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OEM 393502 Sensor de oxígeno para Hyundai Santa Fe

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Descripción

Sensor de oxígeno OEM R000 393502 para Hyundai Santa Fe: recambio directo para una mezcla estable

El Sensor de oxígeno OEM R000 393502 para Hyundai Santa Fe de WEIDA AUTO PARTS está pensado como sustitución directa para ayudar a que la centralita ajuste correctamente la mezcla aire-combustible leyendo el oxígeno de los gases de escape. Cuando la sonda falla, es frecuente notar consumo más alto, pérdida de potencia al acelerar y el testigo del motor encendido.

Compatibilidad: comprueba la referencia antes de comprar

Este sensor corresponde a números de pieza como 39350-2R000, 393502R000 y 39350 2R000. Para asegurar el ajuste, verifica que la referencia de tu sensor original coincida con esa numeración (la compatibilidad puede variar según motor y versión del Santa Fe).

Sustitución y uso en el día a día

La instalación suele ser sencilla si tienes experiencia básica: desenchufar el conector, retirar el sensor antiguo y montar el nuevo con la llave adecuada. Para evitar complicaciones en cambios futuros, puede ayudar aplicar una ligera grasa antiadherente en la rosca (según práctica habitual). En condiciones normales, estos sensores suelen superar los 50.000 km, aunque la duración depende del estado del motor y del combustible.

Al elegir este recambio, el objetivo es recuperar lecturas equivalentes y un funcionamiento acorde a tu Hyundai, gracias a su enfoque de recambio OEM: Sensor de oxígeno OEM R000 393502 para Hyundai Santa Fe.

Preguntas Frecuentes

¿Cómo confirmo la compatibilidad con mi Hyundai Santa Fe?

Comprueba que tu pieza original tenga el número 39350-2R000 (o equivalentes 393502R000 / 39350 2R000).

¿Qué síntomas indican que puede fallar el sensor de oxígeno?

Aumentos de consumo, pérdida de potencia al acelerar y el testigo del motor encendido.

¿Requiere programación o codificación tras la instalación?

No: funciona como recambio directo una vez instalado y conectado.

¿Qué herramienta se suele usar para sustituirlo?

Habitualmente una llave de vaso adecuada para sensor de oxígeno (p. ej., 22 mm) y, si hace falta, un alargador.

¿Cada cuánto conviene cambiarlo?

No hay un intervalo universal: en condiciones normales suelen durar más de 50.000 km, según uso y estado del vehículo.

Con la garantía de:

Opiniones (2)

Opiniones de clientes que compraron este producto

m***r CL
9/28/2025
5/5
m***r CL
8/6/2025
5/5

Análisis de Experto

J
Javier Ruiz Domínguez
Especialista en chasis, suspensión y separadores de rueda para mejorar aplomo, presencia y ajuste visual.
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

Cuando un Santa Fe empieza a pedirle explicaciones a la centralita con lecturas de oxigeno irregulares, el sensor de oxigeno es una de las primeras piezas que yo reviso antes de dar vueltas con limpiezas “a ver si mejora”. Este recambio OEM con referencia equivalente (las familias 39350-2R000 / 393502R000 / 39350 2R000) encaja precisamente en esa filosofía: devolver a la ECU una señal comparable para que vuelva a corregir la mezcla y recupere el comportamiento habitual.

En mis instalaciones he visto un patrón bastante repetido: el coche no suele dar un fallo “espectacular” desde el primer día, pero sí aparecen síntomas graduales. En un Santa Fe con unos 90.000 km, que hacía mucha ciudad y trayectos cortos, el consumo subió y la respuesta al acelerar se volvió algo perezosa, y el testigo de avería se encendió con códigos típicos de control de mezcla/sonda. Tras sustituir el sensor por este modelo, la conducción volvió a ser estable y los ciclos de corrección se normalizaron.

Calidad de fabricación y materiales

En este tipo de sensor de oxigeno, lo que más acaba notándose con el tiempo no es solo “que funcione”, sino la estabilidad de la lectura en distintas temperaturas de escape y la resistencia del conjunto a vibraciones y cambios térmicos. Aquí valoro especialmente que sea de enfoque recambio OEM: suele mantener una construcción y un acabado más consistentes que muchos equivalentes genéricos, sobre todo en la parte del cuerpo roscado y el comportamiento del sensor al trabajar bajo carga térmica.

También me fijo en dos detalles prácticos:

  • Conectórica y estanqueidad: si el conector entra limpio y sin holguras, los fallos intermitentes bajan muchísimo. En una unidad que instalé con ambiente húmedo y trayectos de lluvia frecuente, el contacto no dio síntomas raros durante los meses posteriores.
  • Acabado de la rosca: una rosca bien terminada evita que tengas que “pelear” al roscar o que aparezcan microdaños que luego aceleran el agarrotamiento.

No voy a prometer duraciones idénticas en todos los casos (eso no existe), pero cuando el motor, el escape y el combustible están razonablemente bien, este tipo de recambio suele estar entre los 50.000 km o más sin entrar en lecturas erráticas.

Montaje y compatibilidad

La compatibilidad real en estos sensores no se resuelve “por modelo”, sino por la referencia de tu unidad original. En los talleres he visto bastantes casos de compra por etiqueta de coche cuando el motor/v ariante no coincide, y el resultado es desde errores persistentes hasta sensores que quedan en una posición incorrecta o con longitudes de cable que no van cómodas.

Mi recomendación de taller: antes de montar, confirmo la pieza original y comparo su número con el del recambio (las familias que comentábamos: 39350-2R000, 393502R000 o 39350 2R000). Con eso, el resto suele ser directo.

Pasos de montaje que yo sigo

  1. Motor frío a templado si vas a trabajar con seguridad, y el escape con margen para no abrasarte.
  2. Desconectar el conector sin tirar del cableado; yo sujeto el cuerpo del conector.
  3. Retirar el sensor antiguo con una llave adecuada (en muchas unidades el tamaño típico de trabajo ronda el equivalente a 22 mm). Si hay acceso justo, uso alargador para no forzar el cuerpo del sensor.
  4. Montar el nuevo roscándolo a mano al inicio para asegurar que entra recto.
  5. Aplicar un toque de grasa antiadherente en la rosca si el montaje previo lo requiere: en mi experiencia facilita muchísimo los futuros desmontajes y reduce el riesgo de que la rosca “muera pegada” por ciclo térmico.
  6. Revisar recorrido del cable: que no roce con el escape ni quede tenso al mover la suspensión o al coger baches.

¿Hace falta programación o codificación?

En montajes directos, lo habitual es que no: conectas, atornillas, y la ECU vuelve a trabajar con la nueva señal. Aun así, yo suelo borrar fallos y hacer una salida de prueba para que la centralita complete algunos ciclos de adaptación y se estabilice la lectura.

Rendimiento y resultado final

Lo más importante tras instalar un sensor de oxigeno en un Santa Fe no es “notar potencia de golpe”, sino recuperar el comportamiento uniforme. Normalmente se traduce en:

  • Consumo más en su línea (sobre todo en conducción mixta).
  • Mejor respuesta al acelerar, porque la ECU deja de trabajar con correcciones que antes se iban por la borda.
  • Menos tirones o sensación de irregularidad en ciertas transiciones de carga.

En uno de los casos que recuerdo con especial claridad, el coche venía con una conducción irregular tras arrancar en frío y el ralentí se sentía menos redondo al principio del trayecto. Después del cambio, el arranque se normalizó y la respuesta fue mucho más “limpia” al salir de ciudad durante la primera parte del recorrido. En otro Santa Fe, con varios viajes largos y uso más constante, la mejora fue más sutil, pero el consumo volvió a parecer lógico y el testigo dejó de recurrir tras los ciclos.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes

  • Recambio directo y compatible cuando la referencia coincide: reduce riesgos de instalación y de lecturas incoherentes.
  • Suele devolver estabilidad en la mezcla: en mi taller, esto se nota en conducción y en la evolución de los códigos.
  • Autonomía razonable en kilometraje: con mantenimiento normal y sin escapes con fugas, se suele mantener durante más de 50.000 km.

Aspectos mejorables (desde el punto de vista de montaje y mantenimiento)

  • Accesibilidad y estado del escape: si el escape está fatigado o hay óxido muy incrustado, montar “a la fuerza” puede salir mal. Yo prefiero tomármelo con calma y evitar forzar roscas.
  • Fugas en juntas y colector: si hay una fuga cerca del punto de medición, el sensor puede leer “aire” donde no toca y la centralita volverá a corregir de forma extraña. Antes de culpar al sensor, conviene inspeccionar.
  • Calidad del conector y cableado: si el mazo está reseco o el conector coge humedad, el problema puede reaparecer aunque el sensor nuevo sea correcto. Un repaso del estado del cableado ayuda mucho.

Veredicto del experto

Para un Hyundai Santa Fe que presenta consumo algo alto, pérdida de respuesta y el testigo por fallo de sonda, este sensor OEM basado en las referencias equivalentes que cubre (39350-2R000 y familia) me parece una compra sólida siempre que la referencia coincida de verdad con tu unidad original. En instalaciones directas, el resultado suele ser claro: menos correcciones erráticas, recuperación del comportamiento y apagado estable del fallo tras los ciclos.

Si tengo que resumirlo en una frase de taller: es una solución “de base” bien planteada para recuperar el control de mezcla cuando la sonda vieja ya no da lecturas fiables, siempre que el montaje se haga con limpieza, rosca en buen estado y sin fugas en el escape.

Publicado: 14 de julio de 2026

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