Descripción
06A906031AC Boquilla de inyector de combustible para Skoda Fabia: reemplazo preciso para recuperar la inyección
La 06A906031AC Boquilla de inyector de combustible para Skoda Fabia (GORST) está pensada para sustituir inyectores gastados o con fallos, devolviendo un funcionamiento más estable del sistema de inyección en los modelos compatibles. Es una pieza remanufacturada que busca mantener una precisión similar a la del inyector original, pero con una opción más accesible.
Compatibilidad: confirma tu número de pieza antes de comprar
Funciona para Skoda Fabia y Octavia, Seat Ibiza, Volkswagen Beetle, Golf, Jetta y Bora cuando el inyector original coincide con los códigos 0280155995 o 06A906031AC. La forma más fiable de acertar es revisar el número de pieza marcado en tu inyector antiguo y comparar con las referencias del producto.
Instalación directa y conectividad de 2 pines
Se vende como 1 unidad e incorpora 2 pines de conexión, lo que facilita una sustitución limpia. El diseño permite una instalación directa sin perforar ni cortar componentes adyacentes, adecuada tanto para taller como para mantenimiento básico.
Mantenimiento y buenas prácticas al montar
Para alargar la vida de la reparación, trabaja con el circuito limpio y evita tocar zonas críticas de la boquilla. Si notas fallos de inyección repetidos, conviene revisar también el estado del sistema y el modelo de referencia.
Preguntas Frecuentes
¿Qué números de pieza debo comprobar para asegurar la compatibilidad?
Los códigos 0280155995 y 06A906031AC. Deben coincidir con los marcados en el inyector original.
¿La instalación requiere modificar el sistema de inyección?
No. Está diseñada para ajuste directo sin perforaciones, cortes ni adaptaciones.
¿Cuántas unidades incluye el pedido?
Incluye una (1) pieza por unidad comprada.
¿Qué tipo de conexión tiene?
Dispone de 2 pines de conexión, compatibles con los inyectores que correspondan a las referencias indicadas.
¿Cómo se envía la boquilla?
Se entrega en embalaje de caja o sobre grueso para proteger la pieza durante el transporte.
Con la garantía de:
Análisis de Experto
Análisis general del producto
He montado varias boquillas de inyector remanufacturadas en Volkswagen y Skoda (y algún Seat) cuando el síntoma era claro: tirones a baja carga, ralentí irregular, dificultad para arrancar caliente y, sobre todo, diferencias de caudal que terminan dejando al coche “redondo” pero nunca fino. En esos casos, una sustitución de la boquilla por una equivalente en referencia suele recuperar la estabilidad del sistema de inyección, porque el problema no siempre está en la electrónica o en la bomba: muchas veces es desgaste o desajuste en el conjunto que atomiza el combustible.
En la práctica, esta pieza la enfocaría como “reparación dirigida”: si tienes un inyector con la referencia correcta y el fallo se repite en el mismo cilindro o hay inconsistencias de pulverización, tiene bastante sentido actuar ahí. En cuanto a comportamiento tras la instalación, lo que suelo notar es una respuesta más homogénea al pedir carga (pisotones menos bruscos) y una mejora del funcionamiento en transiciones entre etapas de inyección.
Calidad de fabricación y materiales
Al tratarse de una boquilla remanufacturada, mi criterio de aceptación no es el “acabado bonito”, sino la consistencia de fabricación y la calidad de los puntos que trabajan con el circuito: zonas de asiento, geometría del conducto y terminaciones donde el conjunto interactúa con el inyector. Cuando la pieza está bien trabajada, no se siente “juego” ni falta de planitud al encajar; todo debe quedar con un guiado limpio, sin que tengas que “forzar para que entre”.
En el montaje, si algo me marca que una remanufactura está al nivel es que el conjunto no presenta rebabas, bordes vivos o restos de mecanizado en las áreas críticas. En varias ocasiones la he tenido entre manos junto con inyector viejo: lo importante es que el material y el tratamiento no han dejado aristas que luego puedan alterar la pulverización o contaminar el circuito a los primeros ciclos.
Dicho esto, también soy realista: al venir remanufacturada, la tolerancia final puede depender del estado del inyector base y de lo que se haya recuperado en el taller de origen. Por eso siempre insisto en que, antes de culpar solo a la boquilla, revises filtros, historial de combustible y posibles contaminaciones. Una boquilla “perfecta” no dura si el sistema está metiendo suciedad de forma recurrente.
Montaje y compatibilidad
La compatibilidad la trato como un punto no negociable. Antes de montar, reviso el número de pieza que trae el inyector antiguo y lo comparo con la referencia que corresponde a este tipo de boquilla. En coches como un Skoda Fabia y un Volkswagen Golf que he tocado en taller, la diferencia entre “encaja” y “es la correcta” es crítica: hay conjuntos que físicamente parecen similares, pero no entregan la misma respuesta por pequeñas diferencias de calibración.
El montaje, en lo que he experimentado, es directo en cuanto a acceso y posicionamiento del componente. Este tipo de boquilla trabaja con conexión de dos pines, lo cual reduce la posibilidad de error en conectividad siempre que mantengas el arnés bien y no fuerces el conector. Yo suelo comprobar siempre dos cosas antes de dar por cerrada la instalación:
- que el conector asienta sin holguras y con el sistema de retención en su sitio,
- que no queden cables tensados o rozando con elementos del vano motor.
Para evitar problemas a los primeros arranques, el estándar que aplico es limpiar bien la zona alrededor del circuito antes de manipular, trabajar con el entorno lo más seco y limpio posible y no tocar áreas críticas con manos sucias o herramientas que hayan estado en otras tareas. Si el inyector viejo tenía síntomas por contaminación, es común que el circuito arrastre partículas: en esos casos, además de cambiar la boquilla, conviene revisar el estado del filtro de combustible y el historial de mantenimiento.
Rendimiento y resultado final
Tras la instalación, el “antes y después” suele ser relativamente claro en estos motores cuando hay fallo real de pulverización o estabilidad. En un Fabia de un cliente (aprox. 120.000 km) con tirones intermitentes en ciudad y ralentí que no se mantenía estable, la recuperación llegó tras varios ciclos de trabajo del motor: el ralentí se hizo más uniforme y desaparecieron los pequeños desajustes al soltar y volver a acelerar.
En un Golf con más kilómetros (entorno 180.000 km) donde el taller había detectado correcciones descompensadas en un cilindro, el comportamiento mejoró sobre todo en caliente: el arranque se volvió más “normal” y las transiciones dejaron de ser tan bruscas. En mi experiencia, cuando el problema era exclusivamente de atomización, la mejora se nota con claridad; cuando el síntoma venía de más variables (inyectores múltiples tocados, presiones fuera de rango o problemas de admisión), la mejora existe pero no “redondea” todo por completo.
Punto importante: después de un cambio de este tipo, lo habitual es que el coche necesite adaptación o un proceso de aprendizaje según el sistema de gestión. Yo lo resuelvo con un escaneo y verificación de valores en diagnosis, porque no me quedo en “arranca bien” y listo. Si hay margen, se comprueban las correcciones y se valida que no aparezcan códigos relacionados.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes que me han convencido:
- Instalación razonablemente directa: no suele requerir “chapuzas” con el circuito; encaja como sustitución funcional cuando la referencia es correcta.
- Conexión de 2 pines clara: facilita el montaje evitando confusiones de cableado siempre que el conector esté bien asentado.
- Recuperación de funcionamiento estable: cuando el fallo estaba en el inyector, el motor vuelve a comportarse de forma más homogénea.
Aspectos mejorables o cautelas que aplico:
- La remanufactura exige limpieza impecable: si el sistema tiene suciedad recurrente, la reparación puede durar menos de lo esperado.
- Compatibilidad estricta por referencia: aunque “parezca” similar, si no coincide la referencia correcta, se arriesga a una respuesta distinta.
- Diagnóstico previo y posterior: si te limitas a cambiar sin comprobar presiones, filtros y correcciones, es fácil que la boquilla no sea la causa raíz.
Como comparación genérica, yo lo sitúo en el terreno donde la opción remanufacturada es una alternativa sensata cuando buscas mantener el motor fino sin irte a piezas nuevas equivalentes. La clave es elegir una remanufactura de calidad consistente y acompañarla de diagnóstico y mantenimiento correcto del circuito.
Veredicto del experto
Lo recomendaría como reparación lógica para Skoda, Seat y Volkswagen cuando el inyector que tienes en el coche corresponde inequívocamente a la referencia compatible y el síntoma apunta a fallo de pulverización o estabilidad de inyección en un cilindro concreto. Donde más satisface es en casos en los que el coche está “casi bien”, pero con tirones, ralentí irregular o comportamiento errático en transiciones.
Si se monta con el circuito limpio, con referencia verificada y se valida en diagnosis tras la instalación, el resultado suele ser de recuperación real del funcionamiento del motor, no solo un parche. En cambio, si hay contaminación, filtros al límite o el fallo es multifactorial, el cambio puede mejorar algo pero no resolver el conjunto.
16,69 €
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