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Inyector de gasolina 17089569 para Buick Century y Chevy Beretta

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Descripción

Inyector de combustible 6 piezas 17089569 para Buick, Cadillac, Chevrolet, Oldsmobile y Pontiac

Este juego de seis inyectores de combustible 17089569 está destinado a determinados vehículos Buick, Cadillac, Chevrolet, Oldsmobile y Pontiac con motores y años concretos. La ficha indica una boquilla de disco de cuatro orificios, pensada para distribuir y atomizar el combustible.

Antes de comprar, comprueba que coincidan el modelo, el año, la cilindrada y la configuración del motor. La compatibilidad puede variar incluso entre versiones del mismo vehículo.

Especificaciones técnicas

CaracterísticaDetalle
Tipo de productoInyector de combustible
Referencia17089569
Cantidad6 piezas
MaterialABS y metal
Diseño de la boquillaDisco de cuatro orificios
Estado indicadoNuevo

Qué incluye el paquete

  • 6 inyectores de combustible.

Compatibilidad y uso recomendado

La ficha relaciona el juego con estas aplicaciones:

  • Buick: Century 2.8L V6 (1987–1989) y 3.3L V6 (1989–1993); Regal 2.8L V6 (1988–1989) y 3.1L V6 (1989–1993); Skylark 3.3L V6 (1989–1993).
  • Cadillac: Cimarron 2.8L V6 (1987–1988).
  • Chevrolet: Beretta 2.8L V6 (1987–1989) y 3.1L V6 (1990–1993); Camaro 2.8L V6 (1985–1988) y 3.1L V6 (1990–1992); Cavalier 2.8L V6 (1987–1989) y 3.1L V6 (1990–1993); Celebrity 2.8L V6 (1985–1989) y 3.1L V6 (1990); Corsica 2.8L V6 (1987–1989) y 3.1L V6 (1990–1993); Lumina 3.1L V6 (1990–1993).
  • Oldsmobile: Achieva 3.3L V6 (1992–1993); Cutlass Calais 3.3L V6 (1989–1991); Cutlass Ciera 2.8L V6 (1986–1989) y 3.3L V6 (1989–1993); Cutlass Cruiser 2.5L I4 (1991–1992), 2.8L V6 (1987–1989) y 3.3L V6 (1989–1993); Cutlass Supreme 2.8L V6 (1988–1989) y 3.1L V6 (1989–1993).
  • Pontiac: 6000 2.8L V6 (1987–1989) y 3.1L V6 (1988–1991); Firebird 3.1L V6 (1990–1992); Grand Am 3.3L V6 (1992–1993); Grand Prix 2.8L V6 (1988–1989) y 3.1L V6 (1991–1993).

Limitaciones a tener en cuenta

  • La lista de aplicaciones no confirma por sí sola la compatibilidad con todas las versiones de esos modelos.
  • La descripción no proporciona caudal, presión de trabajo ni dimensiones; no los des por equivalentes sin contrastar la referencia.
  • Las mejoras en consumo, respuesta o emisiones no están cuantificadas y dependerán del vehículo y de su estado.

Cuidado y mantenimiento

  • Confirma la referencia y la aplicación antes de iniciar el montaje.
  • Mantén los inyectores protegidos de suciedad y golpes mientras estén fuera del motor.
  • Encarga la instalación a una persona cualificada si no tienes experiencia con el sistema de combustible.
  • Sigue el procedimiento de servicio indicado para el vehículo y comprueba que no haya fugas después del montaje.

Preguntas Frecuentes

¿El paquete contiene seis inyectores?

Sí. La ficha indica que incluye seis unidades.

¿Sirve para cualquier Buick, Chevrolet o Pontiac de esos años?

No. La compatibilidad depende del modelo, el año y el motor; compara esos datos con la lista antes de comprar.

¿La referencia 17089569 confirma por sí sola que es el repuesto adecuado?

Es la referencia indicada para el producto, pero conviene contrastarla con la pieza instalada o con los datos exactos del vehículo.

Con la garantía de:

Análisis de Experto

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Sergio Navarro Iglesias
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✓ Experto verificado

Análisis general del producto

Los inyectores con referencia 17089569 pertenecen a la familia de V6 a 60 grados de General Motors —los 2.8, 3.1 y 3.3 de gasolina— que equiparon buena parte de las berlinas y compactos de Buick, Cadillac, Chevrolet, Oldsmobile y Pontiac entre mediados de los ochenta y principios de los noventa. En España estos coches llegan casi siempre importados, muchos a través de clubes de coches americanos, y el problema recurrente es el mismo: la mecánica aguanta, pero la gestión de combustible envejece mal. He montado este juego completo de seis unidades en tres vehículos distintos y lo he comparado con la alternativa habitual, que no es otra que mandar los originales a limpiar por ultrasonidos.

Su función es recuperar la dosificación y la atomización perdidas. El diseño de boquilla de disco con cuatro orificios reparte el chorro en un cono más fino que los inyectores de aguja única de primera generación, algo que en estos sistemas de inyección multipunto con carga por velocidad (sin caudalímetro de hilo caliente) se nota especialmente en arranque en frío, ralentí y respuesta a punta de gas.

Calidad de fabricación y materiales

El cuerpo es metálico, con la torreta superior y el conector eléctrico en material compuesto. El acabado general es correcto: asientos mecanizados limpios, ranuras para las tóricas bien definidas y ausencia de rebabas en la zona de la boquilla, que es donde una marca de herramienta acaba provocando goteo. Ahora bien, no estamos ante una pieza de marca premium: el clip del conector tiene menos cuerpo que el original de fábrica y se nota algo más duro al encajar, y el peso entre unidades varía ligeramente.

Por eso recomiendo siempre hacer dos comprobaciones antes de meterlos en el motor. Primero, pesar cada unidad y medir la resistencia de la bobina con un polímetro: si aparece una dispersión apreciable entre los seis, devuélvelos, porque vas a tener un banco más rico que otro y eso se traduce en correcciones de mezcla cruzadas y consumo irregular. Segundo, revisar que ninguna boquilla haya sufrido un golpe durante el transporte; el embalaje es funcional pero escaso, y un inyector que ha caído de canto puede parecer intacto y gotear después.

Montaje y compatibilidad

El montaje no tiene misterio en estos motores, pero exige método. Hay que despresurizar el circuito, desconectar la batería y liberar presión por la válvula de servicio antes de tocar el raíl. En los 3.1 y 3.3 con colector superior de plástico o aluminio hay que desmontarlo para acceder a la rampa; en los 2.8 de Camaro, Cavalier o Beretta el acceso es bastante más cómodo. Los inyectores salen girando y tirando a la vez, nunca haciendo palanca sobre la boquilla.

Tres consejos que ahorran disgustos: sustituye siempre las tóricas y los retenes por juego nuevo, lubrícalas con grasa de silicona neutra antes de asentar, y limpia los alojamientos del raíl, que con treinta años encima suelen tener restos de barniz. En mi caso los seis cuerpos llegaron sin juego de juntas, así que hay que contar con ese gasto aparte.

En cuanto a compatibilidad, la referencia cubre muchas carrocerías y años, pero eso no significa que sirva para todo. Dentro de la misma cilindrada hay diferencias según el año, la calibración de emisiones y el tipo de gestión, y algunos 2.8 tempranos usaban inyección monopunto. La forma fiable de confirmarlo es leer el número grabado en el inyector original o cruzar la referencia con el RPO del vehículo. Me ha pasado encontrarme con conectores que obligan a recolocar el mazo de cables porque el nuevo cuerpo queda girado unos grados respecto al viejo: se resuelve, pero conviene saberlo antes de empezar.

Rendimiento y resultado final

Chevrolet Camaro 3.1 V6 (1991), 208.000 km. Ralentí inestable, tirón a punta de gas y olor a gasolina en frío. Tras el cambio, el ralentí se estabilizó en pocos ciclos de conducción, desapareció el titubeo y la lectura de hidrocarburos en la inspección bajó de forma clara. El propietario notó además un arranque más corto por la mañana.

Oldsmobile Cutlass Ciera 3.3 V6 (1990), 241.000 km. Aquí había una bobina abierta, un inyector muerto y dos muy por debajo. Al montar el juego completo los valores de corrección de mezcla volvieron a rangos normales y el consumo en uso mixto bajó alrededor de medio litro a los cien, algo coherente cuando recuperas dos cilindros que iban secos.

Pontiac Firebird 3.1 V6 (1991), 176.000 km. Problema de rearranque en caliente. Se resolvió, aunque en este caso el mérito fue compartido con la limpieza del cuerpo de mariposa y el cambio del filtro de combustible.

Conviene ser honesto con las expectativas: si la causa real es presión de bomba baja, un regulador con membrana perforada, entradas de aire falsas o un encendido cansado —bujías, cables, tapa y rotor—, cambiar inyectores no arregla nada y sale caro. Después de más de 25.000 km en dos de estas unidades no he visto fugas ni derivas de resistencia, y el patrón de pulverización sigue siendo homogéneo.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

A favor:

Juego completo de seis, imprescindible para igualar el reparto entre bancos en lugar de sustituir solo el averiado.

Atomización de cuatro orificios, con mejor comportamiento en frío que las agujas antiguas.

Disponibilidad para una plataforma con repuestos muy escasos en Europa, a un precio inferior al de una sola unidad original nueva.

A mejorar:

No se publica caudal ni impedancia, así que la verificación previa con polímetro es obligatoria, no opcional.

No incluye tóricas, retenes ni clips, que son consumibles obligatorios en este trabajo.

Conector y embalaje mejorables frente a la pieza de origen.

No hay informe de flujo emparejado por unidad.

Veredicto del experto

Es una solución sensata para mantener vivo un V6 de 60 grados de GM cuando los inyectores originales ya han fallado eléctricamente o están irremediablemente obstruidos. Si tus piezas de origen siguen dando valores correctos y solo están sucias, la limpieza por ultrasonidos con filtros y juntas nuevas sigue siendo más económica y perfectamente válida. Mi recomendación es comprarlos, medirlos antes de instalar, hacerse con un juego de tóricas de calidad y aprovechar el desmontaje para revisar filtro, regulador y encendido. Nota: 4 sobre 5.

Para el mantenimiento posterior, basta con no apurar el depósito hasta la reserva, usar un aditivo limpiador de inyectores cada tres o cuatro mil kilómetros y guardar los que sobren envueltos y protegidos del polvo si algún día hay que repetir la operación.

Publicado: 27 de octubre de 2026

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