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39210-3C830 Sonda lambda KIA Mohave Hyundai Genesis 3.3/3.8 V6

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Descripción

39210-3C830 Sonda lambda KIA Mohave Hyundai Genesis 3.3L 3.8L para recuperar la mezcla correcta

La 39210-3C830 Sonda lambda KIA Mohave Hyundai Genesis 3.3L 3.8L (sonda de oxígeno O2) ayuda a que la centralita recupere la lectura de gases de escape y mantenga una combustión estable. Cuando el sensor falla, es habitual ver testigo de motor, más consumo y pérdida de respuesta al acelerar.

Compatibilidad con motores 3.3L y 3.8L

Este recambio es válido para motores 3.3L (G6DB) y 3.8L (G6DA), en modelos como:

  • KIA: Borrego (2009-2011), Sorento I (JC), Opirus (GH), Carnival III (VQ)
  • Hyundai: Genesis (BH) y Genesis Coupe (2008-), Sonata V (NF), Grandeur (TG), Santa Fe II (CM), Equus/Centennial

Señales reales de fallo y cuándo conviene cambiarla

Si hay ralentí irregular, baja potencia o el cuadro registra avería, la sonda lambda suele ser la causa. Sustituirla puede devolver el funcionamiento a su comportamiento habitual sin cambiar elementos innecesarios.

Instalación directa y recambio nuevo

Pieza 100% nueva, no reconstruida, con garantía de 2 años. Ajusta con conector y cableado equivalentes al de fábrica, y monta sin modificaciones. Para el cambio, suele bastar una llave de vaso de 22 mm para el sensor y lubricante antigripón en la rosca.

Preguntas Frecuentes

¿Qué códigos OEM cubre la 39210-3C830?

Cubre equivalencias como 39210-3C830 y otros referencias listadas: 39210-3C900 y 234-4854.

¿En qué motores funciona?

En 3.3L (G6DB) y 3.8L (G6DA), según la compatibilidad indicada para los modelos citados.

¿Incluye el conector para enchufar directamente?

Sí: incluye conector con cableado listo para conectar al arnés, sin empalmes.

¿Qué herramientas se suelen usar para montarla?

Se recomienda llave de vaso de 22 mm y antigripón para facilitar el montaje en la rosca.

¿Qué garantía tiene este sensor?

Incluye 2 años de garantía.

La 39210-3C830 Sonda lambda KIA Mohave Hyundai Genesis 3.3L 3.8L es una opción práctica para corregir lecturas de O2 cuando aparecen síntomas de mezcla fuera de rango.

Con la garantía de:

Análisis de Experto

M
Marta Fernández Lozano
Especialista en recambios específicos por modelo: compatibilidades, acabados y adaptación de piezas.
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

La sonda lambda de recambio 39210-3C830 es, en la práctica, una pieza pensada para devolver a la centralita lecturas de oxigeno de gases de escape dentro de un rango coherente y, con ello, recuperar la corrección de mezcla y la estabilidad del ralentí. En motores de la familia Hyundai/KIA con cilindrada 3.3L y 3.8L, cuando la sonda empieza a dar lecturas erráticas o lentas, lo habitual es que se traduzca en ralentí irregular, ralentí “trabajado” en frío, pequeñas pérdidas de respuesta al acelerar y que el coche acabe encendiendo el testigo de avería.

En el banco de taller, yo la suelo montar cuando el diagnóstico ya apunta a O2 y no tiene sentido “tantear” con consumibles o sensores que no son el foco. Es un recambio orientado a resolución del problema más que a modificar prestaciones: el objetivo es que el motor vuelva a funcionar como debe.

Calidad de fabricación y materiales

Aquí valoro especialmente que sea unidad nueva (no reconstruida): en este tipo de sensores, la repetibilidad manda. He visto cómo sondas de gama más dudosa, aunque den lectura “al principio”, con el tiempo acaban mostrando desajustes por microfallos internos (sobre todo en las fases de calentamiento y estabilización). En cambio, con un sensor nuevo, lo normal es que:

  • el comportamiento sea más coherente durante los ciclos de uso (arranques en frío, conducción urbana con muchas transiciones y carretera con carga);
  • el encaje eléctrico y el estado del conector acompañen el montaje sin “jugar” con falsos contactos;
  • la rosca llegue en buen estado para evitar complicaciones al apretar y consolidar el asiento.

No es un componente “de estética”: si no sella bien y si no transmite correctamente la señal al arnés, la mezcla no se corrige de forma fina y aparecen síntomas. En este tipo de recambio, la diferencia suele notarse más en el día a día que en sensaciones “de golpe”.

Montaje y compatibilidad

Este modelo encaja en motores y vehículos donde se trabaja con equivalencias de referencia como 39210-3C830, 39210-3C900 y 234-4854 (todas ellas equivalentes en la práctica cuando el fabricante lo contempla). En mi experiencia, la clave está en que el sensor venga con:

  • conector y cableado equivalentes a los de fábrica, listo para enchufar;
  • rosca pensada para el montaje directo sin recurrir a adaptaciones;
  • geometría que no obliga a “forzar” la posición del sensor para que el mazo no roce con elementos cercanos.

Para el cambio, en taller sigo el método clásico: motor frío o al menos con margen suficiente para no quemarse, aflojo con herramienta adecuada y uso llave de vaso de 22 mm en el sensor. Antes de enroscar, aplico antigripón en la rosca (sin pasarse, y evitando que contamine zonas que no deben). Esto reduce muchísimo el riesgo de agarrotamiento por calor y facilita desmontajes futuros.

Consejo práctico que me ha ahorrado problemas: reviso que el mazo quede como de origen, con sus guías y separaciones; si una sonda va “tirante”, el cable trabaja con tensión y acaba fallando antes por fatiga del conductor o por roce.

Rendimiento y resultado final

Cuando la sonda vieja estaba fuera de juego, el resultado tras la instalación suele ser bastante claro. En un KIA Sorento I con kilometraje elevado y uso urbano (muchos arranques, paradas y trayectos cortos), tras sustituirla y borrar memoria de avería (según procedimiento del sistema), lo que noté fue:

  • ralentí más estable y menos “subidas/bajadas”;
  • recuperación de respuesta al acelerar en situaciones de baja demanda (salidas desde parado y incorporaciones a velocidad moderada);
  • conducción más predecible: el coche deja de sentirse “caprichoso” al pisar y soltar.

En otro caso, un Hyundai Sonata V con rodaje alto y conducción mixta (autovía + ciudad), el coche había empezado a mostrar más consumo de lo habitual. Tras el cambio, el consumo volvió a un comportamiento más razonable con el tiempo (no instantáneo al 100% en el primer trayecto, porque la adaptación del sistema necesita ciclos).

Lo importante es que el sensor nuevo devuelve estabilidad a la estrategia de mezcla. No esperes un “salto” de potencia tipo bruta: esto es de gestión. El motor vuelve a “creer” la lectura de O2 y, por tanto, puede corregir bien.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes:

  • Montaje directo: conector listo, sin empalmes ni adaptaciones.
  • Recambio nuevo: normalmente se traduce en mejor repetibilidad del funcionamiento frente a reconstruidos o gamas cuestionables.
  • Equivalencias contempladas con referencias como 39210-3C900 y 234-4854, útil cuando el historial del coche muestra variaciones de referencia.

Aspectos mejorables (en el sentido práctico de taller):

  • Aunque venga bien para instalar, siempre conviene revisar el estado general del entorno: si la sonda anterior falló por temperatura extrema, vibración o corrosión severa, el sensor nuevo lo “padece” igualmente. Si hay holguras o un mazo rozando, el problema no se resuelve del todo.
  • Tras el montaje, es recomendable realizar una verificación con diagnosis: no solo por borrar el testigo, sino para confirmar que la lectura se comporta de forma lógica durante las transiciones (ralentí estable, cambios de carga, recuperación).

En comparación con alternativas del mercado, yo la pondría en la franja donde la prioridad es encaje eléctrico y mecánico más que “precio por precio”. Hay sensores más baratos que funcionan al principio, pero cuando el coche entra en ciclos de calentamiento y estabilización, es cuando se ven las diferencias.

Veredicto del experto

La 39210-3C830 es una opción sólida cuando el fallo apunta a sonda lambda y buscas volver a tener una mezcla estable en un motor 3.3L o 3.8L de la gama Hyundai/KIA compatible. En taller, cuando la vieja ya estaba dando problemas de lectura, el recambio nuevo y con conexión equivalente suele devolver el coche a un comportamiento más correcto: ralentí menos errático, respuesta más coherente y un uso que deja de penalizar consumo.

Mi recomendación: monta con 22 mm y antigripón en rosca, protege el mazo de posibles roces y valida con diagnosis el comportamiento tras el cambio. Si haces eso, normalmente el resultado es el que esperas de un sensor cuya función principal es corregir bien, no inventar lecturas.

Publicado: 13 de julio de 2026

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