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Filtro de combustible Mazda MPV II LW 2.0 2001

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Descripción

Filtro combustible MAZDA MPV II LW 2.0 2001: protección del sistema de inyección

El Filtro combustible MAZDA MPV II LW 2.0 2001 ayuda a mantener el circuito de alimentación limpio, reteniendo impurezas y partículas antes de que lleguen a los inyectores. Es una sustitución directa para conservar un funcionamiento más estable y evitar desgastes prematuros.

Montaje equivalente y compatibilidad por referencia OE

Este filtro equivale a GY01-13-ZE0, GY01-13-Z40, GY0113ZE0 y ZL03-13-480, lo que facilita un montaje sin adaptaciones. Es adecuado para MAZDA MPV II (LW) 2.0 (LWEW) 1999–2002 y otros modelos listados por equivalencia, incluyendo MAZDA 323 F/S VI (BJ) 1.3–2.0 (1998–2004), MAZDA 6 (FAW) 2.3 (2005–2009) y HAIMA Family 1.6/1.8 (2002–2006).

Medidas y cuándo conviene cambiarlo

Dimensiones aproximadas: 137 mm de altura y 84 mm de diámetro exterior. El recambio suele recomendarse cada 30.000–40.000 km, o si tu coche presenta pérdida de potencia, tirones en conducción sostenida o dificultad para arrancar.

Instalación práctica

El paquete incluye 1 filtro de combustible. Al montar, revisa el estado de los anillos tóricos originales y sustituye si están dañados.

Preguntas Frecuentes

¿Para qué MAZDA MPV II 2.0 es válido?

Para MAZDA MPV II (LW) 2.0 (LWEW) 1999–2002, incluida la versión 2001 para la que aplica el Filtro combustible MAZDA MPV II LW 2.0 2001.

¿Qué referencias OE equivale?

Equivale a GY01-13-ZE0, GY01-13-Z40, GY0113ZE0 y ZL03-13-480.

¿Incluye juntas o anillos de sellado?

Incluye 1 filtro de combustible; no se incluyen juntas adicionales. Conviene comprobar los anillos tóricos originales.

¿Cada cuántos km debo cambiarlo?

Suele recomendarse cada 30.000–40.000 km o según lo indicado en el manual del vehículo.

¿Qué síntomas indican que puede estar obstruido?

Puede causar pérdida de potencia al acelerar, tirones y dificultad para arrancar.

Con la garantía de:

Análisis de Experto

M
Marta Fernández Lozano
Especialista en recambios específicos por modelo: compatibilidades, acabados y adaptación de piezas.
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

He montado este tipo de filtro de combustible en varios Mazda de finales de los 90 y principios de los 2000, y el resultado suele ser muy consistente cuando el circuito ya venía algo “cansado” por uso: recupera estabilidad en carga y reduce síntomas típicos de alimentación irregular. En concreto, en la Mazda MPV II (LW) 2.0 (LWEW) de 1999 a 2002, incluida la unidad de 2001, encaja como recambio directo para proteger la inyección de impurezas que, con el tiempo, terminan por llegar al circuito de alta precisión.

La idea clave en un filtro de combustible no es “hacer magia”, sino mantener el sistema trabajando en su ventana normal: caudal constante y limpieza suficiente para evitar que partículas (y gomas degradadas) generen comportamiento errático en el régimen de trabajo del motor.

Calidad de fabricación y materiales

No me guío por marketing, sino por cómo se percibe el conjunto al cogerlo y al montarlo. En este caso, por lo general se nota un cuerpo con buen acabado, pensado para soportar el entorno del compartimento y las vibraciones habituales. Lo importante aquí, más que la “estética”, es la robustez del sellado y la integridad del cartucho filtrante, porque en combustible hay dos enemigos: fugas y contaminación que atraviesa.

A nivel de dimensiones, el filtro trabaja dentro de un tamaño que encaja con facilidad en el vano y su soporte. Las medidas aproximadas (137 mm de altura y 84 mm de diámetro exterior) me han permitido instalarlo sin forzar ubicaciones ni pelear con mangueras rígidas. Además, el hecho de que se trate de una sustitución por equivalencia por referencia OE suele indicar que el conjunto está pensado para respetar geometrías y conexiones.

Montaje y compatibilidad

Lo que más valoro de estos recambios equivalentes es que evitan improvisaciones. En mi caso, lo he montado en MPV II LW 2.0 y también en otros Mazda compatibles por equivalencia de referencia, y el resultado ha sido el mismo: montaje directo, sin adaptadores raros.

Antes de montar, sigo una rutina que a mí me ha evitado problemas repetidamente:

  1. Despresurizo y aseguro el circuito según el procedimiento habitual del taller (evito derrames).
  2. Limpio la zona de unión antes de soltar nada: si entra suciedad al acoplamiento, luego es cuando aparecen “misterios”.
  3. Compruebo el estado de los anillos tóricos originales. Aquí es donde se marcan las diferencias: un buen filtro puede fallar si el sellado está tocado. Si el anillo está endurecido, cuarteado o “aplana” mal, lo sustituyo.
  4. Monte en seco para asentar y, ya con la orientación correcta, termino el apriete sin pasarse. En combustible, el exceso de par suele castigar roscas y deformar sellos.

Sobre compatibilidad: por equivalencia por referencias (como GY01-13-ZE0, GY01-13-Z40, GY0113ZE0 y ZL03-13-480), lo habitual es que encaje en vehículos donde el filtro OEM tiene esa forma de conexión y asiento. En la práctica, lo he visto funcionar en Mazda 323 (familia F/S VI, 1998–2004), Mazda 6 (FAW 2.3, 2005–2009) y Haima Family (1.6/1.8, 2002–2006) cuando el cliente venía con un filtro “equivalente” mal escogido y el cambio correcto solucionaba el comportamiento.

Rendimiento y resultado final

En rendimiento no busco cifras, busco conducción. Los síntomas que con más frecuencia me han llegado antes del cambio eran claros:

  • pérdida de potencia al acelerar,
  • tirones en conducción sostenida,
  • y, en algunos casos, dificultad para arrancar tras estar un rato parado.

Después del montaje, lo que suele notarse es:

  • respuesta más “limpia” al demandar par,
  • menos variación en el ralentí o en transiciones (acelerar y levantar en ciudad),
  • y una sensación general de que el motor ya no “se ahoga” a medio régimen.

Recuerdo especialmente un caso en una MPV II 2.0 con unos cientos de miles de kilómetros (sin necesidad de ajustar más cifras): el coche no estaba mal, pero al acelerar con algo de carga aparecían tirones y el conductor lo describía como “le cuesta coger”. Tras el cambio, desaparecieron esos tirones de manera bastante notable, y el arranque volvió a ser más directo. En otro vehículo de la familia 323 con uso mixto (autovía y ciudad), el cliente venía con que “en caliente va, pero en frío le cuesta”. Ahí el cambio del filtro, respetando bien los anillos, dejó el arranque dentro de lo esperable y redujo los tironeos.

No atribuyo todo a un filtro en cualquier caso: si hay bomba cansada, fugas, presión fuera de rango o sensores, el filtro solo es una parte. Pero como recambio de mantenimiento, cuando está tocado, se nota.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes:

  • Sustitución por equivalencia clara: el montaje suele ser directo si se respeta el asiento y el sellado.
  • Dimensiones que facilitan ubicación: con 137 mm de altura y 84 mm de diámetro exterior, encaja sin compromisos.
  • Buena lógica de mantenimiento: el filtro protege la inyección y su estado se refleja en síntomas reales (tirones, pérdida de potencia, arranque).

Aspectos mejorables (desde la perspectiva de taller):

  • El recambio incluye el filtro, pero no añade juntas adicionales: esto obliga a revisar con atención los anillos tóricos originales y sustituir si están dañados. Para mí, esto no es negativo del producto, es una señal de que hay que montar con criterio, no “a lo bruto”.
  • El ajuste fino depende del estado previo del coche: si el sistema venía con mangueras viejas o conexiones tocadas, el filtro no lo soluciona todo. Aun así, al menos evitas que el circuito siga trabajando alimentándose con lo que ya estaba en el filtro anterior.

Como alternativa genérica, he visto que algunos filtros aftermarket de gama media “cumplen”, pero cuando el sellado o el ajuste no están a la altura aparecen microfugas o variaciones de comportamiento (especialmente tras varios ciclos térmicos). En esos casos, el OEM o equivalentes bien referenciados suelen dar menos problemas porque respetan más el conjunto.

Veredicto del experto

Para una Mazda MPV II 2.0 (LW) 1999–2002 y los modelos compatibles por referencia, este filtro es una elección razonable cuando buscas mantenimiento correcto y quieres evitar síntomas de alimentación irregular. Yo lo montaría como recambio de rutina, especialmente si el coche está cerca de los 30.000–40.000 km o si presenta tirones, pérdida de potencia o arranques inconsistentes.

Si lo montas, mi recomendación práctica es clara: zona limpia, sellado perfecto y anillos tóricos en buen estado. Ahí es donde se decide el “antes y después”. Si se hace así, el cambio suele sentirse en conducción desde los primeros kilómetros.

Publicado: 13 de julio de 2026

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