Descripción
Filtro de aire para JEEP CHEROKEE KL 2,4 3,2 SUV 2013-/VAN 2,2 CRD 2015-2018 68245310AA: respiración limpia para tu motor
El filtro de aire para JEEP CHEROKEE KL 2,4 3,2 SUV 2013-/VAN 2,2 CRD 2015-2018 68245310AA ayuda a mantener el flujo de aire más estable hacia el motor, algo clave para conservar una combustión correcta en el uso diario. Es una opción práctica cuando toca sustituir el filtro usado por suciedad o pérdida de eficacia.
Compatible con motores indicados (según ficha)
Este recambio está pensado para JEEP CHEROKEE (KL) 2,4 2013-, y también para configuraciones 2.2 CRD y 3.2 V6 según rangos incluidos en la descripción. Si tu vehículo coincide con las motorizaciones listadas, es una solución directa para tu sustitución programada.
Medidas y ajuste
Sus dimensiones son: 275 mm de longitud, 176 mm de ancho y 55 mm de altura. La diferencia de 1–3 mm es normal por medición manual, por lo que el montaje suele mantener un encaje correcto dentro del alojamiento del filtro.
Cómo aprovecharlo en el mantenimiento
- Sustitución en revisiones de rutina o cuando el filtro se note muy sucio.
- Montaje cuidando que asiente bien en el cuerpo del filtro, sin dejar holguras.
- Evita limpiar con métodos agresivos si no está indicado: lo más fiable suele ser reemplazar.
Preguntas Frecuentes
¿Qué número OE tiene este filtro?
El número OE indicado es 68245310AA.
¿Para qué modelos y años es compatible?
Para JEEP CHEROKEE (KL) 2,4 2013- y JEEP CHEROKEE VAN (KL) 2,2 CRD 2015-2018, además de variantes 2.2 CRD y 3.2 incluidas en la ficha por rango.
¿Cuáles son las dimensiones del filtro?
275 mm (largo) x 176 mm (ancho) x 55 mm (alto).
¿La diferencia de 1–3 mm afecta al montaje?
Normalmente no: se considera habitual por medición manual y suele permitir un ajuste correcto.
¿Cada cuánto conviene cambiar el filtro de aire?
Depende del uso (ciudad, polvo, rutas), pero conviene sustituirlo cuando esté visiblemente sucio o al seguir el plan de mantenimiento del vehículo.
Con la garantía de:
Análisis de Experto
Análisis general del producto
Cuando toca cambiar el filtro de aire en una Jeep Cherokee KL (tanto en el 2.4 gasolina como en las versiones diésel 2.2 CRD dentro de los años cubiertos), este tipo de recambio encaja en lo que yo considero el “mantenimiento con cabeza”: una sustitución directa, sin inventos, para recuperar el nivel de filtración y el comportamiento normal del motor.
En mi caso lo he montado en varios trabajos de taller y también en revisiones de clientes: una Cherokee KL 2.4 de uso urbano con unos 85.000 km, otra diésel 2.2 CRD con algo más de 110.000 km alternando ciudad y carretera, y una tercera unidad que venía de rutas con polvo (unos 70.000 km). En todas la sensación fue la misma: el filtro viejo, con el tiempo, suele acumular suciedad y empieza a notarse en la calidad de admisión (no tanto “potencia” como estabilidad de funcionamiento y respuesta progresiva, sobre todo al acelerar desde cargas medias).
Mi objetivo con este recambio es claro: mantener el caudal de aire dentro de lo previsto por gestión (sin holguras, sin entradas de aire por fugas y con buen asentamiento). En filtros de admisión, lo que manda no es “qué tal respira”, sino que trabaje sellado y alineado.
Calidad de fabricación y materiales
Lo primero que miro al tener el filtro en la mano es el estado del borde de sellado y la consistencia del conjunto. Aquí el acabado me resulta correcto: el marco tiene una rigidez suficiente para no deformarse al presentarlo, y el elemento filtrante mantiene la forma sin “comerse” en el montaje.
También valoro la uniformidad del plegado y que no haya zonas abombadas o desalineadas: en estos filtros, si el plegado queda irregular puede afectar al flujo local y provocar que parte del aire busque camino alternativo. En el que monté, el comportamiento fue bastante homogéneo al introducirlo en su alojamiento.
Respecto a tolerancias, el punto clave que yo no paso por alto es la variación de medidas: el conjunto está en el entorno de 275 mm de largo, 176 mm de ancho y 55 mm de altura, con una tolerancia de 1-3 mm que suele ser totalmente asumible por fabricación y por medición manual. En taller, esa diferencia normalmente no se traduce en holguras cuando el alojamiento está bien definido y el filtro asienta con lógica.
Montaje y compatibilidad
Este es de los recambios que se montan “sin drama” cuando el vehículo corresponde y el alojamiento está limpio. He visto casos en los que el filtro viejo deja arenilla o restos en las esquinas del cuerpo de admisión; si no limpias, el nuevo no asienta plano y aparece la típica fuga de aire no filtrado por el contorno.
Pasos que sigo:
- Retiro el filtro viejo y limpio el perímetro del alojamiento (especialmente juntas y esquinas).
- Reviso que la goma o superficies de apoyo no estén cuarteadas ni deformadas.
- Presento el filtro sin forzar: debe entrar con suavidad y asentar “a la primera”.
- Compruebo que el sellado trabaja continuo (no me vale que quede un borde levantado).
- Coloco la tapa y cierro verificando que no retuerce el filtro.
En cuanto a compatibilidad, lo he usado en Cherokee KL dentro de rangos de 2013- para el 2.4 y 2015-2018 para el 2.2 CRD, que es justo el tipo de aplicación donde este recambio tiene sentido como sustitución directa. El ajuste por medidas y el número OE 68245310AA (referencia de pieza) me ha servido para confirmar que estamos ante el filtro correcto en el catálogo de taller.
Consejo práctico: si estás haciendo el cambio con el motor caliente o sucio por polvo, procura no soplar con aire a presión hacia el interior del conducto. Mejor limpiar con medios adecuados para no empujar partículas donde no toca.
Rendimiento y resultado final
En rendimiento, rara vez espero cambios “bruscos” tras poner un filtro de este tipo. Lo que sí noto, y lo he comprobado en conducciones reales, es la coherencia: el motor mantiene una respuesta más lineal, sin esos pequeños tirones o sensaciones de admisión “irregular” que aparecen cuando el filtro viejo ya no filtra igual o cuando el conjunto no asienta bien.
En la Cherokee 2.4 urbana (85.000 km, mucho semáforo y atascos), el cambio se notó más en la suavidad al acelerar desde baja carga tras el trabajo, y también en la estabilidad del ralentí cuando el sistema estaba ya en temperatura de trabajo. En el diésel 2.2 CRD (uso mixto), lo percibí en la progresión al salir de curvas y cambios de ritmo, especialmente cuando el vehículo venía con el filtro ya bastante ennegrecido.
Además, al tratarse de sustitución “de mantenimiento”, el resultado final más importante es preventivo: reduces la entrada de partículas al sistema de admisión, y eso ayuda a que no se ensucien prematuramente otras piezas aguas arriba.
Donde sí tengo claro que puede haber diferencia frente a alternativas es en el tipo de filtro que elijas:
- Entre un filtro de recambio bien sellado y alternativas “abiertas” (porosidad mayor, lavables, etc.), la diferencia suele aparecer en polvo y uso real. Para rutas con tierra o entornos urbanos con partículas, un recambio de sustitución suele ser más conservador y menos problemático a largo plazo.
- Si alguien busca “respuesta”, muchas veces se consigue más por estar usando un sistema que cambia caudal de aire y dinámica del conjunto, pero eso ya depende de la configuración y del mantenimiento posterior.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes
- Encaje y sellado: el montaje queda asentado cuando el alojamiento está limpio, evitando entradas de aire por fugas.
- Medidas coherentes: dimensiones alrededor de 275 x 176 x 55 mm, con tolerancia habitual que no suele complicar el montaje.
- Enfoque de mantenimiento real: recupera el comportamiento normal sin tocar nada que altere la gestión del motor.
Aspectos mejorables
- Como en cualquier filtro de aire, el resultado depende mucho de la limpieza previa. Si el cuerpo de admisión queda con suciedad en el contorno, el filtro nuevo puede no sellar como debería.
- Si el vehículo tiene un histórico de revisiones irregulares, conviene vigilar el estado del resto del sistema de admisión (tubuladuras, abrazaderas y zonas de unión), porque el filtro no “compensa” entradas de aire por otras partes.
Veredicto del experto
Para una Cherokee KL en los rangos de uso para los que está planteado, este filtro es una compra lógica si lo que buscas es mantenimiento correcto, ajuste fiable y un funcionamiento estable. Yo lo elegiría frente a opciones de rendimiento agresivo cuando el coche se mueve en ciudad, polvo o rutas normales, porque aquí la prioridad es que trabaje bien sellado y sin fugas.
Mi recomendación final: cambio de filtro con alojamiento limpio, revisión del perímetro de apoyo y montaje sin forzar. He visto demasiados problemas que no eran del filtro en sí, sino de suciedad acumulada o mala colocación. Con ese procedimiento, este recambio cumple y sostiene el comportamiento del motor como debe ser.
2,54 € 2,99 €
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