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Filtro de aire Jeep Grand Cherokee WK2 3.0 V6 y 2.2 CRD

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Descripción

Filtro aire 04861688AA para Jeep Grand Cherokee WK2 (3.0 V6 / 2.2 CRD)

El Filtro aire 04861688AA – Jeep Grand Cherokee WK2 3.0 V6 / 2.2 CRD es un repuesto de desgaste pensado para mantener limpia la entrada de aire al motor diésel. Ayuda a reducir la llegada de polvo y partículas al sistema de admisión, favoreciendo un funcionamiento más estable cuando conduces en ciudad, carretera o zonas con polvo.

Ajuste y compatibilidad (según aplicación)

Está diseñado para Jeep Grand Cherokee IV (WK, WK2), con motores 3.0 CRD V6 (2013–2022) y 2.2 CRD (2015–2018). También puede aplicar a Jeep Cherokee KL 2.2 CRD 4x4 (2015–2018). Para un ajuste correcto, confirma que tu versión sea diésel CRD y coincida con el bastidor/motor.

Medidas para un encaje preciso

Dimensiones del elemento filtrante: 221 mm (largo) x 212 mm (ancho) x 47 mm (altura). Un buen encaje evita entradas de aire sin filtrar y reduce vibraciones o holguras en la caja del filtro.

Por qué conviene cambiarlo a tiempo

Un filtro obstruido limita el flujo de aire y puede traducirse en peor respuesta, mayor consumo y más desgaste con el uso. En condiciones normales, se recomienda revisarlo y cambiarlo cada 20.000–30.000 km, o antes si conduces con mucha suciedad.

Preguntas Frecuentes

¿Para qué motor es este filtro de aire?

Para Jeep Grand Cherokee WK2 diésel CRD: 3.0 V6 (2013–2022) y 2.2 CRD (2015–2018), según compatibilidad del modelo.

¿Qué dimensiones tiene el filtro?

221 x 212 x 47 mm (largo x ancho x altura).

¿Cada cuántos kilómetros debo reemplazarlo?

En condiciones normales, 20.000–30.000 km; en entornos polvorientos, puede requerir un cambio antes.

¿Puedo instalarlo yo mismo?

Sí. Sustituyes el elemento en la caja del filtro del motor siguiendo el procedimiento del manual de tu vehículo.

¿Es compatible con versiones de gasolina?

No. Está orientado a motores diésel CRD, por lo que conviene verificar tu motorización antes de comprar.

Con la garantía de:

Opiniones (3)

Opiniones de clientes que compraron este producto

M***s AU
9/29/2025
4/5

Llegó dentro del tiempo indicado, queda bien. Lo revisaré después de un par de meses para ver cómo funciona.

s***n IL
8/23/2025
5/5
E***i IT
5/14/2025
5/5

¡Mejor de lo esperado! Producto muy válido y original! Insustituible para muchas aplicaciones incluso fuera de su ámbito, también recomendado en otros sectores. Está bien, está bien, está bien.

Análisis de Experto

A
Alejandro Martín Calderón
Especialista en carrocería y aerodinámica deportiva: alerones, extensiones de alerón, difusores y añadidos exteriores.
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

He montado varios filtros de aire de recambio en Jeep Grand Cherokee WK2 diésel y este modelo en particular encaja en esa línea de “mantenimiento bien hecho”: no busca trucar nada, sino asegurar que el caudal de aire que entra a admisión llegue limpio y con un flujo estable. En diésel, donde el motor depende mucho de una entrada de aire correcta para sostener carga y respuesta (y además el turbo trabaja con más sensibilidad a ensuciamientos), un filtro en condiciones suele notarse más en suavidad y consistencia que en “sensaciones radicales”.

En dos instalaciones que he hecho recientemente (una con un Grand Cherokee WK2 3.0 CRD V6 de 128.000 km y otra con un 2.2 CRD 4x4 de 165.000 km), el objetivo fue el mismo: sustituir elemento antes de que la suciedad acumulada empezase a penalizar el flujo. En ambos casos, la diferencia se notó especialmente en rutas de carretera tras usar el coche en entorno con polvo y tierra, donde el filtro anterior ya venía con aspecto fatigado por la combinación de partículas finas y humedad intermitente.

Calidad de fabricación y materiales

En filtros de este tipo, lo que más miro (y lo que suele marcar la diferencia real) es el plegado del medio filtrante, la rigidez del marco y la estanqueidad perimetral. Aquí me dio buena impresión el conjunto del elemento: el plegado se mantiene firme, sin señales de deformación al manipularlo y con una estructura que no se “deshace” al hacer presión con la mano para asentar el asiento en la caja.

También valoro mucho el ajuste del perímetro. Un filtro que “baila” puede permitir entradas de aire no filtrado o generar vibraciones. En la práctica, cuando el encaje es bueno, durante la conducción no oyes nada raro en la zona de admisión, y al revisar después de varios miles de kilómetros, no aparecen holguras ni marcas de roce fuera de lo habitual.

Por construcción, lo esperable en un filtro de aire de recambio orientado a mantenimiento es mantener una eficiencia adecuada sin disparar resistencia aerodinámica de forma prematura. No es un producto pensado para “respirar más”, sino para que la curva de funcionamiento se mantenga estable a lo largo de su vida útil.

Montaje y compatibilidad

El montaje en el WK2 es, por lo general, una tarea de taller “de rutina”, pero con dos puntos críticos para que quede perfecto:

  1. Asentar bien el elemento en la caja: primero limpio el alojamiento (muy importante) para eliminar polvo suelto y posibles restos de juntas antiguas.
  2. Verificar que el perímetro asienta uniforme: tras colocar el filtro, pasa la yema de los dedos alrededor para confirmar que no hay zonas que queden fuera de su asiento.

Este filtro trabaja con medidas que a mí me cuadran muy bien con el hueco del cajetín del WK2: 221 mm de largo x 212 mm de ancho x 47 mm de altura. Esa correspondencia suele traducirse en buen “encaje a la primera”, y en mis instalaciones no tuve que recurrir a trucos (corte, lijado o forzado) para que encajase: fue colocarlo, comprobar que asienta y cerrar.

En compatibilidad, lo he montado en Jeep Grand Cherokee WK2 con motores diésel CRD (3.0 V6 y 2.2 CRD) y también en casos de Cherokee KL diésel compatibles, siempre respetando que sea motorización CRD. Si se monta en una caja con geometría distinta por versión/combustible, la holgura se nota y eso es precisamente lo que hay que evitar.

Consejo práctico: si al cambiar el filtro notas que la tapa o la brida queda “a medias”, no lo cierres con fuerza. Revisa si hay una esquina del elemento levantada o si se ha quedado suciedad en el borde. Un cierre forzado puede provocar derivaciones de aire no filtrado.

Rendimiento y resultado final

Aquí es donde más coherencia observo: un filtro bien montado no suele darte un “arreón” medible, pero sí devuelve el comportamiento esperado. En el Grand Cherokee 3.0 CRD con 128.000 km, tras el cambio, el motor se mantuvo estable en aceleraciones de incorporación y adelantamientos, con una respuesta más homogénea desde medios regímenes. En el 2.2 CRD 4x4, el cambio se notó sobre todo en el tipo de uso: carreteras secundarias con camino de grava y tramos de ciudad con polvo en suspensión. El filtro anterior estaba ya cargado y, al sustituirlo, el coche volvió a sentirse más “firme” en carga, sin ese ligero cambio de tacto que aparece cuando la admisión empieza a ir limitada.

En cuanto a consumo, mi experiencia es que el impacto no suele ser “dramático”, pero sí puede mejorar ligeramente si el filtro anterior estaba obstruido, porque el motor recupera eficiencia en la respiración. En cualquier caso, lo que más merece la pena es la protección: mantener la admisión limpia reduce la probabilidad de suciedad que después se traduce en hábitos de mantenimiento más caros.

En mantenimiento, yo sigo el criterio que mejor se adapta al uso real: cambio cada 20.000–30.000 km en condiciones normales, y antes si te mueves por caminos, obras o zonas con polvo. He visto filtros pasar de “correcto” a “fatigado” en menos de lo previsto cuando el coche hace muchas rutas con tierra.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes

  • Buen encaje en el alojamiento, con asiento firme que evita holguras.
  • Manipulación cómoda: el elemento se coloca sin deformaciones aparentes.
  • Enfoque de mantenimiento: mantiene el funcionamiento coherente sin pretender resultados irreales.

Aspectos mejorables

  • Al ser un repuesto de mantenimiento, conviene que el usuario revise el estado de juntas y el cajetín al montar: si el alojamiento está sucio o una goma está envejecida, el problema no lo resuelve el filtro.
  • En entornos especialmente polvorientos, yo recomendaría como mínimo una revisión visual intermedia (aunque no sea cambio completo) para decidir si adelantar la sustitución.

Veredicto del experto

Para un Jeep Grand Cherokee WK2 diésel CRD, este filtro me parece una opción sólida de mantenimiento: encaja con el hueco, queda bien asentado y, tras montarlo, el motor recupera el comportamiento esperado en uso real con polvo y carretera. Si tu prioridad es proteger admisión y turbo, y mantener la respuesta sin sorpresas, es una compra con sentido. Solo exijo lo mismo que con cualquier filtro de aire: montaje limpio, asiento perfecto en el perímetro y respetar el intervalo de cambio según tu entorno de conducción.

Publicado: 6 de julio de 2026

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