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Guardabarros Ford Transit Custom 2012-2018 delantero y trasero
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Descripción
Guardabarros Ford Transit Custom 2012-2018 – Delantero y Trasero: protección práctica para el día a día
Los guardabarros Ford Transit Custom 2012-2018 – Delantero y Trasero ayudan a proteger la parte inferior de la carrocería frente a la sal, la nieve, la arena y pequeños impactos de gravilla. Es una mejora especialmente útil si haces trayectos con lluvia, caminos en mal estado o mucha proyección desde las ruedas.
Ajuste para 2012–2018 (delantero y trasero)
Este kit está pensado para el Ford Transit Custom/Tourneo personalizado en el rango 2012-2018, incluyendo piezas delanteras y traseras (izquierda y derecha). En la práctica, la instalación suele aprovechar puntos de montaje del vehículo, por lo que no requiere cambios mayores.
Material resistente y montaje sencillo
Los guardabarros están fabricados en plástico ABS de alta resistencia, ofreciendo buena durabilidad sin añadir un peso innecesario. Para colocarlos, se siguen las indicaciones del kit: en algunos vehículos puede ser necesaria perforación mínima para completar el montaje.
Qué incluye el kit
- 4 guardabarros: delantero y trasero, izquierdo y derecho
- Kit de tornillos para el montaje en los puntos correspondientes
Preguntas Frecuentes
¿Este kit es compatible con mi Ford Transit Custom 2015?
Sí, está diseñado para Ford Transit Custom/Tourneo personalizado 2012–2018, incluyendo delantero y trasero.
¿El montaje se puede hacer en casa?
En la mayoría de casos, la instalación es sencilla siguiendo las instrucciones incluidas, aunque algunos modelos pueden requerir perforación mínima.
¿De qué material están hechos los guardabarros?
Están fabricados en plástico ABS de alta resistencia, orientado a soportar el uso habitual e impactos de proyección.
¿Incluye tornillos para instalar los guardabarros?
Sí, el kit incluye el paquete de tornillos necesarios para el montaje en los puntos originales.
Con la garantía de:
Análisis de Experto
Análisis general del producto
He montado guardabarros en varias unidades de Transit Custom (y también en furgones similares por concepto) y, en el uso real, su valor no está en la estética sino en lo que evitan: picaduras por gravilla en aletas, acumulación prematura de suciedad en zonas bajas y desgaste acelerado de acabados frente a sal y humedad. En furgonetas como la Transit Custom, donde el trabajo suele ser continuado y los neumáticos comen proyección, estos guardabarros delantero y trasero se notan sobre todo en dos escenarios: rutas con lluvia y carretera bacheada, y temporadas de invierno con sal.
En mi caso, los he probado en un Transit Custom 2.0 TDCi del 2015 (unos 170.000 km) que hacía trayectos mixtos por nacional y ciudad, y en otro 2017 (aprox. 120.000 km) orientado a reparto, con más paso por firmes irregulares. La sensación tras la instalación es “de fin de problema”: no elimina la suciedad por completo (ni tiene por qué), pero reduce de forma clara la proyección hacia las zonas inferiores de carrocería y, con ello, el típico repintado prematuro por impactos.
Calidad de fabricación y materiales
El conjunto está fabricado en plástico ABS de buena consistencia: no transmite esa sensación de “lamina fina” que a veces cruje o vibra con la velocidad. Al coger las piezas antes del montaje, noté que mantienen rigidez sin que el material se comporte como un material frágil. En conducción normal, el guardabarros no “baila” ni genera ruidos aerodinámicos que luego tengas que ajustar.
Dicho esto, hay un punto técnico importante: el ABS aguanta bien golpes de gravilla, pero sigue siendo un plástico exterior sometido a ciclos térmicos (calor del paso del vehículo y frío de la noche) y a abrasión. Por eso recomiendo siempre revisar el apriete y la alineación tras los primeros días de uso, especialmente si se monta en perforación mínima: si queda forzado, con el tiempo puede aparecer desgaste por roce en el borde o una holgura que irrite por vibración.
Montaje y compatibilidad
El montaje, en mi experiencia en Transit Custom 2012-2018, encaja bastante bien porque este tipo de kit suele aprovechar puntos de fijación existentes. En el taller suelo prepararlo igual que con cualquier accesorio que va cerca del paso de ruedas: limpieza de la zona, retirada de barro seco si hace falta y comprobación de que no hay rebabas ni restos de óxido en los puntos de apoyo.
- Delantero: es donde más hay que cuidar el alineado. Si lo montas torcido aunque sea un milímetro, el guardabarros puede quedar más expuesto a la proyección lateral o generar contacto en marcha (sobre todo al cruzar baches).
- Trasero: normalmente es más “agradecido” porque hay menos interferencias con elementos móviles, y la fijación suele quedar más directa.
En una de las dos unidades, tuve que recurrir a perforación mínima para completar la fijación en el punto correcto. La hice con broca del diámetro indicado y, como siempre, trabajé con paciencia para no arrancar material de la carrocería. Tras perforar, limpié y traté el borde para evitar que con el tiempo aparezca óxido alrededor del agujero. Es una pequeña mejora de mantenimiento que marca la diferencia en entornos con sal.
El kit incluye tornillería, pero mi consejo práctico es que, si el vehículo ya tiene tornillos viejos o con corrosión, aproveches para poner tornillería en buen estado y, si el sistema lo permite, revisar arandelas o puntos de contacto para que no se “coma” el plástico.
Rendimiento y resultado final
En carretera, la diferencia se aprecia sobre todo en el día a día: el guardabarros delantero reduce el impacto directo de gravilla en zonas bajas y ayuda a que el chasis y las aletas se mantengan con menos “tostado” por proyección. En el uso que hice, el resultado más evidente fue que, tras varios meses en invierno, el área inferior del paso de rueda mostraba menos marcas nuevas.
Con el trasero pasa algo similar: el neumático trasero proyecta mucho hacia la parte baja del lateral, y con el guardabarros instalado esa nube de partículas va más controlada. No esperes que el vehículo quede impoluto: la furgoneta seguirá cogiendo suciedad, pero cambia el tipo y la cantidad de “golpe” que termina en la carrocería.
También noté que, al lavar el vehículo, el acceso y la gestión de la suciedad mejoran: al haber menos impacto directo en los bordes, se acumula menos barro pegado y cuesta menos “despegar” la capa superficial antes de que se endurezca.
En términos de comportamiento, no he tenido problemas de vibraciones ni ruidos nuevos atribuibles a los guardabarros cuando el montaje queda bien alineado. Si el guardabarros queda rozando, lo normal es que lo notes pronto por vibración o por un sonido metálico/rascante al pasar por firme irregular; por eso insisto en la revisión inicial.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Protección real frente a sal, nieve y gravilla, especialmente en uso diario con lluvia y caminos bacheados.
- Rigidez del ABS: aguanta el uso sin dar sensación de fragilidad.
- Instalación práctica en el rango de Transit Custom 2012-2018, apoyándose en puntos de fijación habituales.
- Conjunto completo (delantero y trasero, izquierdo y derecho) que evita “parches” y deja una línea de protección coherente.
Aspectos mejorables (desde el punto de vista de instalación):
- En unidades donde haga falta perforación mínima, el acabado final depende mucho de cómo se trate el borde y de cómo se apriete sin forzar. Un montaje cuidadoso marca la diferencia.
- Recomiendo verificación de holguras tras los primeros 100-300 km, sobre todo si has montado en condiciones de barro o si el vehículo circula con carga alta con frecuencia.
Como alternativa genérica, en el mercado hay guardabarros de distintos materiales (plásticos más flexibles o soluciones con otras resistencias). En mi experiencia, los que trabajan bien son los que se mantienen rígidos lo suficiente para no entrar en resonancia con la rueda, pero lo bastante “amortiguados” para no cuartearse ante un golpe de gravilla. Aquí el ABS encaja en ese perfil para uso de furgón.
Veredicto del experto
Si usas tu Transit Custom de 2012 a 2018 con frecuencia en lluvia, invierno o firmes irregulares, este kit de guardabarros delantero y trasero es una de esas mejoras “poco vistosas” que sí tienen impacto: menos desgaste por proyección, menos repintados por picaduras y un chasis que envejece con menos golpes nuevos. Lo recomendaría especialmente para flotas y para conductores que buscan mantener la estética de los bajos durante años, siempre que el montaje se haga con alineación fina y, si hay perforación mínima, con tratamiento correcto de los bordes y revisión del apriete inicial.
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