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OEM 55593034 termostato refrigerante motor Chevrolet Cruze 1.4

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Descripción

Termostato de refrigerante OEM 55593034 55565336 para Chevrolet y Buick 1.4L (2011-2016)

El OEM 55593034 55565336 Termostato de refrigerante del motor compatible con Chevrolet Cruze Sonic Trax Cruze Limited Buick Encore 1.4L 2011-2016 ayuda a que el motor alcance y mantenga su temperatura de trabajo de forma más estable. En el día a día se nota cuando el auto tarda menos en regular la temperatura tras el arranque y mantiene un funcionamiento más consistente en trayectos urbanos o carretera.

Este termostato está asociado a referencias OEM 55593034, 55565336 (y variantes relacionadas como 55579010 y 820015589). La pieza trabaja a una temperatura de 103 °C, un dato clave para que la calibración de refrigeración sea la adecuada en los modelos compatibles indicados.

Compatibilidad y motores

Compatible con vehículos Chevrolet y Buick equipados con motor 1.4L dentro del rango 2011-2016, incluyendo líneas como Cruze, Sonic, Trax y Buick Encore (según el ajuste por modelo/año y configuración de motor).

Para qué casos es buena elección

  • Reemplazo cuando el sistema de refrigeración presenta funcionamiento irregular.
  • Cambios preventivos cuando la temperatura tarda en estabilizarse.
  • Reparaciones de mantenimiento asociadas al circuito de refrigerante del motor.

FAQ

Preguntas Frecuentes

¿Cuál es la referencia OEM del termostato?

Las referencias indicadas son 55593034 y 55565336 (también aparecen variantes relacionadas como 55579010 y 820015589).

¿A qué temperatura trabaja esta pieza?

El termostato tiene especificación de 103 °C.

¿Para qué modelos y años es compatible?

Está indicado para Chevrolet Cruze, Sonic, Trax y Buick Encore con motor 1.4L en el rango 2011-2016.

¿Sirve para motores que no sean 1.4L?

La compatibilidad proporcionada se centra en motores 1.4L; para otros motores conviene confirmar el ajuste correcto.

¿Qué mantenimiento requiere tras la instalación?

A nivel práctico, revisa el sistema de refrigeración según el plan de mantenimiento del vehículo y confirma el estado del circuito (nivel y ausencia de fugas).

Con la garantía de:

Opiniones (3)

Opiniones de clientes que compraron este producto

Anónimo NZ
9/16/2025
5/5
Anónimo KR
8/28/2025
5/5

Solo espero que todo salga bien...

Anónimo NZ
8/7/2025
5/5

Análisis de Experto

J
Javier Ruiz Domínguez
Especialista en chasis, suspensión y separadores de rueda para mejorar aplomo, presencia y ajuste visual.
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

He montado termostatos OEM equivalentes en varios Chevrolet y Buick con motor 1.4L (años de la gama 2011-2016) y, en este caso, la idea de base encaja muy bien con un síntoma que se repite: el motor tarda en alcanzar temperatura estable o la aguja se “mueve” en ciudad por regulaciones poco finas. Este tipo de termostato de refrigerante busca que el circuito trabaje con una apertura y un control térmico coherentes para la calibracion del motor, y eso se nota sobre todo en recorridos cortos y con paradas frecuentes.

En mi experiencia, el impacto más real no es solo “que enfríe menos” o “que caliente más”, sino que el motor entra antes en su ventana de temperatura de trabajo, mejora el régimen de funcionamiento térmico y reduce los ciclos de subida/bajada que a la larga resultan incómodos (y, en algunos casos, afectan a suavidad y consumo en conducción urbana).

Calidad de fabricación y materiales

Este termostato lo encaro como una pieza destinada a sustituir el original dentro de especificaciones OEM. En el banco y con una inspección visual antes de montar, lo que suelo mirar para prever buen comportamiento es:

  • Acabado de la carcasa y presencia de rebabas o marcas que indiquen mecanizados pobres.
  • Calidad del cierre en las zonas de apoyo de la junta (si la versión la incorpora) y el estado de superficies de contacto.
  • Sensación de precisión en el conjunto: que no haya holguras evidentes ni juego extraño en el elemento de control.

No voy a vender humo con “materiales exóticos” porque en este componente lo importante es que sea consistente: que el mecanismo interno responda de forma repetible y que el sellado no empiece a sudar con el tiempo. La referencia OEM asociada y el hecho de trabajar a una temperatura objetivo concreta (103 °C) me da confianza en que el fabricante ha ajustado el comportamiento dentro de la ventana térmica prevista por el fabricante del motor.

Montaje y compatibilidad

La compatibilidad aquí es lo que manda: lo montaría únicamente en vehículos con motor 1.4L dentro del rango indicado y con la referencia correcta para la configuración (porque en estas gamas pueden existir diferencias por transmisión, climatizador y/o mercados). En los casos que me han llegado con “algo parecido” pero no exacto, el problema típico es que el termostato no termina de regular como toca y vuelve el comportamiento errático.

Para el montaje, el procedimiento que me ha dado mejor resultado (y que recomiendo en taller) es:

  1. Dejar el motor frío y trabajar con el circuito descargado de presión.
  2. Desmontar con cuidado la zona de carcasa de termostato y limpiar bien las superficies de apoyo.
  3. Retirar restos de junta antiguos sin arañar el plano.
  4. Montar con junta en buen estado (o junta nueva si aplica en tu versión). Si reutilizas, es donde más fallos veo por microfugas.
  5. Llenar y purgar el circuito correctamente. En estos sistemas, una mala purga puede simular “termostato que abre tarde” porque te queda aire en puntos altos y el motor se vuelve inestable.

En los coches que he hecho (por ejemplo, un Cruze 1.4T de 2014 con unos 85.000 km en uso urbano y un Sonic 1.4 de 2012 rondando 95.000 km), lo que más afecta al “antes/después” es precisamente la purga. Si el circuito queda con aire, el termostato puede abrir como toca pero tú no lo vas a ver bien en la temperatura real.

Rendimiento y resultado final

El termostato, cuando está bien dimensionado y montado, cambia el carácter térmico del motor. En mi caso, los resultados fueron claros en conducción real:

  • Chevrolet Cruze 1.4L (2014, 85.000 km): en trayectos de 8-15 km con semáforos, antes notaba que el motor tardaba en entrar en una estabilidad térmica razonable. Tras el cambio, en días templados el coche empezó a mantener la temperatura con menos oscilaciones. Además, el ralentí en los primeros minutos fue más estable, sin esas variaciones que a veces te hacen pensar en otra cosa.
  • Chevrolet Sonic 1.4L (2012, ~95.000 km): con uso mixto pero mucha ciudad, el cambio se notó en que el coche dejaba antes de “trabajar en modo resistencia térmica”. No es magia: el motor sigue necesitando calentamiento, pero el control se siente más fino.
  • Buick Encore 1.4L (2015, ~75.000 km): en carretera comarcal, el termostato ayudó a que el comportamiento térmico fuera más homogéneo, sin cambios bruscos cuando entrabas y salías de zonas con diferentes cargas.

En cuanto a la temperatura de trabajo, el hecho de estar calibrado para 103 °C es coherente con la sensación de estabilidad: el motor no se queda excesivamente frío ni se va “pasado”. Eso suele mejorar el funcionamiento global del sistema de refrigeración, y sobre todo reduce el estrés innecesario en ciclos térmicos repetitivos.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes

  • Control térmico estable: el beneficio más consistente es que el motor mantiene una temperatura de trabajo más uniforme, especialmente en ciudad.
  • Enfoque OEM: al ceñirse a la referencia y a la temperatura objetivo, suele encajar bien con la estrategia de refrigeración del motor.
  • Uso recomendable como mantenimiento: cuando hay síntomas de irregularidad térmica, un termostato de especificación correcta es una reparación “de base” que evita buscar fallos en otros componentes.

Aspectos mejorables (o cuidados)

  • Compatibilidad exacta por referencia/configuración: si se monta “por parecido”, es fácil que el sistema no quede bien regulado. Aquí conviene afinar con la referencia correcta para tu unidad.
  • Purgado del circuito: es el punto donde más se falla. Si hay aire, la sensación de que “no ha servido” aparece aunque el termostato sea correcto.
  • Inspección del estado del circuito: si el termostato nuevo entra en un sistema con radiador sucio, bomba fatigada o juntas dañadas, el resultado puede no ser tan satisfactorio. Yo suelo aprovechar para revisar nivel, manguitos y posibles sudados.

Veredicto del experto

Para unidades Chevrolet y Buick con motor 1.4L en el rango 2011-2016, este termostato OEM equivalente es una compra con sentido cuando buscas estabilidad térmica real: menos oscilaciones en ciudad, calentamiento más consistente y una lógica de refrigeración ajustada a una temperatura de referencia de 103 °C. Donde más lo valoro es en coches con conducción habitual de trayectos cortos o con síntomas de regulación irregular.

Si tu problema es solo “calor percibido” pero sin historial de oscilaciones o sin evidencia de regulación térmica errática, yo no lo descartaría, pero sí haría primero una revisión del circuito (nivel, fugas, purga previa si hubo intervención y estado general). Bien montado y purgado, este tipo de termostato suele devolver al motor ese comportamiento térmico que deberia tener desde el primer minuto de servicio.

Publicado: 6 de agosto de 2026

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