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Anillos centrantes Centric de aluminio 106,1 a 78,1 mm

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Descripción

Anillos centradores de buje 106,1–78,1 mm KUNSYOUKIM

Los anillos Centric de cubo, espaciador de aleación de aluminio, cantidad (4), 106,1-78,1 están diseñados para adaptar ruedas modificadas cuyo orificio central mide 106,1 mm a un buje de vehículo de 78,1 mm. Su función es rellenar el espacio entre ambas superficies y ayudar a mantener la rueda correctamente centrada.

Fabricados en aleación de aluminio 6061-T6, ofrecen una solución ligera y resistente para conversiones de llantas. Al quedar la rueda apoyada de forma más precisa sobre el buje, pueden ayudar a reducir vibraciones asociadas a un centrado deficiente, especialmente al circular a velocidades elevadas.

El juego incluye 4 anillos, suficiente para equipar las cuatro ruedas del vehículo. Son adecuados para automóviles con llantas aftermarket o modificadas, siempre que las medidas sean exactamente compatibles.

Antes de comprar, comprueba el diámetro del alojamiento central de la llanta y el diámetro exterior del buje. Estos anillos no sustituyen a separadores de rueda ni corrigen problemas de equilibrado, suspensión o montaje incorrecto. La instalación debe realizarse con las superficies limpias y verificando después el apriete de los tornillos según las especificaciones del vehículo.

Preguntas Frecuentes

¿Qué medidas tienen estos anillos?

Tienen un diámetro de 106,1 mm para la llanta y de 78,1 mm para el buje del vehículo.

¿Cuántas unidades incluye el paquete?

Incluye cuatro anillos centradores, uno para cada rueda.

¿De qué material están fabricados?

Están fabricados en aleación de aluminio 6061-T6.

¿Son compatibles con cualquier vehículo?

No. Solo son compatibles si la llanta mide 106,1 mm en su alojamiento central y el buje mide 78,1 mm.

Con la garantía de:

Análisis de Experto

A
Alejandro Martín Calderón
Especialista en carrocería y aerodinámica deportiva: alerones, extensiones de alerón, difusores y añadidos exteriores.
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

Tras más de una década adaptando llantas aftermarket a turismos muy variados, los anillos centradores son de esos componentes que parecen triviales y luego determinan si un cambio de llanta acaba siendo un acierto o una fuente de molestias. Este juego de cuatro anillos en medida 106,1–78,1 mm resuelve el caso clásico: una llanta con orificio central de 106,1 mm que hay que montar sobre un buje de 78,1 mm. Sin estos anillos, la llanta queda centrada únicamente por los tornillos, lo que funciona sobre el papel pero suele traducirse en vibraciones al acelerar en autopista y en un equilibrado que nunca termina de quedarse fino.

La combinación de medidas es bastante habitual: 78,1 mm corresponde al buje de muchos Volkswagen, Seat y Audi de plataformas anteriores (los grupos B6/B7, el Golf V o el León II son ejemplos típicos que he tratado en taller), mientras que 106,1 mm aparece en llantas procedentes del mundo asiático y americano. Es decir, un juego pensado para quien compra llantas de segunda mano o importadas y las quiere poner sobre un coche del grupo VAG.

Calidad de fabricación y materiales

La elección del aluminio 6061-T6 es el detalle que más me convence. No todos los anillos del mercado usan ese material: es frecuente encontrar plástico ABS o policarbonato, que cumplen en principio pero tienden a deformarse con los ciclos térmicos, se agrietan al desmontarlos o se quedan pegados al buje tras un invierno. El 6061-T6 es una aleación estructural con tratamiento térmico, ligera y estable dimensionalmente, capaz de soportar sin ceder el margen de temperatura que alcanza un buje tras una travesía rápida.

En el uso práctico he valorado tres cosas: el mecanizado de las paredes, que llega liso y sin rebabas, fundamental para que asiente sin holguras falsas; la tolerancia de las medidas, que encajan a presión en el alojamiento de la llanta y con un ajuste ceñido en el buje, exactamente como debe ser; y el grosor de pared resultante, alrededor de 14 mm de diferencia radial, que deja una pieza robusta sin restar luz al orificio de los tornillos. En cuanto al acabado, van sin anodizado llamativo, lo cual es irrelevante porque esta pieza nunca se ve.

Un apunte honesto: al ser metálicos, hay que vigilar que no se formen frenadas galvánicas con el buje de acero si conviven con humedad y sal de carretera. Una capa fina de grasa de cobre o pasta aislante en el anillo al montar evita que se queden agarrotados.

Montaje y compatibilidad

La instalación es sencilla y no requiere herramientas más allá de lo que ya tendrías para cambiar una rueda. Mi rutina habitual en taller es la siguiente: limpiar bien el aloje central de la llanta y el piloto del buje con desengrasante y un trapo sin pelusa, verificar el encaje en seco, colocar el anillo en la llanta (debe ir fijo a ella, no al buje), y posteriormente asentar la rueda bajando el vehículo antes de apretar los tornillos al par especificado, siempre en cruz y con llave dinamométrica.

En pruebas reales las monté sobre un Audi A4 B7 con llantas de 18 pulgadas de origen americano y sobre un Seat León II con unas llantas compradas en el mercado de accesorios. En ambos casos el encaje fue a presión, sin necesidad de golpear ni forzar nada, y la rueda quedó centrada sin juego apreciable. Es imprescindible confirmar antes de comprar que ambos diámetros coinciden exactamente: un anillo con una décima de exceso en el buje no entra y uno con holgura no centra nada. Estas medidas son cerradas, no adaptables.

Lo que no hay que esperar de ellos es igual de importante: no funcionan como separadores, no corrigen un equilibrado defectuoso, no enmascaran un fallo de suspensión y no solucionan montajes con tornillos inadecuados en longitud o cono. Si el coche vibraba antes por otra causa, seguirá vibrando.

Rendimiento y resultado final

El resultado en carretera es donde se aprecia el valor del producto. En el A4 B7, con unos 185.000 km y llantas que venían sin centrado central compatible, la diferencia tras la instalación fue evidente: desapareció ese zumbido fino en el volante entre 110 y 130 km/h que aparecía al soltar el acelerador, típico síntoma de una rueda centrada por tornillos con ligera excentricidad. El equilibrado dinámico realizado después se mantuvo estable durante miles de kilómetros, algo que antes exigía retoques cada pocas semanas.

En el León II, con uso mixto urbano y autovía, la mejora fue más discreta pero real: conducción más limpia a ritmo rápido y menos microcorrecciones de dirección. También el montaje de la rueda de repuesto o de neumáticos de invierno se simplifica, porque la llanta guía sola sobre el piloto al colocar los tornillos.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes:

Aleación 6061-T6: estable, ligera y muy superior en durabilidad al plástico habitual en este segmento.

Tolerancias de mecanizado correctas, con ajuste a presión en la llanta y encaje ceñido en el buje.

Precio contenido frente a soluciones de marcas de referencia europeas, con un desempeño equivalente para uso en carretera.

Juego completo de cuatro unidades, listo para las cuatro ruedas.

Aspectos mejorables:

Falta documentación impresa con par de apriete recomendado o consejo de montaje; hay que valerse del manual del vehículo.

Sin anodizado ni marcaje de medidas grabado en la pieza, lo que dificulta identificarlas años después en una caja de taller.

Al ser aluminio, conviene proteger contra la corrosión galvánica con grasa en el montaje; un anodizado duro ayudaría a mitigarlo.

La compatibilidad exige medidas exactas, así que el comprador debe medir su buje y su llanta con calibre antes de pedirlas.

Veredicto del experto

Como componente de acabado en una conversión de llantas, este juego cumple con nota lo que debe: centrar de verdad la rueda y eliminar las vibraciones asociadas a un montaje guiado solo por los tornillos. El material es el acertado, las tolerancias son correctas y el precio lo sitúa por debajo de alternativas consolidadas sin penalizar el resultado. No es un producto que aporte Prestaciones ni nada espectacular, y así debe entenderse: es una pieza de correcta ingeniería que soluciona un problema concreto.

Mi recomendación es clara: si tu llanta mide 106,1 mm de orificio central y tu buje 78,1 mm, no montes las ruedas sin ellos. Presupuesta unos minutos extra de instalación cuidada y una revisión del apriete tras los primeros 100 kilómetros, y tendrás una conversión de llantas tan limpia como si la llanta hubiera sido diseñada para tu coche desde fábrica.

Publicado: 9 de septiembre de 2026

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