Descripción
Bobina encendido 4606824AB para Chrysler, Dodge y Jeep 2.4L
La Bobina encendido 4606824AB - Chrysler 200, Sebring, Dodge, Jeep 2.4L está diseñada para sustituir una bobina deteriorada y ayudar a recuperar un encendido estable. Es una opción de recambio JCK para motores que presentan tirones, ralentí irregular, pérdida de potencia o fallos de encendido.
La pieza sustituye las referencias 04606824AB, 04606824AC, UF557 y C1587. Antes de comprar, compara el número OE grabado en la bobina instalada y verifica el motor, el año y la versión exacta del vehículo para evitar incompatibilidades.
Entre las aplicaciones indicadas se encuentran:
- Chrysler 200 2.4L (2011–2014).
- Chrysler Sebring 2.0L y 2.4L (2007–2010).
- Dodge Avenger, Caliber y Journey, según motor y año.
- Fiat Freemont 2.4L.
- Jeep Compass y Patriot, según versión y motorización.
El cambio puede realizarse con herramientas básicas: desconecta la batería, retira el conector eléctrico y el tornillo de fijación, extrae la bobina antigua y coloca la nueva hasta que quede correctamente asentada. Conviene revisar también la bujía del cilindro afectado, ya que su desgaste puede provocar nuevos fallos.
Puedes elegir una unidad individual para sustituir solo la pieza averiada o un juego de cuatro bobinas cuando el vehículo acumula un kilometraje elevado y existe desgaste similar entre cilindros. La compatibilidad debe confirmarse siempre mediante la referencia y los datos concretos del vehículo.
Preguntas Frecuentes
¿Qué referencias sustituye esta bobina?
Sustituye las referencias 04606824AB, 04606824AC, UF557 y C1587.
¿Qué síntomas indican una bobina defectuosa?
Fallos de encendido, ralentí inestable, tirones, pérdida de potencia y testigo de motor parpadeante.
¿Se vende una bobina o un juego completo?
Está disponible en formato individual o en juego de cuatro unidades, según la opción seleccionada.
¿Es necesario cambiar las bujías?
No siempre, pero conviene inspeccionarlas durante el reemplazo y sustituirlas si están desgastadas o dañadas.
Con la garantía de:
Análisis de Experto
Análisis general del producto
He trabajado con esta bobina en motores de cuatro cilindros Chrysler, Dodge y Jeep equipados con las familias 2.0L y 2.4L, y la considero una solución razonable cuando el fallo está localizado en un cilindro concreto. Su función es sencilla, pero crítica: transformar la tensión de alimentación en el alto voltaje necesario para que la bujía produzca una chispa estable bajo distintas cargas y temperaturas.
En un Dodge Avenger 2.4L con más de 150.000 km, los síntomas habituales eran tirones al acelerar, ralentí irregular y encendido intermitente del testigo de avería. Tras confirmar que el fallo se desplazaba al intercambiar la bobina con otro cilindro, la sustitución permitió recuperar un funcionamiento uniforme. La mejora se notó especialmente al salir desde baja velocidad y al mantener una aceleración constante en carretera.
Esta pieza se comercializa como sustituta de las referencias 04606824AB, 04606824AC, UF557 y C1587. Aun así, no recomiendo comprarla únicamente por el modelo del vehículo: en estas gamas existen variaciones por año, motorización y mercado de origen. La referencia grabada en la bobina montada y el código de motor son los datos que deben tener prioridad.
Calidad de fabricación y materiales
La unidad presenta el formato habitual de bobina individual con cuerpo plástico, conector eléctrico integrado y extremo aislado que trabaja directamente sobre la bujía. En este tipo de recambio, más importante que el aspecto exterior es que el alojamiento copie correctamente la geometría original, que el conector entre sin holguras y que el aislante quede bien centrado en el pozo de la bujía.
Durante el montaje he comprobado especialmente la rigidez del conector y el estado del terminal. No conviene forzar la pestaña de bloqueo ni tirar del cableado, ya que una conexión deficiente puede generar síntomas idénticos a los de una bobina averiada. También es importante que el cuerpo no presente rebabas en la zona de fijación: una mala posición puede transmitir vibraciones al conjunto y dificultar el asiento sobre la bujía.
Frente a una bobina original con muchos años de uso, el principal beneficio de un recambio nuevo suele ser la recuperación del aislamiento y de la capacidad de trabajo en caliente. Sin embargo, no esperaría mejoras de potencia por encima del funcionamiento de fábrica. Una bobina de sustitución debe corregir el fallo, no modificar las prestaciones del motor.
Montaje y compatibilidad
El cambio es relativamente accesible y puede realizarse con herramientas básicas. Yo suelo trabajar siempre con el motor frío y desconectar la batería antes de manipular el conector. Después retiro la fijación, libero el seguro eléctrico y extraigo la bobina con movimientos rectos, sin girarla excesivamente para no dañar el alojamiento de la bujía.
Antes de colocar la nueva unidad, reviso tres puntos:
- Que la bujía no tenga el aislante agrietado ni restos de aceite.
- Que el interior del alojamiento esté limpio y seco.
- Que el conector no presente sulfato, humedad o terminales abiertos.
En un Jeep Compass 2.4L de aproximadamente 120.000 km, la bobina averiada se sustituyó en menos de media hora. El trabajo fue sencillo, aunque una de las fijaciones estaba endurecida y fue necesario aflojarla con cuidado para no dañar la rosca. Al instalar la nueva, debe quedar completamente asentada antes de apretar el tornillo. No se debe utilizar la fijación para obligarla a bajar, porque eso puede deformar el cuerpo o dejar la conexión con la bujía descentrada.
La compatibilidad abarca aplicaciones como Chrysler 200, Chrysler Sebring, Dodge Avenger, Dodge Caliber, Dodge Journey, Jeep Compass y Jeep Patriot, pero no todas las versiones utilizan necesariamente la misma configuración. El año, el motor y la referencia OE deben coincidir.
Rendimiento y resultado final
Cuando el diagnóstico es correcto, el resultado se aprecia en el arranque, la regularidad del ralentí y la respuesta al acelerar. En un Chrysler Sebring 2.4L con unos 135.000 km, después de cambiar una bobina y revisar la bujía correspondiente, desaparecieron los tirones entre 2.000 y 3.000 rpm. También dejó de parpadear el testigo de motor durante las aceleraciones fuertes.
No atribuiría todos los fallos de encendido a la bobina. Una bujía desgastada, una entrada de humedad, una fuga de aceite en el alojamiento, un inyector con problemas o un defecto de cableado pueden provocar los mismos síntomas. Por eso recomiendo leer los códigos de avería y comprobar si el fallo permanece en el mismo cilindro antes de sustituir piezas al azar.
En vehículos con kilometraje elevado, cambiar las cuatro bobinas puede tener sentido si varias muestran desgaste similar o si el acceso es laborioso. Si solo falla una y las demás funcionan correctamente, la sustitución individual resulta más económica y técnicamente suficiente.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Sustitución directa cuando coinciden referencia y aplicación.
- Montaje sencillo y accesible en la mayoría de estos motores.
- Puede solucionar tirones, fallos de encendido y ralentí irregular cuando la bobina es la causa real.
- Disponible como unidad individual o en juego completo.
Aspectos mejorables:
- La compatibilidad no debe determinarse únicamente por marca y modelo.
- No se aportan valores de resistencia o procedimientos específicos de comprobación eléctrica, por lo que el diagnóstico debe apoyarse en códigos de avería y pruebas de intercambio.
- La durabilidad de cualquier recambio aftermarket depende mucho de la calidad del aislamiento, la temperatura del vano motor y el estado de las bujías.
- En algunas versiones, el acceso puede requerir retirar cubiertas u otros elementos del motor.
Veredicto del experto
La bobina 4606824AB es una alternativa práctica para reparar un fallo de encendido localizado en motores Chrysler, Dodge y Jeep compatibles. Su mayor virtud es que permite recuperar el funcionamiento normal sin complicar el montaje ni exigir herramientas especiales.
Mi recomendación es instalarla únicamente después de confirmar la referencia, inspeccionar la bujía y verificar el conector. Si el vehículo supera los 120.000 o 150.000 km y varias bobinas presentan síntomas, valoraría sustituir el juego completo; en una avería aislada, cambiar solo la unidad defectuosa es una decisión más sensata. Tras el montaje, conviene borrar los códigos, realizar una prueba en frío y en caliente y comprobar que el fallo no reaparece bajo carga.
13,99 € 17,06 €
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