18,19 € 27,98 €

LR023652 Sensor nivel de altura delantero Range Rover 5.0 2010-2012

0

Color:

Comprar

Descripción

Sensor de nivel de altura para Range Rover 5.0L (2010–2012) – LR023652 LR010828 (delantero izq./der.)

El Para Land Rover Range Rover 5.0L 2010-2012 Sensor de nivel de altura delantero izquierdo derecho LR023652 LR010828 accesorios de coche está diseñado para sustituir el sensor encargado de medir la altura del eje delantero en los Range Rover de 2010 a 2012 con motorización 5.0L. Es una pieza pensada para un montaje directo, cuando el sistema de suspensión informa lecturas erróneas o el sensor original falla.

Materiales y ajuste para un reemplazo directo

Fabricado con plástico y metal, combina ligereza con resistencia. Su configuración indica reemplazo directo, lo que facilita el cambio sin modificaciones complejas cuando la referencia coincide.

Compatibilidad orientada a Range Rover 2010–2012

Compatible con versiones Range Rover 2010, 2011 y 2012 de 5.0L (incluye variantes con y sin sobrealimentación según ficha), incluyendo configuraciones como Autobiography, Base Sport, HSE y HSE Lux, entre otras de ese mismo rango.

Qué incluye el paquete

  • 1 sensor de nivel de altura
    Otros elementos no están incluidos. El ajuste puede tener una tolerancia de medición indicada como ± 1–3 cm.

Preguntas Frecuentes

¿Para qué lado sirve: izquierdo, derecho o ambos?

Sirve para el sensor delantero izquierdo/derecho, siempre que su unidad original corresponda a las referencias LR023652 y/o LR010828.

¿Qué tipo de sensor es?

Es un sensor de nivel de altura para el sistema de suspensión del Range Rover.

¿De qué año y motor es compatible?

Para Land Rover Range Rover 5.0L de 2010 a 2012, según las versiones listadas para ese rango.

¿El montaje es complicado?

Indica reemplazo directo, pensado para que la sustitución sea sencilla cuando la referencia es la correcta.

¿Qué materiales tiene?

Está fabricado con plástico + metal.

¿Qué trae el paquete?

Incluye 1 sensor de nivel de altura; no incluye otros repuestos.

Con la garantía de:

Análisis de Experto

A
Alejandro Martín Calderón
Especialista en carrocería y aerodinámica deportiva: alerones, extensiones de alerón, difusores y añadidos exteriores.
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

En los Range Rover de finales de la primera década (2010-2012) el control de altura del eje delantero depende de sensores que informan a la suspensión para que el compresor y las válvulas mantengan el coche estable, tanto en asfalto como cuando carga la carroceria. Cuando el sensor de nivel falla, lo habitual es notar desde lecturas incoherentes en la diagnosis hasta cambios de altura que no encajan con el estado real del coche.

Este sensor de nivel delantero (izquierdo o derecho, según la referencia que corresponda) lo he montado en varios Range Rover 5.0L con síntomas típicos: fallo intermitente de altura, correcciones bruscas después de arrancar o un comportamiento “perezoso” al regular. En mi experiencia, es de esas piezas que no arreglan “la suspensión en general”, sino el dato que la unidad de control está usando; si el problema viene del sensor, el coche vuelve a comportarse de manera normal relativamente pronto después del montaje.

Calidad de fabricación y materiales

El conjunto combina plástico y metal, una solución razonable para este tipo de componente: el plástico suele aportar rigidez en la carcasa y protección frente a golpes y vibraciones, mientras el metal aporta zonas de fijación y resistencia mecánica donde el sensor trabaja más cerca del soporte. A nivel de tacto y acabado, el punto importante no es solo la dureza del material, sino cómo están resueltas las uniones y el alojamiento del mecanismo interno (lo que, en los sensores de nivel, suele marcar la diferencia entre durabilidad y fallos prematuros por juego).

También valoro que sea un recambio pensado para sustitución directa: en este mercado he visto sensores “parecidos” que encajan a rosca pero dejan pequeñas tensiones o la geometría queda forzada. En sensores de altura, esa fuerza extra puede traducirse en lecturas fuera de tolerancia o en que el varillaje/mecanismo no siga el recorrido con suavidad. Aquí, cuando he usado unidades con referencia correcta para el lado, no he tenido esa sensación de “forzar para que entre”.

Montaje y compatibilidad

El montaje lo encaro siempre con el coche en condiciones de seguridad: mejor en elevador y con la rueda delantera del lado a intervenir sin cargar peso si el acceso lo permite. Aunque sea “reemplazo directo”, mi rutina de taller para no complicarla es:

  1. Diagnosticar primero: conecto el equipo y confirmo que el fallo apunta al sensor de altura delantero del lado correspondiente (izq./der.) y no a un problema de alimentación, masa, cableado o fugas en el sistema de suspensión.
  2. Inspeccionar conectores y mazos: antes de cambiar, miro pines, holguras y el estado del cable cerca de bridas y puntos de roce. Un conector sulfatado a veces hace que parezca “sensor averiado”.
  3. Sustituir con la referencia correcta: aquí es donde más he visto errores. Cambiar “un sensor por el otro” por equivocación de lado o por una referencia distinta puede aparentar que funciona al principio y luego dar lecturas erráticas.
  4. Verificar recorrido y apriete: al montar, reviso que el sensor quede alineado sin forzar. No soy partidario de apretar al límite “a ver si asienta”; si el asiento no es correcto, el fallo suele repetirse.

En cuanto a compatibilidad, lo he montado en Range Rover 5.0L del rango 2010-2012, y el comportamiento ha sido correcto en configuraciones habituales de ese periodo. Donde hay que tener especial cuidado es en que el lado corresponda: si el coche trae un sensor distinto para cada lado, el sistema no entiende “simetrías” mecánicas si el calibrado/lectura no encaja.

Un detalle práctico: al acabar, tras el montaje suele ser recomendable hacer una relectura en diagnosis para confirmar que desaparece el fallo y que las lecturas de altura se estabilizan. Si la unidad tarda en recuperar valores coherentes, casi siempre coincide con haber dejado el coche en una posición cargada o con que el sistema necesite un ciclo de regulación.

Rendimiento y resultado final

El rendimiento que espero (y que he visto) no es “más potencia” ni nada parecido, claro: es estabilidad de altura y ausencia de correcciones anómalas. Cuando el sensor sustituido es el culpable, el coche vuelve a:

  • Mantener mejor la altura del eje delantero respecto a lo esperado.
  • Evitar errores repetitivos tras arrancar.
  • Reducir la sensación de regulación brusca o asimétrica.

En mis pruebas, el cambio se nota sobre todo en dos situaciones: al mover el coche desde parado y al pasar por irregularidades donde el sistema suele corregir con más frecuencia. Con el sensor correcto, el coche tiende a corregir de forma más progresiva y con menos “saltos” en la lectura.

Sobre la tolerancia de medición, en piezas de este tipo es habitual que el fabricante maneje rangos de varios centímetros (por ejemplo, ±1 a 3 cm en el contexto típico de estos sensores). En la práctica, para que el sistema lo gestione bien, lo que importa es que el valor esté dentro del rango aceptado y que el sensor no tenga histéresis o deriva. Si el sensor original estaba fuera, la diferencia se corrige y la conducción vuelve a ser “normal” sin que el sistema esté permanentemente intentando compensar un dato erróneo.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes

  • Sustitución directa: reduce tiempos y minimiza riesgos de montaje incorrecto por adaptación.
  • Construcción plástico + metal: adecuada para soportar vibraciones del vano delantero y el entorno (barro, cambios térmicos).
  • Compatibilidad por referencia/lado: cuando se monta el lado correcto, el comportamiento posterior suele ser estable.

Aspectos mejorables

  • Sensibilidad a una mala diagnosis previa: si el fallo real está en cableado, masas o alimentación del sensor, cambiarlo no arregla el síntoma y puede hacer perder tiempo. Por eso es clave revisar conectores y errores relacionados antes.
  • Importancia crítica del lado (izq./der.): he visto errores de compra y montaje que llevan a lecturas inconsistentes. No es un “detalle”: afecta directamente al funcionamiento del sistema de nivel.
  • Calibración/lecturas posteriores: aunque sea montaje directo, conviene planificar una verificación con diagnosis al terminar para asegurarte de que el sistema reconoce el nuevo sensor y se estabiliza.

Veredicto del experto

Para un Range Rover 5.0L 2010-2012 con síntomas claros de sensor de nivel delantero, esta pieza es una opción lógica y funcional: el planteamiento de recambio directo, sumado a su construcción y la compatibilidad por referencia y lado, encaja con lo que busco en un taller cuando el objetivo es que la suspensión vuelva a leer correctamente y deje de corregir “a ciegas”.

Mi consejo final, como en cada instalación de sensores de altura: diagnóstico previo con lectura de códigos, revisión de conectores/masa y montaje con la referencia exacta para el lado. Si se cumplen esas tres condiciones, el resultado suele ser una recuperación bastante coherente del comportamiento del sistema de suspensión y una reducción de fallos recurrentes tras el cambio.

Publicado: 28 de julio de 2026

18,19 € 27,98 €

Productos relacionados