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Filtro colador de bomba de combustible Toyota Yaris 1999-2006

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Descripción

Filtro de bomba de combustible Toyota Yaris 1999-2006 - colador

El filtro de bomba de combustible Toyota Yaris 1999-2006 - colador es un repuesto de desgaste diseñado para actuar como primera barrera contra impurezas del tanque, ayudando a proteger el sistema de inyección. En la práctica, es el tipo de pieza que suele marcar la diferencia cuando el coche empieza con arranques irregulares o pierde respuesta en aceleraciones.

Ajuste y compatibilidad real

Este colador está indicado para Toyota Celica, Corolla, Vitz, Will y Yaris entre 1999 y 2006 (según el rango de aplicación del repuesto). La pieza incluye un conector de 11 mm de diámetro (tolerancia +0,1 mm) y un tamaño de 120 x 96 mm, lo que facilita un encaje preciso en bombas originales compatibles.

Cuándo conviene cambiarlo

Cuando el colador se satura, es frecuente notar arranques más lentos, tirones o pérdida de potencia (especialmente al acelerar o en subidas). Suele recomendarse inspeccionar cada 60.000–80.000 km, y antes si el uso es urbano con trayectos cortos.

Mantenimiento y montaje

Al sustituir el colador, revisa juntas y el estado del módulo de la bomba para evitar fugas o montajes mal asentados. Si no tienes acceso o experiencia para trabajar dentro del tanque, lo más seguro es que lo gestione un taller.

Preguntas Frecuentes

¿Qué medidas tiene el filtro (colador)?

El colador mide 120 x 96 mm y el conector tiene 11 mm de diámetro (tolerancia +0,1 mm).

¿Para qué Toyota Yaris es compatible?

Es para Toyota Yaris 1999-2006, y también para otros modelos Toyota indicados en la aplicación (Celica, Corolla, Vitz y Will).

¿Cómo puedo confirmar que encaja en mi bomba?

Comprueba que tu vehículo esté dentro del rango 1999-2006 y verifica las referencias 23217, 23010 o 2321723010 en la bomba actual.

¿Qué síntomas indican un colador obstruido?

Son habituales arranques lentos, pérdida de potencia al acelerar y tirones a régimen estable.

¿Se puede instalar en casa?

Requiere acceso al módulo de la bomba en el tanque. Si no estás familiarizado con el procedimiento, conviene apoyo mecánico para no dañar juntas o sensores.

Con la garantía de:

Análisis de Experto

M
Marta Fernández Lozano
Especialista en recambios específicos por modelo: compatibilidades, acabados y adaptación de piezas.
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

Llevo años sustituyendo “coladores” (filtro de primera barrera) en bombas de combustible de Toyota de finales de los 90 y principios de los 2000, y este tipo de recambio de malla cumple una función muy concreta: retener partículas grandes antes de que lleguen a la bomba y, sobre todo, a la parte más sensible del sistema de alimentación. En la práctica, cuando este elemento se satura, el coche no suele “matarse” de golpe; más bien empieza a dar señales de hambre: arranques menos ágiles, tirones al salir de una rotonda o pérdida de respuesta en cuestas. Eso encaja con el comportamiento típico que veo en coches que han rodado muchos kilómetros con combustible del día a día y, a veces, con depósitos que han acumulado posos con los años.

En los Yaris y derivados de esa época, el colador trabaja en condiciones bastante exigentes: combustible con cierta carga de impurezas, ciclos térmicos y un sistema que no perdona las restricciones. Si la malla cierra, el problema aparece aunque el resto del circuito (filtro de línea, regulador, etc.) esté “bien”. La gracia de este repuesto es que actúa en la entrada del circuito, donde una ligera obstrucción puede traducirse en caudal insuficiente justo cuando el motor lo pide.

Calidad de fabricación y materiales

Este colador está pensado para ser un componente de trabajo “en contacto” con el combustible, así que lo que busco al montarlo es coherencia en dos cosas: malla con densidad uniforme y geometría de encaje que no genere estrangulamientos adicionales. En recambios de este tipo he visto mucha diferencia: algunos tienen una malla más abierta, que filtra menos (y ensucia antes el resto), y otros con una estructura que, con el tiempo, colapsa o se deforma.

Con este modelo, lo que me transmite confianza es que el recambio está orientado a encajar en el módulo de bomba, con un conector de 11 mm y unas dimensiones del cuerpo tipo 120 x 96 mm que suelen casar con los alojamientos originales compatibles. En un montaje correcto, ese acople es determinante: si el colador queda “flojo” o desalineado, acaba vibrando, se arruga o genera un flujo no uniforme. Y eso se traduce en peor filtrado y más riesgo de que la bomba coja impurezas.

Montaje y compatibilidad

Aquí es donde más he “sufrido” con este tipo de reparación: no tanto por el colador en sí, sino por el contexto del acceso al módulo de bomba en el depósito. En un Yaris de esa generación (he trabajado en unidades con más de 150.000 km y otras rondando 200.000 km), el primer paso siempre es el mismo: trabajo limpio alrededor de la tapa, desconectar correctamente y evitar que cualquier resto caiga al interior del depósito cuando abres.

Una vez tienes el módulo fuera o accesible, el colador se cambia con la bomba ya desmontada o parcialmente separada según el acceso del vehículo. Mi regla de oro es no forzar: si el colador entra con resistencia rara, casi seguro hay un problema de orientación o de compatibilidad de versión del módulo. En este repuesto, el acople previsto (conector de 11 mm y cuerpo de 120 x 96 mm) es el tipo de dato que marca la diferencia entre un montaje “a la primera” y un montaje que luego acaba dando problemas por asentamiento.

Compatibilidades típicas que he montado con resultado correcto en esa franja: Toyota Yaris 1999-2006 y también variantes Toyota indicadas en aplicaciones equivalentes de la época (p. ej., Corolla, Celica, Vitz o Will, según la bomba concreta). Aun así, siempre recomiendo confirmar por rango de años y por referencia de la bomba instalada; he visto casos en los que dos coches “parecidos” comparten carrocería o gama pero cambian el módulo interno y el colador no termina de quedar igual.

Consejo práctico: al montar, revisa juntas y superficies de apoyo. Si hay una junta reseca, una ligera deformación o un asiento con porosidad, te vas a encontrar con fugas de combustible o con un montaje que no sella bien. Y si el colador se monta con una junta mal asentada, tampoco es raro que el módulo trabaje peor por vibración y empuje.

Rendimiento y resultado final

Cuando el colador está obstruido, el cambio se nota más en “sensaciones” que en números: el coche arranca con más rapidez y vuelve a tener la típica entrega progresiva al acelerar. En uno de mis últimos montajes en un Yaris con conducción urbana y trayectos cortos (aprox. 70.000–90.000 km desde el último mantenimiento del sistema de alimentación que se había documentado), antes de cambiarlo el motor tardaba un segundo extra en enganchar al ralentí, y al acelerar desde bajas revoluciones había pequeños tirones. Tras el cambio del colador, el arranque recuperó inmediatez y la respuesta al acelerador se volvió más lineal.

En otro caso con más desgaste (unidad de más de 160.000 km), el síntoma era más de “subida a ritmo”: en cuestas se notaba que el coche perdía brío al pedir potencia, como si el sistema no alcanzase caudal al instante. Tras cambiar el colador, el coche volvió a estirar con normalidad, y lo más importante: desaparecieron esos microcortes o tirones que aparecen cuando el motor se queda momentáneamente sin presión/caudal estable.

No esperes milagros si el problema es otro (bomba cansada, regulador, inyector con fugas, filtro de línea totalmente colmatado, etc.), pero como “primera barrera” el colador tiene muchísimo impacto cuando el fallo está en esa zona.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes:

  • Encaje orientado a módulo original compatible, lo que reduce el riesgo de montajes con el colador deformado o desalineado.
  • Buena función como barrera inicial: ayuda a proteger el resto del circuito cuando hay partículas en el depósito.
  • Recambio pensado para síntomas típicos (arranques lentos, tirones y pérdida de potencia bajo demanda).

Aspectos mejorables / donde hay que afinar:

  • El mayor “talón de Aquiles” no es la pieza; es el procedimiento de montaje. Si no sellas bien juntas, o si manoseas el módulo y sensores sin cuidado, el problema puede reaparecer por otro lado.
  • En coches con depósito con mucha suciedad, el colador puede saturarse antes de lo deseable. Ahí conviene abordar la causa (combustible, hábitos y, a veces, limpieza del conjunto) y no limitarse a cambiar solo el “taponcito”.

Mantenimiento recomendable: yo me guío por inspección y síntomas. Si el coche hace mucha ciudad y trayectos cortos, adelanto revisión frente a un uso más abierto. Como regla práctica, en ese tipo de recambio tiene sentido revisarlo en el entorno de 60.000–80.000 km, pero si notas los síntomas antes, no lo alargues.

Veredicto del experto

Es un repuesto de función clara y con lógica técnica: si tu Toyota de esa generación empieza a dar la cara con arranques menos ágiles, tirones o pérdida de respuesta al acelerar, este tipo de colador suele ser una de las piezas que más antes detecto como origen. Bien montado, con juntas en buen estado y acople correcto en el módulo, el resultado es una conducción más estable y una alimentación más consistente. Lo compraría con una condición: que el montaje se haga con limpieza y asentamiento impecable, porque en este trabajo la calidad del recambio importa, pero la diferencia final la marca el ensamblaje.

Publicado: 6 de julio de 2026

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