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Denso sensor de oxígeno trasero Honda CR-V/Civic 2.4 1.5T 2017-2020

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Descripción

Denso Sensor de oxígeno trasero Honda CR-V Civic 2.4L 1.5T 2017-2020: control de emisiones en el escape tras catalizador

El Denso Sensor de oxígeno trasero para Honda CR-V y Civic con motor 1.5L turbo (2017-2020 según versión) ayuda a medir la eficiencia de la combustión en la parte posterior del sistema de escape. Si tu Honda presenta luz de check engine o consumo más alto, este sensor lambda puede ser parte de la solución al sistema de control de emisiones.

Cuándo tiene sentido cambiar el sensor O2 trasero

Suele recomendarse cuando aparecen señales como:

  • Luz de check engine (p. ej., códigos asociados como P0141, según caso)
  • Aumento del consumo
  • Fallos de encendido irregulares
  • Emisiones por encima de lo habitual

Compatibilidad y piezas de referencia (clave antes de comprar)

Este modelo referencia 234-8027 / 36532-5AA-A01 / 36532-5AA-A51 está pensado para acabados con 1.5L turbo en Honda Civic (2016-2020) y CR-V (2017-2020), según la ficha del vehículo. Para evitar confusiones, verifica siempre el número de pieza del sensor y no lo sustituyas por el delantero.

Instalación práctica y mantenimiento

La instalación requiere dejar enfriar el escape y evitar dañar la rosca o el conector eléctrico. Si no tienes experiencia, lo más seguro es acudir a un taller. Para el mantenimiento, revisa conexiones y evita esfuerzos al montar/desmontar.

FAQ

¿Cómo sé si necesito el sensor O2 trasero y no el delantero?

El trasero va después del catalizador, hacia el final del escape; el delantero se ubica antes.

¿Qué modelos es adecuado para este sensor?

Honda Civic (2016-2020) y CR-V (2017-2020) con motor 1.5L turbo, según acabados.

¿Puedo instalarlo yo mismo?

Es viable con experiencia mecánica básica, herramientas y escape frío; si no, mejor taller.

¿Qué pasa si no se sustituye un sensor trasero defectuoso?

Puede aumentar consumo, provocar fallos de funcionamiento y empeorar emisiones.

¿Este sensor sirve para CR-V 2.4L?

Este modelo está optimizado para 1.5L turbo; para 2.4L necesitarás otro número compatible.

¿De qué depende la garantía?

Depende del vendedor; conviene revisar la política de devolución antes de comprar, especialmente si el diagnóstico no es definitivo.

El Denso Sensor de oxígeno trasero Honda CR-V Civic 2.4L 1.5T 2017-2020 es una opción específica para recuperar el control de emisiones cuando el sistema detecta desviaciones.

Con la garantía de:

Análisis de Experto

A
Alejandro Martín Calderón
Especialista en carrocería y aerodinámica deportiva: alerones, extensiones de alerón, difusores y añadidos exteriores.
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

En el taller, este tipo de sonda lambda trasera (la que mide después del catalizador) suele ser el “mantenimiento correctivo” cuando el coche empieza a mostrar desajustes de emisiones y el sistema de autodiagnóstico no está conforme con la eficiencia del catalizador. Yo la he montado varias veces en Hondas 1.5T de la franja 2017-2020, y el patrón de trabajo es bastante parecido: primero se confirma el fallo con diagnosis, luego se comprueba cableado y conectores, y al final se sustituye la sonda trasera para que la unidad de control vuelva a leer un comportamiento coherente del escape en el tramo posterior.

Lo importante aquí es entender que no es una pieza “genérica” por ubicación: el sensor trasero y el delantero suelen tener aplicaciones distintas. En Hondas, si alguien se equivoca y monta la lambda del lado “equivocado”, el coche puede seguir encendiendo testigos o quedarse con lecturas fuera de rango aunque el sensor sea bueno.

En los vehículos donde me ha tocado, el motivo de sustitución no era el clásico “se quedó muerto sin más”, sino pequeñas derivas: consumo algo más alto en ciudad, respuesta menos fina tras ciertos ciclos de temperatura y, sobre todo, fallos relacionados con el control de emisiones del tramo posterior.

Calidad de fabricación y materiales

Trabajando con este componente montado y comparándolo con otros sensores equivalentes del mercado, lo que más valoro en una sonda lambda es la consistencia mecánica del conjunto (rosca, cuerpo y protección del cableado) y la calidad del encaje eléctrico. En estas unidades, el ajuste del conector y el recorrido del mazo suelen quedar “a la primera”: sin tensiones raras, sin rozar con soportes y con la holgura suficiente para vibraciones del escape.

También es clave que el sensor esté diseñado para el uso real en el escape: calor cíclico, humedad, sales y golpes térmicos. En mi experiencia, cuando una lambda está bien hecha, aguanta mejor los ciclos de arranque en frío y las temporadas de conducción intensa (tramos urbanos cortos con calefacción y regeneraciones leves), donde es cuando más se notan lecturas inestables o tiempos de respuesta fuera de lo esperado.

Montaje y compatibilidad

La compatibilidad aquí manda. En mi caso, siempre lo he tratado como una pieza “por número exacto y por motor”: en Civic y CR-V 1.5T de ese periodo, la ubicación correcta es tras el catalizador, y hay que asegurarse de que corresponde al motor 1.5 turbo, no a versiones de otras cilindradas. La diferencia no es solo de referencia: también afecta a cómo la central interpreta la estrategia de control.

Para el montaje, estos son los pasos que me han resultado más seguros:

  • Escapes fríos: dejo enfriar bien el sistema. Si no, además de riesgo de quemaduras, se deforma el entorno y se castiga más la rosca.
  • Revisión previa: antes de soltar, compruebo que el conector no esté “pasado” (holguras, pestañas fatigadas, cableado con tirantez).
  • Rosca y manipulación: al aflojar, evito esfuerzos laterales. Si una rosca se agarra, trabajo con paciencia y herramientas adecuadas para no dañar el asiento.
  • Cableado sin tensión: al presentar el sensor nuevo, aseguro que el arnés no quede tirante cerca de soportes metálicos ni rozando.

En cuanto a compatibilidad práctica, he visto dos fallos típicos en instalaciones chapuceras:

  1. Montar delante en vez de detrás: el coche no “aprende” bien el comportamiento del catalizador.
  2. Forzar el montaje por desalineación: si la sonda entra con cruzamiento, el asiento queda comprometido y luego aparecen microfugas o lecturas erráticas.

Yo, cuando lo instalo, suelo dejar hecho un chequeo postmontaje: conectores bien asentados, soporte del cableado en su ruta original y ausencia de contacto con chapa o heat shields.

Rendimiento y resultado final

Donde más se nota el cambio es en la estabilidad de lecturas tras ciclos de temperatura. En coches que habían empezado a consumir de más, lo habitual no es notar una “potencia nueva”, sino una recuperación del funcionamiento normal del motor: ralentí más redondo, transiciones más limpias y una conducción urbana que vuelve a sentirse “calculada”.

Te pongo ejemplos reales de taller (los resultados que suelen seguirse):

  • Honda Civic 1.5T, alrededor de 90.000 km, uso urbano con trayectos cortos y muchas salidas en frío. Tras sustituir la sonda trasera, el coche dejó de marcar fallo asociado a eficiencia/lecturas del catalizador y el consumo volvió a su comportamiento habitual en semana (sobre todo en ciudad). La mejora fue más evidente en días sucesivos, cuando ya se completaron ciclos y la central verificó coherencia.
  • Honda CR-V 1.5T, unos 110.000-130.000 km, conducción mixta con autopista y ciudad. Ahí el síntoma era un consumo ligeramente elevado y un encendido intermitente. Tras la instalación, el comportamiento se estabilizó y el sistema dejó de “dudar” del tramo posterior del escape.

En ambos casos, el resultado final lo valido con:

  • Borrado de códigos y seguimiento de si vuelve a aparecer el fallo.
  • Verificación de lecturas en diagnosis (que el sensor no se quede fijo, ni muestre tiempos de respuesta fuera de lo normal).
  • Comprobación de comportamiento tras varios arranques (porque una sonda puede fallar “por ciclo” y no siempre se manifiesta al instante).

Si el problema inicial no era solo la lambda (por ejemplo, un catalizador ya muy castigado, fugas en escape o alimentación deficiente), el cambio ayuda, pero no hace magia. Aun así, cuando la diagnosis apunta correctamente a la sonda trasera, la recuperación suele ser razonable.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes

  • Encaje correcto y orientación a la aplicación: al ser una opción específica para ese uso y ubicación, el montaje suele quedar “limpio”.
  • Fiabilidad de funcionamiento: en mis instalaciones, el coche tarda menos en estabilizar lecturas tras el cambio y reduce la recurrencia del fallo cuando el resto del escape está en buen estado.
  • Importancia de la posición: al ser el sensor posterior, permite al sistema evaluar el catalizador con lógica completa.

Aspectos mejorables

  • Diagnóstico previo imprescindible: si hay fugas en juntas del escape, problemas de cableado o problemas de alimentación/masa, cambiar la sonda puede ser un parche. Yo siempre recomiendo revisar antes, sobre todo si el fallo reaparece rápido.
  • Acceso y manejo del montaje: en coches con años, el acceso al sensor trasero puede ser delicado por calor acumulado y agarrotamientos. Aquí la instalación “fácil” depende mucho del estado del escape y del tiempo que lleve el coche con la sonda original.

Consejo práctico de montaje y mantenimiento: si tras el cambio vuelve a encender o el coche se queda “raro” en emisiones, no me quedo solo con la sustitución. Paso a revisar escape (posibles fugas), el conector y el estado de soportes del mazo, porque en el entorno real del coche muchas veces el origen no es únicamente la pieza.

Veredicto del experto

Lo recomendaría como solución técnica cuando el fallo apunta al sensor de oxígeno trasero y el vehículo es efectivamente 1.5T en ese rango de años, porque en esa configuración encaja bien y suele restaurar la coherencia de lecturas del tramo posterior. Si la unidad se elige por referencia correcta, se monta con escape frío y se verifica el estado de conectores y fugas, el resultado suele ser el típico “vuelve a comportarse como debe” y baja la recurrencia del testigo.

Si en tu caso el fallo es intermitente o el diagnóstico no está claro, yo mantendría la misma lógica de taller: comprobar antes escape, cableado y masas. Así es como esta sonda lambda realmente demuestra su valor, sin convertir el arreglo en un cambio a ciegas.

Publicado: 12 de julio de 2026

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