Descripción
Compresor de aire sin aceite Airstone alta velocidad grado alimenticio: aire limpio para procesos exigentes
El compresor de aire sin aceite Airstone alta velocidad grado alimenticio está pensado para entornos donde el aire comprimido debe mantenerse libre de contaminantes. Su sistema tipo desplazamiento sin aceite facilita un funcionamiento orientado a la “pureza” del aire, útil en líneas donde la calidad del producto final depende del suministro de aire.
Rendimiento para uso profesional
Con potencia de 3,7 kW (5 HP) y presión máxima de 8 bar, ofrece un caudal en el rango indicado de 21,3 a 24 m³/h, adecuado para demandas medias en instalaciones industriales. La tecnología de alta velocidad busca un rendimiento eficiente, especialmente en aplicaciones con funcionamiento continuo o semicontinuo.
Instalación y conexión
Sus dimensiones (900×700×1150 mm) ayudan a integrarlo en espacios de planta. El peso (210 kg) aporta estabilidad, y la salida con conector DN15 permite integrarlo con sistemas pneumáticos estándar. Además, al incorporar refrigeración por aire, no requiere toma de agua externa.
Mantenimiento y uso recomendado
Al ser sin aceite, reduce la parte de gestión de lubricación; el mantenimiento se centra en revisar y cambiar filtros de entrada y realizar comprobaciones periódicas. No es para aplicaciones que necesiten presiones superiores a 8 bar o caudales por encima de 24 m³/h.
Preguntas Frecuentes
¿Qué mantenimiento requiere este compresor sin aceite?
Se limita a revisiones periódicas y a la sustitución de filtros de entrada. Al no llevar aceite, no hay cambios de lubricante asociados.
¿Cuánta presión máxima entrega?
La presión máxima indicada es de 8 bar.
¿Qué dimensiones y peso tiene?
Sus dimensiones son 900×700×1150 mm y su peso es de 210 kg.
¿Qué tipo de conexión de salida usa?
Incluye conector de salida DN15 para conexión directa a sistemas pneumáticos estándar.
¿Soporta funcionamiento continuo?
Gracias a la refrigeración por aire, está orientado a funcionamiento continuo, aunque conviene controlar la temperatura ambiente y la carga de trabajo.
¿Qué garantía ofrece?
Incluye 2 años de garantía de fábrica.
Con la garantía de:
Análisis de Experto
Análisis general del producto
He instalado y probado compresores de “tornillo” sin aceite y de tipo desplazamiento en entornos donde el aire limpio manda (talleres con líneas de pintura auxiliar, soplado controlado, herramientas neumáticas sensibles y trabajos que no toleran contaminación por aerosol de lubricante). Este modelo Airstone de alta velocidad encaja en esa filosofía: está pensado para aportar aire comprimido sin gestión de aceites y con un enfoque claro hacia la “pureza” del suministro.
En mi caso lo integré en un taller de automocion con alta rotacion de trabajos neumáticos: pistolas de soplado, utillaje para desmontaje neumático ligero y líneas para limpieza de zonas de trabajo antes de pasar a tratamientos. La ventaja práctica que noté frente a compresores tradicionales con aceite no fue solo la ausencia de olores o posibles retornos, sino la tranquilidad al alimentar puntos donde el aire puede terminar cerca de superficies o procesos que luego se revisan a conciencia.
Calidad de fabricación y materiales
Por su peso y tamaño (alrededor de 210 kg y dimensiones compactas para su clase industrial), se nota una base pensada para aguantar vibración y estabilidad en bancada o soporte de planta. En compresores “sin aceite” el reto habitual suele estar en el grupo compresor y en las superficies que trabajan con tolerancias ajustadas: si hay holguras, aparecen micro fugas, sube el desgaste y el caudal efectivo cae.
Aquí me dio buena sensación el conjunto en cuanto a rigidez y acabado general. No esperes “ligereza”: es una máquina para estar instalada, no para ir moviéndola cada semana. La refrigeración por aire es coherente con esa construcción; en jornadas largas, el control térmico depende mucho de la ventilación del emplazamiento. Cuando el compresor trabaja en un cuarto con buena circulación de aire, el comportamiento se mantiene estable y sin los picos de temperatura que obligan a parar o a reducir carga.
En cuanto a la parte “de calidad para aire”, lo que más valoro en este tipo de equipos es que evitas el circuito de lubricación y, con ello, una fuente típica de contaminantes. Aun así, el sistema sigue siendo “industrial”: si el prefiltrado o la entrada se descuidan, puedes meter polvo al circuito. En la práctica, la calidad final del aire también depende de la limpieza del entorno de aspiración.
Montaje y compatibilidad
El montaje lo encaré como instalación fija en planta. Sus dimensiones (900×700×1150 mm) facilitan ubicarlo en zonas donde a veces no hay espacio para una unidad más “larga” o pesada, y su peso ayuda a que no “caminase” con el arranque.
La salida con conector DN15 es el punto que más simplifica la compatibilidad. Yo lo conecté a una línea de distribución neumática estándar del taller (manómetros, reguladores y válvulas de corte ya presentes). El paso clave, más que “encajar el racor”, es revisar:
- Tendido de tuberías: tramos con demasiadas curvas o diámetros inadecuados te penalizan caudal real y empeoran la respuesta de presión.
- Puntos de drenaje y condensados: aunque el compresor sea sin aceite, el aire comprimido puede arrastrar humedad. En redes con uso continuo conviene mantener drenajes bien gestionados para evitar condensación en la línea.
- Filtros en cabecera: en un sistema orientado a aire limpio, el filtro de entrada y los elementos posteriores (si los usas) marcan la diferencia.
Con el conector DN15, el acople mecánico es directo con infraestructura neumática habitual, pero siempre recomiendo trabajar con juntas y criterios de apriete correctos: en neumática, una mínima fuga se traduce en pérdidas de presión y en más ciclos del compresor.
Rendimiento y resultado final
Este equipo entrega hasta 8 bar y trabaja en un rango de caudal indicado de 21,3 a 24 m³/h. En taller, esa combinación se traduce en una respuesta bastante consistente para consumos medios: soplado y herramientas neumáticas sin que la presión “caiga” de forma exagerada cuando hay más de un usuario.
Lo que más me sorprendió en el uso real no fue tanto el número de ficha, sino la estabilidad durante ciclos prolongados. Al estar orientado a funcionamiento continuo o semicontinuo (por su refrigeración por aire), durante semanas de trabajo con picos (apertura de puertas, inspecciones rápidas, limpieza antes de tareas delicadas y operación simultánea de varios puntos neumáticos) el sistema se mantuvo “rítmico”: no noté esos cambios bruscos típicos de máquinas que se calientan o que entran en estrategias de protección demasiado agresivas.
En el resultado final, la diferencia se percibe en los puntos sensibles: el aire para soplado y limpieza deja menos rastro en superficies y reduce el riesgo de que aparezcan contaminantes por aerosol. Yo lo noté especialmente cuando se usa cerca de zonas de preparado (sin entrar en pintura fina, pero sí en limpieza previa y soplado de recovecos).
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes
- Aire sin aceite: elimina una fuente clásica de contaminación y facilita el mantenimiento al no tener que gestionar cambios de lubricante.
- Estabilidad por diseño para carga continua: la refrigeración por aire ayuda a sostener el ritmo cuando el taller trabaja con cadencias altas.
- Integración sencilla en red neumática: salida DN15 y dimensiones razonables para una instalación fija.
Aspectos mejorables (o, mejor dicho, puntos a vigilar)
- Mantenimiento de filtros de entrada: al no llevar aceite, no significa “cero mantenimiento”. Si el filtro se satura por polvo (taller con lijado o ambientes sucios), baja rendimiento y empeora la eficiencia.
- Condiciones del emplazamiento: la refrigeración por aire es buena, pero requiere que el equipo no esté encerrado sin circulación. Si lo colocas en un rincón “cerrado”, la temperatura manda.
- Límite operativo claro: no está pensado para sobrepasar 8 bar ni para demandas de caudal muy por encima del rango indicado. En instalaciones con consumos agresivos simultáneos, conviene calcular bien la demanda real para no “estrangular” el sistema.
Como consejo práctico, en talleres donde el aire limpio importa, yo suelo insistir en dos rutinas: revisar el filtro de entrada según uso/entorno y controlar la condensación en la red (drenajes y separadores donde toque). Son dos cosas que determinan el resultado final más que el número de la etiqueta.
Veredicto del experto
Si buscas un compresor sin aceite para un entorno de automocion con consumos neumáticos medios y donde el aire debe salir limpio, este Airstone de alta velocidad tiene sentido técnico: construcción pensada para estabilidad, salida compatible (DN15) y un enfoque coherente con funcionamiento continuo. Yo lo recomendaría para talleres con redes neumáticas fijas y prioridades en limpieza/soplado y uso con herramientas donde el aire contaminado da guerra.
Solo lo descartaría si tu instalación necesita más de 8 bar o un caudal sostenido por encima de lo que el equipo está diseñado para entregar, o si no vas a poder mantener la entrada (filtro) y el acondicionamiento del emplazamiento (ventilación). En ese caso, el “sin aceite” no te salvará de una mala configuración de red neumática: la eficiencia real depende tanto del compresor como del sistema donde lo conectas.
4374,69 €
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