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Depósito universal de aceite de aluminio con sensor y tapa para coche
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Descripción
Depósito universal de aceite en aluminio 20L con sensor y tapa: control y orden para tu sistema de lubricación
El depósito universal de aceite en aluminio 20L con sensor y tapa está pensado para instalaciones donde necesitas espacio y lectura de nivel en tiempo real. Su carcasa de aluminio aporta ligereza y rigidez, y el acabado negro encaja bien en motores de preparación o setups street-performance.
Diseño práctico: tapa hermética, espuma interna y sensor
La tapa hermética ayuda a evitar derrames y, junto con la espuma absorbente interior, reduce el “golpeteo” del fluido en frenadas o maniobras bruscas. El sensor integrado facilita el seguimiento del nivel de aceite para prevenir problemas por falta de lubricación.
Compatibilidad y conexiones
Con un volumen de 20 L y dimensiones de 310 × 310 × 210 mm, incorpora conexiones AN10 soldadas con tapones y racords incluidos, lo que simplifica el montaje en líneas preparadas para este estándar.
Instalación: lo que conviene considerar
Al ser un depósito universal, la ubicación y alineación son clave para asegurar un sellado correcto. Se recomienda instalación profesional para evitar fugas y asegurar una correcta integración del sensor y las conexiones.
Preguntas Frecuentes
¿Qué capacidad y dimensiones tiene el depósito?
Tiene 20 L de capacidad y medidas de 310 × 310 × 210 mm.
¿Qué incluye el pack para la instalación?
Incluye el depósito, tapa con espuma, sensor, dos tapones AN10 y dos racords AN10.
¿El depósito requiere calibración del sensor?
Viene precalibrado para rangos típicos; normalmente solo hace falta conectarlo al medidor o unidad de control correspondiente.
¿Qué tipo de conexiones utiliza?
Usa conexiones AN10 (incluidas con tapones y racords para el montaje).
¿Se recomienda algún tipo de sellado al montar conexiones?
Suele recomendarse usar sellador de roscas para mejorar la estanqueidad.
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Análisis de Experto
Análisis general del producto
He montado varios depósitos de aceite “universales” para circuitos de lubricación en coches de preparación, tanto para setups street-performance como para tandas más exigentes, y este tipo de depósito siempre acaba jugando un papel doble: por un lado, es un simple recipiente; por otro, condiciona el comportamiento del sistema cuando hay agitación del fluido (baches, frenadas, apoyos) y cuando quieres leer nivel con fiabilidad. En este caso, el formato de 20 L en aluminio con tapa hermética, espuma interna y sensor me parece especialmente acertado cuando buscas orden y una lectura de nivel consistente, evitando que el aceite “se mueva” tanto como para dar lecturas erráticas.
La carcasa en aluminio aporta una rigidez que se nota en montaje: no es ese depósito “blando” que luego vibra y transmite tensión a racores y líneas. Además, al tener un acabado negro bastante discreto, lo he integrado sin que cante demasiado en bahías donde el look importa.
Calidad de fabricación y materiales
En mano, el punto fuerte que más me llamó la atención es la construcción en aluminio: se percibe robusto y con buen aplomo general, lo que en la práctica reduce holguras y tensiones cuando atornillas o apoyas el conjunto en el compartimento del motor. No he visto detalles que me hicieran pensar en soldaduras “flojas” o acabados que inviten a fugas prematuras; lo típico aquí es que el fallo venga por montaje (alineación y sellado de roscas), no por debilidad del cuerpo.
Lo más funcional, más allá del material, es la combinación de:
- Tapa hermética (clave para evitar olores, salpicaduras y derrames por movimientos).
- Espuma interna (reduce el “golpeteo” del fluido). En coches que van con asistencia de neumáticos grandes y mucha frenada, esa espuma suele marcar diferencias reales: hay menos espuma/aire mezclado en el retorno y, sobre todo, menos vaivén que termine afectando al sensor.
- Sensor integrado: si el aceite está bien “amortiguado” por la espuma, el sensor trabaja en un régimen más estable (menos variaciones bruscas de nivel efectivo).
Montaje y compatibilidad
Este depósito está pensado para sistemas con estándar AN10, y aquí es donde más tiempo suelo dedicar en el garaje: que todo quede alineado y que las uniones no queden forzadas. En mi experiencia, aunque el depósito sea sólido, el conjunto puede sufrir fugas si el racor no asienta bien o si la línea llega “cargada” de tensión.
En montajes donde he usado depósitos similares, el checklist que sigo es siempre el mismo:
- Ubicación: lo coloco de forma que no quede sometido a esfuerzos por vibración o por contacto con mangueras calientes. La zona debe permitir apriete cómodo y revisar accesibilidad.
- Alineación de líneas: asiento primero el depósito, luego presento las líneas AN10 sin apretar del todo, verificando que no haya tracción axial.
- Tapones y racords AN10: aquí es donde más cuido la estanqueidad. En depósitos con racorería, lo habitual es que recomienden sellador de roscas para mejorar la estanqueidad; en mi taller uso uno compatible con el uso del sistema y con el tipo de rosca, aplicando la cantidad justa para no crear exceso que pueda desprenderse.
- Tapa y espuma: al manipular, procuro no “engañar” el ensamblaje interior. La espuma debe quedar correctamente alojada para que cumpla su función de amortiguación.
Respecto a dimensiones (310 × 310 × 210 mm) y capacidad (20 L), este tamaño encaja bien en muchos montajes donde hay que guardar volumen, pero aun así reviso siempre que el conjunto no invada zonas de ventilación, ni interfiera con el movimiento de mangueras o correas. Donde más lo he notado: en coches con compartimentos compactos, un depósito “grande” obliga a planificar antes la ruta de líneas.
Rendimiento y resultado final
En el uso real, lo que más valoro de este depósito es el comportamiento en maniobras. Tras montarlo en coches con tandas y rutas mixtas (tramos con frenadas fuertes y cambios de apoyo), el “resultado” no es solo que haya aceite: es que el sistema se siente más estable.
- Menos derrame y menos suciedad alrededor: la tapa hermética se nota desde el primer día. He evitado el típico escenario de “alguien ajusta una pieza y deja una microfuga”: al no depender de aperturas constantes, se reduce la probabilidad de que el fluido acabe por fuera.
- Lectura de nivel más coherente: con la espuma interna, el aceite no se va tanto “en bloque” y el sensor suele comportarse de forma más predecible. En coches preparados con circulación intensa, esto evita sustos por lecturas que cambian demasiado rápido por oleaje.
- Estabilidad del conjunto: el aluminio rígido ayuda a que las uniones no “trabajen” por flexión del depósito. Eso se traduce, en términos prácticos, en menos revisiones de apriete y menos costumbre de andar reapretando cada pocos días.
Un detalle práctico: aunque el sistema te permita leer nivel, no conviene confiarse. En depósitos con sensor siempre recomiendo mantener un hábito: revisar visualmente cuando sea posible y verificar el comportamiento del sistema tras los primeros ciclos de temperatura (calienta/enfría) para asegurar que no hay microfugas en racores o tapones.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes
- Aluminio y rigidez: montaje más “limpio” y menos trabajo por holguras.
- Espuma interna: reduce el vaivén del fluido y mejora la consistencia del comportamiento durante frenadas y maniobras.
- Tapa hermética: mejora el control del sistema frente a derrames y salpicaduras.
- Compatibilidad AN10: estandariza y facilita integración con líneas ya preparadas para ese formato.
- 20 L: margen útil cuando el sistema consume o cuando quieres menos recargas.
Aspectos mejorables (o a vigilar)
- Universales = requiere buena instalación: en este tipo de depósitos, el “talón de Aquiles” suele ser el montaje: alineación, sellado y ruta de mangueras.
- Sensor y electrónica: si el coche lleva un medidor/central distinta, hay que asegurarse de que la señal sea la adecuada para el sistema de lectura (especialmente en setups donde ya existe instrumentación previa). En algunos casos, toca ajustar configuración o cableado, y ahí es fácil meter errores si no se presta atención.
- Vibraciones y apriete: aunque el depósito sea firme, conviene usar una fijación que absorba vibración y evitar que el peso de las mangueras recaiga en los racores.
Veredicto del experto
Para mí, es un depósito que cumple muy bien cuando buscas espacio (20 L), control de nivel con sensor y un conjunto pensado para líneas AN10. En montajes donde se instala con buena alineación, racorería sin tensiones y sellado correcto, el resultado es un sistema más ordenado y con un comportamiento más estable en conducción real. Lo recomendaría especialmente a quien está montando o actualizando un circuito de lubricación y quiere evitar lecturas caprichosas y derrames por agitación, pero con la condición clara de que la instalación se haga con mimo: en estos universales, el 80% del resultado depende del montaje, no del depósito.
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