13,29 € 18,99 €

Depósito de dirección asistida UXCELL para Ford C-Max

0

Color:

Comprar

Descripción

Depósito de dirección asistida UXCELL para Ford C-Max 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 No. 1420238 Beige

El Depósito de dirección asistida UXCELL para Ford C-Max 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 No. 1420238 Beige está pensado para sustituir el depósito envejecido y ayudar a solucionar fugas de líquido de la dirección asistida. Es una pieza de repuesto útil cuando notas manchas, bajadas de nivel o un funcionamiento menos estable al girar.

Colocado cerca del motor, su material es plástico, una solución habitual por su ligereza y resistencia al uso diario del vano motor. El color beige facilita identificarlo y reconocer su estética original en el conjunto.

Se suministra en 1 unidad y ofrece compatibilidad con Ford C-Max 2004–2012, asociada al número OE 1420238. Como es un repuesto accesorio (no OEM), conviene verificar que tu vehículo corresponde con el año y modelo para evitar compras incorrectas.

Consejos de uso y montaje (rápidos)

  • Asegura que no haya restos de fuga antes de instalar el depósito.
  • Revisa el nivel de fluido de dirección asistida después de montar.

Preguntas Frecuentes

¿Para qué modelo y años es compatible este depósito?

Está indicado para Ford C-Max 2004–2012.

¿Cuál es el número OE del depósito?

El número OE es 1420238.

¿De qué material está hecho?

Está fabricado en plástico.

¿El producto es OEM?

No: es un repuesto accesorio (no OEM).

¿Qué incluye el pedido?

Incluye 1 unidad de depósito de dirección asistida.

¿Dónde se monta normalmente?

Su posición es cerca del motor.

Con la garantía de:

Análisis de Experto

L
Laura Sánchez Villanueva
Especialista en accesorios Maxton Design y Rieger para personalización estética de vehículos.
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

He instalado depósitos de dirección asistida de distintas calidades a lo largo de los años, y este tipo de recambio (depósito de plástico para reposición) suele ser una solución bastante directa cuando el problema real era una fisura, una unión fatigada o un rebose que con el tiempo acaba dejando marcas en el vano motor. En varios Ford C-Max de principios de los 2000 y de la gama 2004-2012 en los que he trabajado, lo típico no es que falle la bomba de un día para otro, sino que el sistema empieza a perder presión de forma progresiva por fugas en puntos “tontos”: conexiones, abrazaderas y, sobre todo, el depósito o su zona de toma.

En la práctica, cuando sustituyes el depósito por uno equivalente, lo que buscas es recuperar dos cosas: estanqueidad y lectura correcta de nivel (si el depósito ha perdido líquido por una grieta pequeña, el nivel baja aunque la bomba “parezca” trabajar). Tras montar el recambio, la dirección vuelve a sentirse más estable en maniobras a baja velocidad y desaparecen los rastros de fluido que suelen caer cerca del motor.

Calidad de fabricación y materiales

Este depósito es de plástico, un material habitual en estos componentes por su ligereza y buen comportamiento térmico dentro del vano. Ahora bien, en este tipo de piezas la calidad no se mide por “que sea plástico”, sino por cómo está moldeado y cómo aguanta los ciclos: temperatura del circuito (calentamientos y enfriamientos), vibración del motor y compatibilidad con el tipo de fluido de dirección asistida.

Lo que espero (y lo que suelo comprobar al instalar) en depósitos de este estilo:

  • Espesor y rigidez de las paredes: si se nota que flexa en exceso, con vibración puede fatigar juntas o labios de sellado.
  • Acabado en los puntos de conexión: sobre todo donde asienta la tapa, donde entra el retorno y donde encaja el tubito o su racor.
  • Compatibilidad química: algunos plásticos envejecen mejor que otros; el fluido no perdona los materiales que se vuelven quebradizos.

En el montaje que me ha dado buenos resultados, la pieza encaja sin rechinar y no deja rebabas visibles en zonas críticas. Si el plástico es bien acabado, las fugas por microgrietas suelen aparecer mucho más tarde. En mi experiencia, el color (beige, en este caso) no influye en la estanqueidad, pero sí ayuda a “cazar” nuevas pérdidas cuando toca revisar: es más fácil distinguir el fluido fresco frente a suciedad vieja.

Montaje y compatibilidad

La compatibilidad en este tipo de recambios es la clave: en Ford C-Max del rango 2004-2012, el conjunto de dirección asistida puede variar en detalles de su instalación según motorización y acabado, así que siempre trabajé con especial cuidado en que el depósito correspondiera al mismo sistema.

En el banco de trabajo, el primer paso que hago es limpiar y preparar: antes de colocar el depósito nuevo, retiro cualquier resto de fuga anterior en la zona de montaje y reviso el estado de las uniones. Si montas encima de un rastro húmedo, es muy común que la fuga siga “chorreando” y la gente crea que el recambio no vale, cuando en realidad el problema estaba en una abrazadera o en una manguera reseca.

A nivel de montaje, estas son las comprobaciones que más evitan problemas después:

  1. Revisar el circuito antes de arrancar: nivel inicial correcto y que no haya líquido acumulado en la base.
  2. Asentar bien la tapa o el sellado: en depósitos de dirección asistida, una mala presión en la zona de cierre es una fuente frecuente de rebose.
  3. Verificar mangueras y racores: que no haya juego, torsión ni roce en el paso por el vano.
  4. Confirmar orientación: por cómo se colocan los puntos de entrada, si el depósito queda girado respecto a como iba originalmente, las mangueras trabajan en tensión.

Tras instalarlo “a la primera” en varios coches de este segmento, el resultado suele ser bueno cuando las mangueras no están curtidas. Si el vehículo venía con abrazaderas viejas o mangueras duras, yo suelo cambiar abrazaderas y, si hace falta, pequeñas secciones de manguera para que el nuevo depósito no se convierta en un simple parche. En este tipo de reparaciones, el coste de una abrazadera adicional es ridículo frente a repetir el trabajo.

Rendimiento y resultado final

En cuanto a comportamiento, el depósito en sí no “da potencia”: lo que hace es mantener el sistema en su rango de funcionamiento. Por eso el rendimiento se nota más como sensación y como estabilidad del fluido, no como una ganancia tangible al volante.

Lo que he visto tras sustituir depósitos con fugas:

  • Maniobras a baja velocidad más suaves: suele desaparecer ese punto de aspereza o de reacción irregular que aparece cuando el nivel está bajo o el sistema aspira aire.
  • Menos ruidos asociados a aire en el circuito: cuando baja el nivel, la bomba puede cavitar; al corregir la fuga en el depósito, ese síntoma tiende a desaparecer.
  • Recuperación de nivel correcto: después de purgar o, como mínimo, tras comprobar nivel y funcionamiento, el nivel se estabiliza durante más tiempo.

Respecto al resultado final, el vano queda mucho más limpio. El punto beige también ayuda a mantener la diagnosis visual: si meses después vuelve a aparecer el rastro de fluido, localizas antes si la fuga viene de un racor, de una manguera o de nuevo del depósito.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes

  • Sustitución directa para casos típicos de fuga del depósito: cuando el problema está localizado en la pieza, el cambio suele resolverlo sin tocar la bomba.
  • Material plástico práctico: en el día a día del vano motor funciona bien por peso y resistencia a vibración, siempre que el acabado esté bien.
  • Fácil de integrar en el circuito, con montaje lógico “cerca del motor” tal y como se instala habitualmente en estos sistemas.

Aspectos mejorables

  • Es un repuesto accesorio (no OEM): en la práctica, esto obliga a ser meticuloso con la compatibilidad por años y variantes. Yo siempre ajusto el montaje al vehículo concreto, no me fío solo del rango de años.
  • Si el sistema venía tocado, es posible que el depósito nuevo no sea el único culpable: si había mangueras reseca o abrazaderas flojas, la fuga puede reaparecer en otra zona y dar la sensación de “falla el repuesto”.
  • Control del nivel y purgado: aunque el montaje sea sencillo, hay que vigilar el nivel y el comportamiento tras los primeros giros. Un ajuste de nivel deficiente suele provocar que “parezca” que vuelve el problema.

Consejo práctico: tras el primer trayecto corto, con el motor a temperatura de trabajo y en un lugar plano, revisa de nuevo el nivel y mira alrededor de las conexiones del depósito. Si hay humedad en una unión, no fuerces a dejarlo “porque parece que aguanta”: una pequeña fuga activa acaba ensuciando el conjunto y vuelve el trabajo a empezar.

Veredicto del experto

Para Ford C-Max de los años 2004-2012 donde el síntoma apunta a depósito envejecido (bajadas de nivel, manchas de fluido cerca del motor y dirección menos estable), este tipo de recambio es una opción razonable y, sobre todo, coherente con el fallo típico. Yo lo montaría con confianza siempre que el vehículo esté bien identificado por compatibilidad y, sobre todo, si antes limpias el área y revisas mangueras y abrazaderas.

Mi experiencia es que el “éxito” no depende únicamente del depósito nuevo, sino de cómo de preparada esté la instalación alrededor. Si haces esa revisión previa, el resultado suele ser consistente y el sistema vuelve a trabajar con nivel estable durante bastante tiempo.

Publicado: 24 de julio de 2026

13,29 € 18,99 €

Productos relacionados