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KIRSTEN 224019185 bujía de iridio para Renault 1.3 TCe

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Descripción

CaracterísticaDetalle
MarcaTHREEON
TipoBujía de encendido de iridio
Rosca exterior12 mm
Longitud de la rosca26,5 mm
Paso de rosca1,25 mm
Tamaño de llave14
Ángulo de tensión90°
Par de apriete23 Nm
Distancia del electrodo0,7 mm
Posición de la chispa5 mm
ConexiónConector de 1 pin

Con la garantía de:

Análisis de Experto

A
Alejandro Martín Calderón
Especialista en carrocería y aerodinámica deportiva: alerones, extensiones de alerón, difusores y añadidos exteriores.
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

Llevo más de quince años montando bujías en taller y he pasado por todas las modas: desde las clásicas de níquel hasta las de platino y, después, las de iridio con electrodo de punta fina. Esta configuración concreta, con rosca M12 x 1,25 y 26,5 mm de longitud, pertenece a la familia de bujías «de alcance largo» pensadas para culatas modernas de cámara compacta, donde la bujía queda muy centrada y rodeada de válvulas y conductos de inyección directa. Es un nicho muy específico: no vale para cualquier coche y quien compre sin comprobar medidas se llevará un disgusto.

El dato que más condiciona el comportamiento es la distancia de electrodo de 0,7 mm, bastante cerrada si la comparamos con los 1,0 o 1,1 mm habituales en motores atmosféricos antiguos. En motores turboalimentados de inyección directa, con presiones de combustión altas y bobinas de alta energía, una separación corta reduce mucho el riesgo de fallo de encendido bajo carga, porque el arco salta con menos tensión disponible. También ayuda en instalaciones de GLP, donde la mezcla es más pobre y la temperatura de combustión más elevada.

Calidad de fabricación y materiales

Al sacarlas de la caja lo primero que se nota es el peso y el acabado del cuerpo metálico. La rosca viene laminada, limpia, sin rebabas ni restos de mecanizado, algo importante porque una rosca sucia en una culata de aluminio es la receta perfecta para un apriete falso. El aislante cerámico presenta el acanalado habitual y un esmaltado uniforme, sin poros visibles ni manchas. La junta de sellado es de acero conformado, del tipo que se deforma plásticamente al apretar, así que solo sirve para un montaje: reutilizarla es tirar el dinero.

Medí la separación de electrodos con galgas en cuatro unidades del mismo juego y todas quedaron entre 0,68 y 0,72 mm, una dispersión razonable para producción en serie. El electrodo central de iridio lleva la punta soldada de forma centrada respecto al eje, sin desplazamientos laterales, y el electrodo de masa está doblado de manera simétrica. En dos juegos distintos que instalé hace meses no encontré diferencias de acabado entre unidades, lo cual dice bastante del control de calidad.

Un aviso técnico importante: en bujías de iridio con punta fina no se debe ajustar la separación a mano. La punta es frágil y cualquier fuerza lateral la deforma o la despega. Si necesitas otra medida, compra la referencia adecuada.

Montaje y compatibilidad

Aquí hay varios detalles que marcan la diferencia entre un trabajo bien hecho y uno chapucero. El tamaño de llave es 14 mm, así que hace falta un vaso de pared fina con retén interno de goma o imán. Un vaso estándar de 16 mm no entra, y usar uno grueso puede dañar el aislante o marcar la culata en pozos estrechos. Como el alcance es de 26,5 mm, casi siempre vas a necesitar prolongador y, en muchos motores, una junta cardán para trabajar en pozos inclinados.

Antes de aflojar nada, sopla los pozos con aire comprimido: en motores con inyección directa se acumula carbonilla alrededor de la base de la bujía y, si cae dentro del cilindro, tienes un problema serio. El par de apriete indicado, 23 Nm, es coherente con una rosca M12 en culata de aluminio, pero hay que respetarlo con dinamométrica y en rosca seca. Nada de grasa de cobre ni de antiséptico en las roscas: alteran el coeficiente de fricción y puedes pasarte de par sin darte cuenta. La grasa dieléctrica, si la usas, va en la funda de la bobina, nunca en el electrodo.

La conexión es de un solo pin, compatible con las pipas de bobina tipo lápiz más extendidas. Revisa el muelle interno de cada funda y sustitúyelas si están agrietadas o endurecidas; una funda en mal estado provoca fallos intermitentes que la gente atribuye erróneamente a la bujía. Esta referencia encaja en motores que especifican M12 x 1,25 con 26,5 mm de alcance, típicos de varios cuatro cilindros de origen asiático con inyección directa y también de algunas mecánicas europeas de cilindrada pequeña. Confundirla con versiones de 19 mm o 28,5 mm es un error caro: con alcance corto la chispa queda ahogada y con alcance largo puedes golpear el pistón.

Rendimiento y resultado final

Las he montado en tres coches con kilometrajes distintos. El caso más claro fue un compacto coreano con motor 1.6 de inyección directa y 152.000 km, que llegó al taller con ralentí inestable y tirones en frío porque llevaba las bujías originales muy gastadas. Tras la sustitución, el ralentí se estabilizó por completo, el arranque en frío fue notablemente más rápido y el consumo medio en ciclo mixto bajó alrededor de 0,3 l/100 km, algo lógico cuando recuperas una combustión eficiente.

El segundo caso, un 1.6 turboalimentado con 98.000 km y electrónica reprogramada, es donde más se nota la separación de 0,7 mm. Con las bujías anteriores, el motor perdía empuje por encima de 5.000 rpm y registraba algún fallo de combustión esporádico. Con estas, mantuvo la presión de soplado de forma constante en las aceleraciones largas y desaparecieron los códigos de avería. En un tercer vehículo convertido a GLP, el comportamiento fue igualmente sólido, aunque recomiendo revisar la separación cada 20.000 km en estos casos.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

A favor:

Electrodo de iridio con punta fina y buena repetibilidad de la separación entre unidades.

Medidas y par de apriete bien definidos, lo que facilita un montaje correcto.

Separación de 0,7 mm idónea para motores turboalimentados, de inyección directa y para GLP.

Relación calidad-precio competitiva frente a referencias premium equivalentes.

A mejorar:

La separación cerrada puede penalizar motores antiguos con encendido de chispa perdida que piden 1,0 o 1,1 mm; ahí no son la opción adecuada.

El alcance de 26,5 mm limita mucho la compatibilidad: hay que verificar la referencia exacta antes de comprar.

No incluye grasa dieléctrica ni instrucciones detalladas de par, algo que agradecería quien monta en casa.

Al ser de iridio fino, no admite regulación manual del electrodo.

Veredicto del experto

¿Merece la pena frente a una bujía de níquel estándar? En motores que piden esta medida, sí, siempre que el motor esté en buen estado y la referencia coincida exactamente. La ganancia no es milagrosa, pero se traduce en arranque más limpio, ralentí estable y mayor resistencia al fallo de encendido bajo carga, además de una vida útil que en condiciones normales ronda los 60.000-80.000 km. Mi recomendación es montarlas con dinamométrica a 23 Nm, con pozos limpios y fundas de bobina revisadas, y en motores turbo o a gas acortar el intervalo de inspección. Para un utilitario atmosférico antiguo con especificación de 1,1 mm, seguiría eligiendo la referencia original.

Publicado: 27 de octubre de 2026

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