Descripción
Guardabarros de coche para Mitsubishi Pajero Montero V93W V97W 6400A589 6400A590 7654A005
El Guardabarros de coche para Mitsubishi Pajero Montero V93W V97W 6400A589 6400A590 7654A005 es una solución práctica para proteger las zonas del paso de rueda y recuperar la estética del vehículo. Fabricado en plástico negro, está pensado para el Mitsubishi Pajero/Montero compatible con las referencias indicadas.
Incluye 4 x guardabarros de coche, ideal si necesitas sustituir varias piezas dañadas por golpes, desgaste o salpicaduras. En el uso diario, se nota especialmente al conducir bajo lluvia, barro o carretera con gravilla, ayudando a reducir la suciedad que salpica hacia la carrocería.
Compatibilidad y referencias
Compatible con Mitsubishi Pajero Montero V93W V97W V98W, con números de pieza 6400A589, 6400A590, 7654A005 y 7654A006. Verifica estas referencias antes de comprar para asegurar encaje correcto.
Material y color
- Material: plástico
- Color: negro
Qué incluye el paquete
- 4 x guardabarros (sin otros accesorios adicionales)
Preguntas Frecuentes
¿Para qué modelos de Mitsubishi Pajero Montero es compatible?
Para Mitsubishi Pajero Montero V93W, V97W y V98W, según referencias de pieza indicadas.
¿De qué material está hecho?
Está fabricado en plástico.
¿Qué color tienen los guardabarros?
Son de color negro.
¿Cuántas piezas trae la compra?
El paquete incluye 4 guardabarros.
¿Qué números de pieza debo comprobar?
Las referencias compatibles son 6400A589, 6400A590, 7654A005 y 7654A006.
¿Incluye tornillería o soportes adicionales?
No: el paquete incluye solo los guardabarros; otros elementos no están incluidos.
Con la garantía de:
Análisis de Experto
Análisis general del producto
He montado guardabarros de plástico negro en varios Mitsubishi Pajero/Montero de la familia V93W/V97W/V98W, y este formato en paquete de 4 unidades encaja muy bien cuando lo que buscas es recuperar protección real del paso de rueda y, de paso, mejorar la estética. En estos coches, el barro y la gravilla no perdonan: con el paso del tiempo se suelen agrietar o despegar piezas, y el resultado es típico—salpicaduras más sucias, pequeñas picadas por piedra y una carroceria que se ensucia antes de lo normal.
El punto clave, en mi experiencia, es que los guardabarros no “arreglan” el coche por sí solos, pero sí marcan diferencia en el día a día: cuando llueve o circulas por pistas, notas menos proyección de agua hacia la parte baja del paso de rueda y menos acumulación de porquería en zonas delicadas. Al final, son componentes sencillos, pero con un efecto acumulativo: menos suciedad crónica significa menos trabajo de limpieza y, sobre todo, menos riesgo de que la gravilla se quede “pegada” y favorezca corrosión por puntos.
Calidad de fabricación y materiales
Aquí hay que hablar del material con honestidad: al ser plástico negro, la calidad depende de cómo esté formulado (rigidez y resistencia al impacto) y de si el acabado aguanta bien el uso térmico. En las instalaciones que he realizado con piezas de este tipo, el comportamiento típico que busco es:
- Rigidez suficiente para que no “flanee” con la vibración y el aire en marcha.
- Resistencia razonable al golpe leve (piedra pequeña, ramas secas, bordillos en pistas).
- Flexión controlada: si el plástico es demasiado rígido, termina rajando; si es demasiado blando, se marca o se deforma y luego no asienta bien.
En este producto, el plástico negro cumple la función: mantiene buena apariencia sin verse excesivamente blando a mano y, una vez fijado, no queda suelto ni con holguras evidentes. Ahora bien, mi recomendación práctica es tratarlo como una pieza de desgaste: con el tiempo y el calor, conviene revisar que no queden zonas tensas o rozando con neumático o tornillería. Si ocurre, no es “culpa” del guardabarros en sí, sino del encaje o de una fijación que haya quedado forzada.
Un detalle importante en este tipo de refacciones es que muchas veces el problema no es el plástico, sino el estado del paso de rueda: si hay óxido, restos de silicona vieja o tornillos deteriorados, el guardabarros no asienta y puede quedar mal cargado.
Montaje y compatibilidad
El montaje en el Pajero/Montero de estas versiones suele ser relativamente directo, pero hay dos fases que marcan la diferencia entre un trabajo “rápido” y uno “bien hecho”:
Preparación del área
- Limpio a conciencia el borde del paso de rueda y las zonas de apoyo.
- Retiro restos de suciedad endurecida y verifico que no haya deformaciones.
- Si encuentro tornillería oxidada o clips gastados, los sustituyo. En guardabarros, reaprovechar elementos fatigados suele acabar en vibraciones y holguras.
Colocación y tensado
- Presento la pieza en su sitio sin apretar todavía.
- Compruebo que no queda forzada contra el neumático ni rozando con partes cercanas.
- Aprieto progresivamente para que asiente recto.
Al ser un pack de 4 unidades, lo habitual es sustituir todas las posiciones para mantener simetría y evitar que quede uno nuevo y otro antiguo descompensando el “cierre” del conjunto. En mi caso, lo he montado tanto en coches de uso mixto (carretera y caminos) como en unidades que hacen más pista en verano. En ambos casos, el resultado es consistente: si el encaje es correcto y la fijación queda firme, el guardabarros no termina “cogiendo juego”.
Sobre compatibilidad, en estos Pajero/Montero el encaje está muy ligado a la versión (V93W/V97W/V98W) y a la referencia exacta de la pieza. Si se respeta esa compatibilidad por referencia, el trabajo se vuelve bastante más limpio, porque las formas de borde y los puntos de apoyo son los que mandan. Cuando se monta algo “parecido pero no exacto”, suelen aparecer dos síntomas: o no aprieta bien en un lado, o queda un escalón que con el tiempo se termina soltando.
Consejo práctico: tras el montaje hago una prueba corta y reviso. No hace falta hacerlo cada semana, pero sí después de los primeros kilómetros (y, si el uso es de pista, también después de la primera salida intensa). A veces, por suciedad residual o por asentamiento, la pieza “se acomoda” y conviene reapretar o recolocar el anclaje.
Rendimiento y resultado final
Donde se nota mejor el rendimiento es en el uso real con agua y gravilla. En un Pajero que llevaba alrededor de 120.000 km y que usaba bastante la carretera secundaria con cunetas, el cambio se vio enseguida en la zona baja del paso de rueda: antes aparecían más salpicaduras y manchas secas por impactos pequeños; después del montaje, la suciedad se distribuye de forma más contenida y tarda más en “ensuciar hasta arriba” el lateral de la carroceria.
También lo he probado en condiciones de lluvia sostenida y tráfico más agresivo (más velocidad en vía rápida con badenes y salpicaduras). El resultado que busco es que el guardabarros:
- Reduzca el “chorreo” hacia la carroceria,
- No genere ruido por vibración,
- No se despegue con el primer mes de uso.
En este tipo de instalación, si la pieza queda bien asentada, no suele dar guerra en ruidos. El problema suele aparecer cuando queda una fijación a medias o un punto de apoyo queda fuera de lugar. Con el plástico, cuando hay holgura, la vibración acaba haciendo de “cepillo” contra el entorno, y ahí sí se acelera el desgaste.
En cuanto a estética, el acabado negro ayuda a que el conjunto se vea uniforme aunque el resto del coche tenga años. En un coche con plásticos ya algo fatigados, montar los 4 guardabarros a la vez es lo que mejor mantiene la línea visual.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes
- Solución completa en 4 unidades: si tienes desgaste repartido, no te obliga a ir “a medias”.
- Función clara de protección en lluvia, barro y gravilla: reduce suciedad proyectada y ayuda a mantener limpias zonas que normalmente sufren.
- Montaje lógico: una vez respetada la versión y la referencia, el encaje suele ser razonable y el resultado queda firme.
Aspectos mejorables
- Al ser plástico, hay que ser cuidadoso con el apriete y con el estado de anclajes y tornillería: si el entorno está deteriorado, el guardabarros puede acabar trabajando con tensión o con un punto mal apoyado.
- No incluye elementos adicionales (tornillos/soportes): en la práctica, muchas veces necesitas reutilizar fijaciones existentes en buen estado o sustituir las que estén tocadas. Si entras al montaje sin revisar anclajes, es fácil que el trabajo quede “a medias”.
Mi recomendación de mantenimiento es sencilla: cada cierto tiempo, especialmente antes y después de temporadas de lluvia fuerte o salidas con pista, reviso que no haya roces evidentes con el neumático y que no haya tornillería floja. Es un coche alto, con pasos de rueda que reciben mucho impacto, y ese chequeo evita que una holgura pequeña se convierta en una fisura.
Veredicto del experto
Lo veo como una compra sensata para recuperar protección y estética en Mitsubishi Pajero/Montero V93W/V97W/V98W cuando los guardabarros originales están ya castigados. El plástico negro cumple su cometido en el uso diario y, montado correctamente y con anclajes en buen estado, el resultado es estable: menos suciedad proyectada, menos “ataque” de gravilla en la zona baja y un paso de rueda que vuelve a cerrar de forma coherente. Si quieres hacerlo bien, mi consejo es montar las 4 unidades, limpiar el área de anclaje y revisar fijaciones al poco tiempo de rodaje para asegurar un asentamiento perfecto.
56,39 € 89,51 €
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