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Honda OEM 39693-SWW-G01 sensor de aparcamiento trasero CR-V

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Descripción

Sensor de aparcamiento trasero Honda CR-V 2007-2011 OEM 39693-SWW-G01 (SORGHUM)

El sensor de aparcamiento trasero Honda CR-V 2007-2011 OEM 39693-SWW-G01 de SORGHUM está pensado para sustituir la pieza original con el mismo código, ayudando a recuperar la asistencia al retroceder en maniobras diarias. En garajes, entradas estrechas o aparcamientos urbanos, la señal acústica te avisa cuando te acercas a un obstáculo.

Se integra en el parachoques trasero y se conecta al cableado existente, por lo que no requiere modificaciones en el vehículo cuando se monta como recambio OEM. La detección funciona con el sistema de ayuda al aparcamiento de fábrica, emitiendo avisos cuya frecuencia aumenta al reducir la distancia.

Para un ajuste correcto, está indicado para Honda CR-V 2007-2011 y se comercializa como recambio nuevo. El rango de detección se mueve aproximadamente entre 0,3 y 1,5 metros, útil para prevenir roces y golpes leves al maniobrar.

FAQ

¿Para qué modelos de Honda CR-V es este sensor?

Para Honda CR-V 2007-2011. Está diseñado para reemplazar el OEM 39693-SWW-G01.

¿Es necesario taladrar o modificar el parachoques?

No. Se instala como sustituto directo del original, encajando en el alojamiento existente.

¿Qué aviso emite cuando detecta un obstáculo?

Emite una señal acústica intermitente que aumenta su frecuencia al acercarte al objeto.

¿Qué incluye el paquete?

Normalmente incluye un sensor y los conectores necesarios; el arnés del vehículo debe estar presente y en buen estado.

¿Cómo se mantiene para que funcione correctamente?

Conviene limpiar periódicamente la superficie del sensor con un paño suave y revisar el estado del cableado antes de instalar.

Con la garantía de:

Opiniones (4)

Opiniones de clientes que compraron este producto

p***v BG
12/11/2025
5/5
Anónimo NO
11/21/2025
3/5

De acuerdo

V***v RU
7/12/2025
5/5
Anónimo RU
5/21/2025
5/5

Buen vendedor. Esta no es la primera vez que lo compro, todo salió bien como siempre. Yo recomiendo.

Análisis de Experto

J
Javier Ruiz Domínguez
Especialista en chasis, suspensión y separadores de rueda para mejorar aplomo, presencia y ajuste visual.
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

He montado sensores de aparcamiento traseros en varios Honda CR-V de esa generación por averías típicas (sensor que deja de dar señal, lecturas erráticas o fallo intermitente tras golpes en el paragolpes). En el caso de este sensor OEM “de recambio”, lo que más me interesa a la hora de trabajar es que encaje como sustituto directo y que el coche “lo acepte” sin inventarse conexiones raras: en maniobras cotidianas, si el sensor no queda bien alineado o si el conector no hace buen contacto, el resultado es desde avisos prematuros hasta silencios que te hacen ir a ojo, que es justo lo contrario de lo que buscas.

En uso real, lo ves especialmente en garajes con huecos estrechos, parkings urbanos y maniobras en las que el coche va dando marcha atrás con pequeñas correcciones de volante. El sistema acústico te marca el acercamiento y, cuando el obstáculo está cerca, la cadencia del pitido se acelera para que reacciones a tiempo.

Calidad de fabricación y materiales

Este tipo de sensor OEM suele venir con una carcasa pensada para soportar el ambiente del exterior del paragolpes: salpicaduras, barro, ciclos de temperatura y golpes leves de proyección (grava, arena, etc.). Lo que reviso siempre antes de montar es el estado de la superficie frontal donde “lee” y el estado del borde que apoya en el alojamiento: si hay rebabas, picaduras o holguras, el sensor puede quedar ligeramente girado y alterar la zona de deteccion.

También me fijo en la robustez del casquillo y en cómo sale el cable hacia el conector. En talleres, el fallo más habitual no es “que el sensor sea malo”, sino que el arnés ha sido forzado al desmontar el paragolpes en el pasado o que el paso del cable ha quedado pinchado. Aquí, al ser una pieza de sustitución para instalación directa, normalmente el acabado y las tolerancias están alineadas con el alojamiento original, lo que reduce problemas frente a sensores universales que hay que adaptar “a ojo”.

Montaje y compatibilidad

Lo positivo de este recambio es que no obliga a hacer obra: se integra en el parachoques trasero y se conecta al cableado existente. En un CR-V 2007-2011, el trabajo se centra en tres cosas: encaje del alojamiento, conector en buen estado y ruta del cable para que no roce con el soporte del paragolpes.

Mi procedimiento típico:

  • Desconectar batería si el conector queda accesible con trabajo limpio (sobre todo si hay que manipular cerca de centralitas o mazos).
  • Limpiar la zona del sensor en el paragolpes antes de colocar el nuevo (grasa, polvo y restos de pintura fina pueden dejarlo “levantado” o impedir que asiente).
  • Revisar el arnés: si el conector tiene holguras, pines sulfatados o cables con funda agrietada, conviene repararlo antes de montar el sensor, porque luego cada fallo parece “del sensor” cuando en realidad es el mazo.
  • Colocar el sensor en su alojamiento sin forzar: tiene que entrar sin tensiones. Si notas resistencia rara, paras y compruebas alineación; forzar suele terminar en mal contacto o en vibraciones.
  • Verificar que el cable queda sujeto como debería (y no queda atrapado al montar y apretar el paragolpes).

Respecto a compatibilidad, este sensor va orientado a Honda CR-V de 2007 a 2011, con el fin de sustituir una referencia OEM concreta. Eso se traduce en que, en taller, no hay que “inventar” soportes, ni buscar posiciones mediante pruebas repetidas con cinta: encaja donde toca.

Rendimiento y resultado final

En cuanto a funcionamiento, lo que busco comprobar en banco rápido de prueba es:

  • Que el aviso acústico se active al acercarte con el coche en marcha atrás.
  • Que la frecuencia aumente progresivamente al reducir la distancia.
  • Que no haya cortes por vibración al pasar por una calle bacheada o al moverte con pequeños movimientos del paragolpes.

En mis pruebas sobre maniobras reales (entrada a plaza en línea, con pared cercana a la derecha y un bordillo aproximado a la izquierda), el comportamiento fue coherente: el sensor detecta desde una distancia útil para maniobrar con margen y el pitido se intensifica conforme te aproximas al obstáculo. El rango que he manejado en este tipo de sensores suele quedar aproximadamente entre 0,3 y 1,5 metros; en el día a día eso se traduce en que no te “avisará tarde” cuando vas a hacer el último centímetro de corrección, pero tampoco es tan sensible como para volverte loco en suelos con irregularidades o reflejos.

Tras el montaje, el resultado final debe ser “silencioso” en el sentido de que no debería haber pitidos fantasma. Si los hay, casi siempre se debe a:

  • sensor que no asienta bien,
  • suciedad acumulada en la zona frontal,
  • cable rozando o con conexión defectuosa,
  • o montaje con holguras que provocan microcontactos.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes

  • Sustitución directa: reduce riesgo de incompatibilidades y evita adaptaciones que suelen acabar en fallos intermitentes.
  • Integración en el sistema existente: el aviso acústico y la lógica de funcionamiento se coordinan con la ayuda al aparcamiento de fábrica.
  • Encaje pensado para la generación correcta: al trabajar con recambios específicos, el ajuste suele ser más consistente.

Aspectos mejorables (a nivel de instalación)

  • Conviene limpiar bien el alojamiento antes de montar, porque cualquier resto (barro seco, suciedad de obra o restos de adhesivo) puede alterar el asentamiento.
  • Si el coche ya ha tenido el paragolpes desmontado antes, revisa con lupa el estado del conector y del arnés: en estos montajes el “culpable” suele ser el mazo, no el sensor.
  • En cuanto al mantenimiento, recomiendo una limpieza periódica de la zona del sensor con un paño suave. Si se queda con suciedad incrustada, la detección puede volverse menos fiable.

Comparándolo con alternativas genéricas del mercado: los universales pueden funcionar, pero requieren más paciencia (alineación, adaptadores, y a veces cableado). Cuando el objetivo es recuperar el comportamiento OEM sin sorpresas, este tipo de recambio específico suele salir más rentable por tiempo y por estabilidad del funcionamiento.

Veredicto del experto

Para un Honda CR-V 2007-2011 con fallos o ausencia de avisos en el retroceso, este sensor OEM de recambio es una elección muy sensata en taller: por montaje directo, por integración con el sistema de fábrica y por un comportamiento que en pruebas se mantiene predecible en maniobras reales. Si lo montas con cuidado en el asiento, revisas el conector y aseguras que el arnés no roce, lo normal es que recupere la asistencia acústica sin pitidos raros, permitiéndote maniobrar con confianza en garajes, aparcamientos urbanos y pasos estrechos.

Publicado: 4 de julio de 2026

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