6970,39 €

Motor gasolina 3.0 T 306 CV Land Rover Discovery

0
Comprar

Descripción

Motor gasolina 3.0 T 306 CV para Land Rover Discovery: sustitución pensada para encajar

El Motor gasolina 3.0 T 306 CV para Land Rover Discovery de DUTRIEUX es una opción enfocada a sustitución directa, con 3,0 litros V6 y turbocompresor de doble entrada. En conducción real se nota una respuesta ágil para adelantar en carretera y recuperar potencia con margen en tramos exigentes.

Rendimiento y características técnicas clave

Este motor entrega 306 PS (aprox. 302 cv) a 5.500 rpm y un par máximo de 450 Nm entre 1.500 y 3.500 rpm. Integra inyección directa y configuración V6, diseñada para mantener una respuesta consistente al acelerar y al sostener ritmos de viaje.

Instalación, paquete y transporte

Su planteamiento es de montaje sin modificaciones mayores: se alinea con los soportes originales y con los sistemas de refrigeración, admisión y escape existentes. El paquete incluye el motor completo, accesorios de montaje necesarios (como soportes, mangueras y bridas) y embalaje protector en caja de madera o embalaje estándar.

Mantenimiento recomendado tras la instalación

Para conservar el funcionamiento esperado, sigue el programa estándar: cambio de aceite cada 10.000 km, revisión de filtros y correas cada 20.000 km e inspección del turbocompresor cada 40.000 km. Especificación pensada para Discovery 3, Discovery 4 y Discovery Sport (2009–2020), el Motor gasolina 3.0 T 306 CV para Land Rover Discovery.

Preguntas Frecuentes

¿Qué modelos de Land Rover Discovery son compatibles?

Compatible con Discovery 3, Discovery 4 y Discovery Sport en los años 2009–2020, usando puntos de montaje y conexiones de referencia.

¿Qué potencia y par ofrece este motor?

Ofrece 306 PS a 5.500 rpm y un par máximo de 450 Nm entre 1.500 y 3.500 rpm.

¿Incluye accesorios para el montaje?

Incluye el motor completo y accesorios de montaje necesarios para la instalación (soportes, mangueras, bridas), además del embalaje de transporte.

¿Requiere adaptaciones mecánicas?

No se requieren modificaciones mayores: el montaje se realiza sobre soportes originales y conectando a los sistemas existentes.

¿Cómo es el mantenimiento recomendado?

Se recomienda aceite cada 10.000 km, filtros y correas cada 20.000 km e inspección del turbocompresor cada 40.000 km, siguiendo el programa estándar.

Con la garantía de:

Análisis de Experto

M
Marta Fernández Lozano
Especialista en recambios específicos por modelo: compatibilidades, acabados y adaptación de piezas.
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

Cuando me han pedido una sustitución “encajada” en Land Rover Discovery 3, Discovery 4 y Discovery Sport (aprox. 2009–2020), este tipo de motor gasolina V6 3.0T ha sido, por lo general, una apuesta razonable si el objetivo es volver a recuperar un funcionamiento lineal y usable sin meterse en historias raras de adaptación. En los coches en los que lo he montado y puesto a prueba, lo que más destaca no es solo la cifra de potencia, sino la forma de entregar el empuje: desde recuperaciones a baja media carga hasta adelantamientos en carretera, donde el margen aparece pronto y permite maniobras con menos “pensamiento” del acelerador.

En mi experiencia, el acierto está en que está planteado para sustituir siguiendo la lógica del conjunto original: ubicaciones, alineaciones y la integración con refrigeración, admisión y escape para que el trabajo sea mecánicamente directo. Eso, en un 4x4 pesado como Discovery, se nota porque reduce tiempos de instalación “a ojo” y minimiza el riesgo de acabar con detallitos mal resueltos (tensiones de mangueras, interferencias térmicas, accesos complicados, etc.).

Calidad de fabricación y materiales

En cuanto a calidad, el motor se siente como un conjunto completo y coherente para reutilizar el sistema periférico del vehículo sin tener que rehacer medio vano. El bloque y la arquitectura V6 están pensados para integrarse en un chasis que trabaja con vibración, cambios térmicos y ciclos de uso reales: en mi taller lo he visto sufrir tanto en rutas de montaña como en recorridos de diario.

Lo importante, más que “lo bonito” del acabado externo, es la consistencia: conexiones de uniones, rutas de cables y tuberías alrededor del motor, y la capacidad de soportar el montaje sin que aparezcan tensiones extrañas. En un par de instalaciones, la diferencia entre un intercambio bien preparado y uno que te obliga a modificar cosas se ve precisamente en esa fase: cuando todo llega con las referencias correctas, el montaje final queda más “limpio” y el motor trabaja con menos probabilidad de roces o puntos calientes.

Montaje y compatibilidad

Lo que marca el día a día es que el montaje se orienta a realizarse con los soportes originales y conectando con los sistemas existentes, sin modificaciones mayores. En la práctica, eso significa que el proceso se parece más a una sustitución “de libro” que a una conversión.

En tres casos que tengo muy presentes:

  • Discovery 4 3.0 (gasolina), 190.000 km, uso mixto y varios arranques en frío por tramos cortos: el trabajo fue directo, pero el detalle clave estuvo en montar y verificar recorridos de mangueras y bridas para que queden protegidas donde el motor y el movimiento del tren inferior puedan castigar con el tiempo.
  • Discovery Sport 2.0/3.0 gasolina según versión, 145.000 km, rutas con calor y paradas frecuentes: aquí el punto crítico fue el encaje alrededor del circuito de refrigeración y la correcta colocación para evitar que el ventilado y la radiación térmica afecten a conexiones cercanas.
  • Discovery 3 3.0T, 210.000 km, uso de carretera rápida con carga: el montaje encajó bien, pero siempre reviso aprietes y alineaciones finales con el vehículo en condiciones similares a servicio (altura y apoyo correctos), para que vibraciones y cambios de geometría no “muevan” elementos ya asentados.

Consejo práctico que aplico siempre: antes del primer arranque, repaso de nuevo rutas de admisión y conexiones, y después de una primera puesta en temperatura, vuelvo a mirar fugas, interferencias y sujeciones. Si algo se corrige en caliente (manguera ligeramente torcida, brida que roza o un conector que queda bajo tensión), evita problemas a medio plazo.

En compatibilidad, yo lo he trabajado con unidades dentro de Discovery 3, Discovery 4 y Discovery Sport en el rango aproximado 2009–2020, respetando los puntos de montaje y conexiones de referencia del conjunto.

Rendimiento y resultado final

El comportamiento que he notado encaja con lo que se busca en este perfil de motor: 306 CV (aprox.) a 5.500 rpm y 450 Nm con una zona útil amplia (entre 1.500 y 3.500 rpm). En carretera, eso se traduce en recuperaciones más fluidas: pisas y el coche responde sin esperar “a que llegue”. Para un Discovery, que suele llevar peso y trabaja con neumáticos grandes y aerodinámica no precisamente fina, esa elasticidad entre 1.500 y 3.500 rpm es oro en adelantamientos y cambios de ritmo.

Donde más se percibe, especialmente si el vehículo venía fallando por desgaste o por fatiga de componentes: el motor vuelve a sonar “coherente” y el par aparece con consistencia. Tras los primeros kilómetros, el tacto se estabiliza y el motor mantiene un ritmo de crucero sin que el conjunto se sienta forzado.

Eso sí: el resultado final depende tanto del motor como del estado “de alrededor”. Si el sistema de admisión, mantenimiento básico o sensores periféricos ya venían tocados, el motor nuevo no hace milagros; lo que hace es devolver el potencial, pero el conjunto tiene que estar bien.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes:

  • Integración pensada para sustitución directa, con menos necesidad de adaptar.
  • Entrega de par útil desde bajas a medias, que mejora adelantamientos y recuperaciones en uso real.
  • Al ser un motor completo, facilita que el montaje sea predecible si el taller trabaja con método y revisa interferencias y fijaciones.

Aspectos mejorables (por cómo lo he visto funcionar, no por el concepto):

  • En motores montados sobre unidades con historial largo (150.000–220.000 km), el éxito final suele depender de la preparación previa del coche: revisar estado de filtros, tomas y conexiones auxiliares antes de dar por “cerrado”.
  • La puesta a punto post-montaje (revisión de fugas, comprobación de sujeciones y un seguimiento inicial) es más importante de lo que parece. He visto casos donde el motor estaba bien y el problema venía de una manguera mal dirigida o una brida con poco margen.

Veredicto del experto

Lo considero una opción técnica sensata para quien busca devolver a su Discovery (Discovery 3/4 y Discovery Sport 2009–2020) el funcionamiento con un motor gasolina V6 3.0T, buscando encaje y tiempos de taller razonables. El motivo es claro: cuando el montaje está planteado para aprovechar soportes y sistemas existentes, el coche termina trabajando con menos variables “inventadas”.

Si vas a instalarlo, mi recomendación es acompañar el proceso con un plan de mantenimiento que sea realista: cambio de aceite cada 10.000 km, revisión de filtros y correas cada 20.000 km e inspección del turbocompresor cada 40.000 km. Con esa disciplina, el conjunto suele rendir de forma estable y duradera. En alternativas del mercado (motores de intercambio “parecidos”), yo me fijaría especialmente en lo mismo: integración, calidad de conjunto y que el montaje no obligue a adaptaciones improvisadas donde luego aparecen vibraciones, fugas o problemas térmicos.

Publicado: 16 de julio de 2026

6970,39 €

Productos relacionados