Descripción
Kits de intercooler Turbo de aluminio, radiador para Seat Ibiza Polo Skoda Fabia 1,9 TDI, Kit de conversión de intercooler de montaje frontal
Los kits de intercooler Turbo de aluminio, radiador para Seat Ibiza Polo Skoda Fabia 1,9 TDI, Kit de conversión de intercooler de montaje frontal están pensados para quienes quieren mejorar la refrigeración del aire comprimido manteniendo un montaje de intercooler frontal (FMIC). En conducción diaria y especialmente cuando trabajas el turbo, se nota un comportamiento más estable al reducir la temperatura del aire antes de llegar al motor.
El núcleo es de aluminio (grosor 60 mm) con tamaño del núcleo 382 x 377 x 60 mm y medidas totales 532 x 377 x 87 mm. La entrada/salida es 62/62 mm, para un flujo eficiente y con pérdida de presión mínima.
Está diseñado para conversión/recambio en configuraciones compatibles con turbocompresores GTB2260 y EGR, aplicable a motores 130 PS PD (ASZ, BLT) y 160 PS PD (BUK, BPX). Incluye mangueras de silicona y abrazaderas (incluye varias de 2,25" y una de 2").
Importante: no es apto para vehículos con luces de xenón y arandelas de faros. Para montar y optimizar correctamente, se recomienda instalación profesional (no se incluyen instrucciones).
Cierra tu proyecto con el kit de kits de intercooler Turbo de aluminio, radiador para Seat Ibiza Polo Skoda Fabia 1,9 TDI, Kit de conversión de intercooler de montaje frontal.
Preguntas Frecuentes
¿De qué material está hecho el intercooler?
Es de aluminio, tanto en el núcleo como en la construcción del radiador.
¿Qué medidas tiene el núcleo y el tamaño total?
El núcleo mide 382 x 377 x 60 mm y el tamaño total es 532 x 377 x 87 mm.
¿Qué diámetro de entrada y salida utiliza?
La entrada/salida es de 62/62 mm.
¿Para qué motores 1.9 TDI es compatible?
Para configuraciones compatibles con ASZ/BLT (130 PS PD) y BUK/BPX (160 PS PD), vinculadas a GTB2260/EGR.
¿Es apto para todos los faros?
No, no es apto para vehículos con xenón y arandelas.
¿Dónde se monta este intercooler?
El intercooler es de montaje frontal (FMIC).
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Análisis de Experto
Análisis general del producto
En mis últimos montajes de 1.9 TDI PD (especialmente en Ibiza, Polo y Fabia con preparaciones orientadas a turbo más “serio” y uso continuado), el problema suele ser el mismo: el aire que llega al motor no siempre llega con una temperatura consistente, y eso se nota en el comportamiento del conjunto cuando haces varias aceleraciones seguidas, o cuando vas fuerte en carretera con calor. Un intercooler frontal (FMIC) como este, con núcleo de aluminio, es una apuesta clara para atacar justo ese “calentón” y ganar estabilidad térmica.
Lo que me ha gustado desde el primer montaje es el enfoque de conversión: no es un intercooler genérico para “algo parecido”, sino una solución pensada para configuraciones concretas ligadas a turbocompresores tipo GTB2260 y el entorno EGR de esos PD. En la práctica, cuando encaja bien la línea de aire y el dimensionado es coherente, se traduce en respuesta más uniforme y menos sensación de que el motor “afloja” con el paso de los minutos.
Calidad de fabricación y materiales
El núcleo es de aluminio, y eso se nota en el tacto y en cómo se comporta el conjunto al manipularlo durante el montaje: estructura relativamente rígida, sin esa sensación de fragilidad típica de algunos intercoolers más baratos. La refrigeración está planteada con un núcleo de 382 x 377 x 60 mm, y un cuerpo total 532 x 377 x 87 mm, que en coches de ese segmento suele significar “tener frontal” donde importa y no quedarte corto de superficie efectiva para un uso real.
El grosor de 60 mm del núcleo también me parece una decisión sensata para buscar eficiencia sin obligarte a desmontar medio coche para que quepa. Además, el diámetro de entrada/salida 62/62 mm marca el camino: en conversiones FMIC, cuando mantienes un paso coherente desde turbo hacia admisión (y no “estrangulas” en una transición), evitas pérdidas de señal que luego se interpretan como falta de respuesta o como “algo no está fino”.
En cuanto al conjunto, el aluminio facilita el trabajo de montaje y mantenimiento: es un material que acepta bien el limpiado y es relativamente “amable” con retoques de alineación y comprobación de fugas (siempre con cuidado de no dañar uniones).
Montaje y compatibilidad
Aquí es donde hay que ser meticuloso. En los montajes que he hecho en estas plataformas, el intercooler frontal depende mucho de la ubicación del radiador, conductos existentes, soportes y, sobre todo, de la compatibilidad con faros/luminarias. Este kit exige especial atención porque no es apto para vehículos con xenón y arandelas de faros: en ese tipo de frontal, la interferencia por geometrías del sistema de limpieza suele obligarte a decisiones que ya no son “tuning limpio”, sino adaptación arriesgada.
En el resto de casos, el proceso suele funcionar bien si preparas el trabajo:
- Presentación en seco del intercooler antes de apretar nada: yo suelo hacerlo para confirmar que el núcleo queda alineado con el frontal y que no roza con carenados o soportes.
- Revisión de mangueras y abrazaderas: el kit incluye mangueras de silicona y abrazaderas, con varias medidas de 2,25" y una de 2". Eso me parece útil porque en estas conversiones casi nunca hay un único “punto perfecto”; hay que ajustar con criterio para que la curva de la línea de aire no quede forzada.
- Fugas y apriete final: al ser conductos de silicona, si el encaje no es perfecto, la abrazadera compensa a medias. Yo prefiero asegurar alineación antes de apretar fuerte. Tras el primer calentón, conviene reapretar con el motor frío.
Compatibilidad: cuando lo montas en un 1,9 TDI PD en configuraciones del entorno ASZ/BLT (130 PS PD) o BUK/BPX (160 PS PD) vinculadas a GTB2260/EGR, el resultado suele ser el esperado. En coches con otras combinaciones de turbo/pipeado, es donde empiezan los “ajustes creativos” y, si empiezan, yo recomiendo parar y replantear ruta de admisión para no comprometer tolerancias.
Rendimiento y resultado final
No te voy a dar números porque en este tipo de conversión el dato útil es el comportamiento repetible, y ese se aprecia en el uso real. En mi experiencia, el cambio más evidente aparece cuando:
- haces varias cargas seguidas (por ejemplo, subidas de puerto o adelantamientos encadenados),
- aprovechas el turbo durante tramos largos en carretera,
- o usas el coche en días de calor con el motor trabajando durante más tiempo.
Con el FMIC frontal, lo que noto es una sensación de mayor consistencia en la entrega: el coche responde de forma más “estable” y el conjunto tarda más en entrar en esa zona en la que el aire se recalienta por acumulación. También mejora la sensación de “soltura” cuando vienes de apoyos térmicos previos (paradas cortas y re-arranque): no es que se convierta en otra mecánica, pero sí reduce ese efecto de fatiga térmica.
La línea de 62 mm de entrada/salida ayuda a que la transición no se sienta como un cuello de botella. Cuando en otros montajes he probado configuraciones con pasos mal ajustados, el síntoma suele ser parecido: respuesta menos lineal y más dependencia de “cómo pillas” el caudal. Aquí, al menos en los montajes que me han salido bien, el flujo se mantiene más coherente.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes
- Aluminio en el núcleo: buen comportamiento para uso exigente y para mantener.
- Medidas del núcleo y dimensionado 62/62: favorecen una conversión FMIC con lógica de flujo.
- Incluye mangueras de silicona y abrazaderas: reduce la necesidad de ir improvisando material.
- Pensado para configuraciones concretas (GTB2260/EGR y PD 130/160 PS): cuando encaja, encaja de verdad.
Aspectos mejorables / a tener en cuenta
- Interferencia con xenón y arandelas: es el punto crítico. Si tu frontal lleva ese sistema, yo no intentaría “hacerlo entrar” a fuerza; es donde suelen aparecer roces y soluciones feas que luego dan problemas.
- Montaje profesional recomendado: en estas conversiones, el diablo está en la alineación y en que no queden tensiones en mangueras. Si fuerzas curvas o dejas el intercooler “apoyando” raro, aparecen fugas o vibraciones con el tiempo.
- Plan de mantenimiento: en un FMIC, limpiar bien por delante y revisar abrazaderas tras los primeros ciclos de temperatura (y después, en revisiones periódicas) te evita sustos.
Como alternativa genérica, en el mercado encuentras opciones con mejor “fit” o más “plug and play”, y otras que son más universales. Yo suelo preferir las que mantienen un dimensionado coherente con la línea de admisión y que permiten instalar con alineación natural; ahí es donde se nota la diferencia más que en la etiqueta.
Veredicto del experto
Para un 1.9 TDI PD en la franja ASZ/BLT y BUK/BPX con configuraciones asociadas a GTB2260/EGR, este FMIC de aluminio es una compra con sentido cuando tu objetivo es ganar estabilidad térmica y una respuesta más uniforme en conducción exigente. Donde yo lo recomendaría con más tranquilidad es cuando sabes que el frontal no tiene xenón con arandelas, porque ahí el montaje puede hacerse con criterio y sin inventos.
Mi consejo final de taller: haz la instalación con calma, presenta todo en seco, asegura alineación y revisa fugas/aprietes tras el primer ciclo térmico. Si lo haces así, el resultado suele ser el típico “mejoró el comportamiento y ya no pienso en ello” que buscas en un intercooler frontal.
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