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Amortiguadores de portón trasero para Citroën C3 Picasso 2008-2017
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Descripción
CaracterísticaDetalle
MarcaXIANGSHANG
Tipo de artículoAmortiguadores automáticos con resorte
Vehículo compatibleCitroen C3 Picasso
Años compatibles2008–2017
CarroceríaHatchback
Posición de instalaciónPortón trasero / tapa del maletero
Longitud extendida549 mm (21,61 pulgadas)
FunciónAumenta la fuerza de expulsión respecto a los originales
AperturaAutomática usando la llave existente
Contenido2 amortiguadores con resorte
Garantía1 año
Con la garantía de:
Análisis de Experto
Análisis general del producto
He montado este par de amortiguadores con resorte en tres unidades distintas del Citroën C3 Picasso y, sinceramente, es de esos recambios que parecen menores hasta que los pruebas. El portón de este monovolumen compacto es engañosamente pesado: mucha superficie acristalada, chapa amplia y una geometría de bisagras que castiga los muelles con los años. En coches que pasan de los 140.000 km y de los ocho o nueve años, lo habitual es encontrarse con un portón que cae solo, que no aguanta abierto cuesta arriba o que obliga a sujetarlo con la cabeza mientras cargas la compra. Este kit ataca directamente ese problema, porque no se limita a sustituir el gas perdido: incorpora un resorte auxiliar que suma fuerza de expulsión a la que ya da el propio cilindro presurizado.
La horquilla de aplicación cubre toda la vida comercial del modelo, desde las primeras unidades de 2008 hasta las últimas de 2017, con independencia de si hablamos de un 1.4 de gasolina, un 1.6 HDi o un e-HDi con sistema Start&Stop. Es un recambio de tipo «plug and play» pensado para el usuario que quiere resolverlo en el garaje de casa un sábado por la mañana.
Calidad de fabricación y materiales
El conjunto transmite una sensación correcta para su franja de precio. El cuerpo del cilindro va pintado en negro con un acabado uniforme, sin rebabas en las soldaduras del extremo, y el vástago presenta un cromado limpio, sin marcas de mecanizado ni rugosidades al pasar la uña. Los retenes asientan bien y no he visto sudado de aceite en los primeros meses, que es donde suelen delatarse los amortiguadores baratos.
Las rótulas son de polímero reforzado y llevan clip metálico de acero con un muelle que ofrece la tensión adecuada: entra con presión firme pero sale sin tener que hacer palanca brutal. Al medirlos extendidos dan 549 mm, exactamente la misma cota que los de serie, así que el recorrido útil no cambia y no hay riesgo de que el vástago haga tope antes de que el portón cierre. El resorte auxiliar va alojado de forma que no roza con el guardapolvo durante la compresión completa, algo que sí ocurre en kits muy económicos y que acaba destrozando el fuelle en pocos meses.
El único matiz es que la fuerza viene precargada de fábrica y no es regulable. Eso simplifica el montaje, pero implica que no puedes ajustar el comportamiento a tu gusto.
Montaje y compatibilidad
En un C3 Picasso el cambio se hace en veinte o treinta minutos con herramientas básicas: llave de 10 y 13, un destornillador plano pequeño para liberar los clips y, muy importante, un ayudante o un palo de escoba bien apoyado para sostener el portón mientras trabajas. Mi recomendación es sustituir siempre uno primero y luego el otro, nunca los dos a la vez, porque si sueltas ambos el portón se te viene encima y puedes dañar las bisagras o llevarte un golpe serio.
El procedimiento es sencillo: liberar el clip, separar la rótula del bulón, aflojar el anclaje del extremo opuesto, colocar el nuevo amortiguador y presionar la rótula hasta oír el clic de enganche. Conviene comprobar con el dedo que el clip ha quedado perfectamente cerrado; un clip a medio meter es la causa número uno de que un portón se descuelgue semanas después. Antes de montar, limpio los bulones y les doy una pizca de grasa de litio, lo que reduce el chirrido y alarga la vida de la rótula.
Compatibilidad sin sorpresas en carrocerías de cinco puertas estándar. Sí conviene revisar el caso de unidades con alerón grande, deflectores o portabicicletas instalados, porque el reparto de masas cambia y la fuerza extra puede resultar excesiva para las bisagras si estas ya tienen holgura.
Rendimiento y resultado final
Aquí es donde el producto se justifica. Lo monté en un 1.6 HDi de 2011 con 195.000 km cuyo portón había que acompañar con la mano hasta arriba. Tras la instalación, al desbloquear con el mando y dar un tirón leve, el portón arranca solo desde unos veinte centímetros y sube hasta el tope sin ayuda. La diferencia se nota especialmente al cargar el maletero con las manos ocupadas.
Hay dos comportamientos que conviene conocer. Con frío intenso, por debajo de unos 5 °C, el empuje se nota algo más perezoso, algo normal en cualquier amortiguador de gas. En verano, en cambio, la apertura es bastante rápida y llega al tope con energía, así que los primeros días conviene acompañarlo con la mano para no castigar el tope de goma. Pasados ocho o diez meses de uso diario, siguen manteniendo la fuerza inicial sin ruidos ni golpes secos, siempre que las rótulas estén bien engrasadas.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
A favor:
Fuerza de expulsión claramente superior a la de amortiguadores de serie ya agotados, con apertura asistida real.
Medidas idénticas a las originales (549 mm extendidos), sin necesidad de adaptar anclajes.
Montaje directo con herramienta básica y sin desmontar guarnecidos.
Precio contenido frente a alternativas de primer equipo.
A mejorar:
La garantía de un año se queda corta comparada con marcas que ofrecen dos, y en un componente que trabaja a fatiga constante eso importa.
La ausencia de instrucciones detalladas en el envío puede complicar la vida a quien nunca ha cambiado un amortiguador de portón.
La fuerza no es regulable, y en coches con bisagras ya fatigadas esa energía extra acelera su desgaste.
Como mantenimiento, basta con limpiar los vástagos con un paño húmedo dos veces al año, evitar disolventes y no dejar el portón abierto durante horas con peso colgando de él.
Veredicto del experto
Es un recambio funcional y bien resuelto para quien necesita devolver la operatividad al portón de un C3 Picasso sin pasar por el concesionario. Cumple lo que promete, encaja sin adaptaciones y la sensación de calidad está por encima de lo que sugiere su precio. No es la opción más duradera del mercado ni la que elegiría para un coche que haga reparto urbano con miles de aperturas al año, pero para un uso familiar normal es una compra sensata. Si tus bisagras ya tienen juego, revisa eso antes de montarlos; si están firmes, notarás la mejora desde el primer día.
30,19 € 50,32 €
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