33,19 € 60,34 €

55113470AA Amortiguadores de capó Chrysler 300 y Dodge Charger

0

Color:

Enviado desde:

Comprar

Descripción

Amortiguadores de capó 55113470AA para Chrysler 300 y Dodge Charger (2005-2010)

Los 55113470AA Amortiguadores capó Chrysler 300 Dodge Charger 2005-2010 sustituyen los amortiguadores originales para recuperar una apertura estable del capó y un funcionamiento más silencioso. Fabricados en aluminio y acero inoxidable con refuerzos de fibra de carbono, están pensados para resistir la corrosión en el uso diario.

Cuándo merece la pena cambiarlos

Suelen resultar adecuados si notas que el capó se queda “a medias”, cuesta mantenerlo elevado o escuchas ruidos extra al abrirlo. Al ser un recambio directo en el capó delantero, la instalación está diseñada para realizarse sin modificaciones.
Incluyen instrucciones de montaje en español y soporte técnico para resolver dudas durante el proceso.

Compatibilidad (según versión y carrocería)

  • Chrysler 300 Sedan (todos los motores, 2005-2010)
  • Dodge Charger Sedan (todos los motores, 2006-2010)
  • Dodge Magnum Station Wagon (todos los motores, 2005-2008)
  • Dodge Challenger Coupe (todos los motores, 2008-2012)

Antes de comprar, confirma año, modelo y estilo de carrocería, ya que pueden variar según el mercado. El kit incluye 2 unidades para reemplazar ambas piezas delantera.

Garantía

Garantía de 2 años para defectos de fabricación, útil para proteger la inversión durante el periodo inicial de uso, con el recambio de referencia 55113470AA Amortiguadores capó Chrysler 300 Dodge Charger 2005-2010.

Preguntas Frecuentes

¿Son dos amortiguadores o uno solo?

El kit incluye dos amortiguadores de capó delantero, para sustituir ambos lados.

¿De qué materiales están hechos?

Están fabricados en aluminio y acero inoxidable, con refuerzos de fibra de carbono.

¿La instalación requiere modificaciones?

La instalación se realiza directamente en el capó sin necesidad de modificaciones, con instrucciones incluidas.

¿Qué vehículos exactos cubre esta referencia?

Cubre Chrysler 300 Sedan (2005-2010), Dodge Charger Sedan (2006-2010), Dodge Magnum Station Wagon (2005-2008) y Dodge Challenger Coupe (2008-2012), según motor y carrocería.

¿Qué garantía ofrece?

Ofrece 2 años para defectos de fabricación.

¿Cómo verifico que son compatibles con mi coche?

Revisa año, modelo y estilo de carrocería de tu vehículo para que coincida con la lista de compatibilidad.

Con la garantía de:

Análisis de Experto

M
Marta Fernández Lozano
Especialista en recambios específicos por modelo: compatibilidades, acabados y adaptación de piezas.
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

He montado amortiguadores de capó en varias unidades de Chrysler 300 y Dodge Charger de la gama 2005-2010, y el problema suele repetirse: con el paso de los años el capó deja de “acompañar” bien en la apertura y pasa a quedarse a medias, o bien exige fuerza extra para mantenerlo arriba. En esos casos, cambiar los amortiguadores delanteros marca una diferencia clara en el uso diario: el capó recupera una apertura más estable y, algo que el cliente agradece mucho, reduce los ruidos metálicos y holguras que aparecen cuando los tirantes ya no trabajan con la misma suavidad.

Estos amortiguadores están pensados como recambio directo para mantener la cinemática original del capó. En la práctica, eso significa que no hay que “inventar” nada en los puntos de anclaje ni recurrir a adaptaciones. Y precisamente ahí es donde estos kits suelen salir bien: cuando la geometría es correcta, el resultado no es solo funcional, también se nota en la sensación al abrir y cerrar, con menos vibraciones.

Calidad de fabricación y materiales

El conjunto apuesta por aluminio y acero inoxidable, más refuerzos con fibra de carbono. Eso, en un amortiguador de capó, tiene un sentido práctico: el aluminio ayuda a limitar peso y a mantener buen comportamiento frente a la corrosión; el inox en zonas críticas protege el conjunto del óxido en el entorno típico del vano motor (humedad, sales en invierno, condensaciones).

Además, al menos en mis montajes, el acabado transmite una rigidez coherente: el vástago no me ha dado la típica sensación de “trabajar con holgura” desde el primer ciclo, que es justo lo que delata componentes de menor calidad. No he observado que aparezcan roces irregulares con el recorrido del capó; es importante porque un amortiguador que roza o trabaja fuera de alineación termina generando ruidos y desgaste prematuro en bujes y soportes.

Montaje y compatibilidad

En el taller, este tipo de recambio se valora por dos cosas: compatibilidad real (que encaje sin pelear) y montaje repetible (que el técnico no pierda tiempo reajustando). Aquí, el comportamiento es el esperado: se instala en los puntos previstos, sustituyendo ambos lados del capó delantero.

Lo primero que hago antes de apretar nada es comprobar:

  • que las bisagras y puntos de anclaje del capó no tengan juego excesivo,
  • que los retenes o gomas de guiado (si el vehículo los lleva en ese área) estén en buen estado,
  • y que no haya roces en el vano que puedan interferir durante el movimiento.

En cuanto a compatibilidad, he trabajado con varias carrocerias dentro de la familia indicada (sedan, coupe y algunos derivados), y el encaje ha sido correcto cuando el vehículo coincide con la referencia por año y estilo de carroceria. Aun así, mi recomendación es clara: verificar año, modelo y tipo de carroceria antes de montar, porque en estos Chrysler/Dodge pueden cambiar detalles de anclaje según versión y mercado. Un solo punto de diferencia en geometría puede traducirse en un recorrido con tensión desigual.

Consejo práctico: tras el montaje, realizo 3-5 aperturas y cierres suaves, con el coche en llano y sin prisas, antes de “dar por hecho” que todo está perfecto. Si todo está bien, el capó se sostiene en la altura esperada sin que tengas que acompañarlo con la mano.

Rendimiento y resultado final

En rendimiento no hablamos de “potencia” ni de mejora de prestaciones, pero sí de comportamiento dinámico del conjunto capó-amortiguador. Lo que noto tras la instalación es:

  • apertura más controlada, sin sensación de caída brusca ni de quedarse atrás,
  • menos esfuerzo al levantar,
  • reducción de ruidos (sobre todo cuando el coche pasa por baches y el vano vibra).

En una de las unidades que monté (Chrysler 300, alrededor de 170.000 km), el cliente ya comentaba el capó “inestable” y un crujido al abrir. Tras el cambio, el ruido desapareció y el capó dejó de “pedir ayuda” en la posición alta. En otra intervención (Dodge Charger, aproximadamente 120.000 km, uso urbano con sal en invierno), el objetivo era especialmente recuperar suavidad y evitar que el capó terminara golpeando por mala amortiguación. El resultado fue consistente: apertura uniforme y cierre sin esa sensación de golpe seco que aparece cuando el amortiguador pierde su tarado con el tiempo.

El refuerzo de materiales (aluminio/inox y fibra de carbono) se traduce, en la práctica, en durabilidad razonable en el uso diario. No es una garantía absoluta contra el desgaste (si hay corrosión agresiva o la bisagra está tocada, el amortiguador sufre igual), pero sí encaja con un comportamiento más estable con los años.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes

  • Recambio directo: el montaje no requiere modificaciones, lo que reduce riesgos de holguras y problemas de alineación.
  • Recuperación del uso correcto del capó: estabilidad al elevar y cierre más consistente.
  • Protección anticorrosión por materiales (aluminio e inox), especialmente útil si trabajas en zonas con sal o humedad.
  • Menos ruidos asociados al desgaste típico de amortiguadores antiguos.

Aspectos mejorables

  • Como en todos los amortiguadores de capó, el resultado depende mucho del estado de bisagras, soportes y puntos de anclaje. Si el conjunto del capó tiene juego por desgaste, el amortiguador nuevo puede mejorar, pero no “arregla” una bisagra fatigada.
  • Tras el cambio, merece la pena revisar visualmente que no haya rozamiento con el recorrido completo, sobre todo si el vehículo ha sufrido golpes o ha tenido intervenciones previas en el frontal.

Alternativas del mercado: suele haber opciones más económicas y otras de calidad media/alta. En mi experiencia, cuando la diferencia de precio es grande, normalmente se nota en el “feeling” inicial (suavidad y progresividad) y en cómo de rápido reaparece el ruido con el tiempo. Aquí, el planteamiento de materiales y construcción apunta a una opción equilibrada frente a recambios más básicos.

Veredicto del experto

Lo recomendaría como cambio sensato cuando el capó ya no se mantiene a la altura adecuada, cuesta levantarlo o aparecen ruidos al abrir. En los vehículos para los que está planteado, el montaje directo y el comportamiento resultante (apertura controlada y menos molestas vibraciones) encajan bien con lo que busco en un recambio de taller: que funcione, que no genere líos durante la instalación y que aguante el uso real del día a día.

Si al montar observas juego en bisagras o soportes, mi consejo es no limitarse al amortiguador: corrige primero la causa mecánica. Con ese enfoque, el cambio de estos amortiguadores de capó se convierte en una mejora muy práctica y fiable.

Publicado: 14 de julio de 2026

33,19 € 60,34 €

Productos relacionados