resultar excesivo y someter las bisagras a una tensión innecesaria.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

A favor: se entrega la pareja completa, lo que evita mezclar una unidad nueva con otra ya fatigada; el vástago de acero inoxidable aguanta bien la humedad; el precio es muy inferior al de la pieza de origen; y la garantía de dos años con servicio de devolución da margen razonable para detectar defectos de fabricación.

A mejorar: el acabado del cuerpo no alcanza el nivel estético del original; las rótulas nuevas van algo duras durante los primeros ciclos, hasta que asientan; y el etiquetado de la fuerza nominal podría ser más legible, algo útil cuando se compara con otras opciones del mercado.

Veredicto del experto

Es una solución sensata para uso de calle y para quien quiere recuperar el funcionamiento original del capó sin pasar por el coste de la pieza oficial. Cumple en materiales, en tolerancias y en comportamiento térmico. Mi única condición es montarlos siempre en pareja, verificar la referencia exacta y lubricar el vástago con grasa de silicona una vez al año, evitando aerosoles con disolventes que degradan el sello. Con ese mantenimiento mínimo, son varios años de servicio sin sobresaltos.

Publicado: 2 de noviembre de 2026

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