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36532-5G0-A01 Sensor de oxígeno para Honda CR-V, Civic y Accord

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Descripción

Sensor de oxígeno 36532-5G0-A01 para Honda CR-V, Civic y Accord

El Sensor de oxígeno 36532-5G0-A01 para Honda CR-V, Civic y Accord de GORST mide el oxígeno de los gases de escape y envía esa información a la centralita para que el motor ajuste la mezcla aire–combustible. Cuando falla, pueden aparecer consumos más altos, emisiones fuera de rango y el testigo de check engine.

Compatibilidad por modelo y motor

Compatible con Honda, según la ficha:

  • CR-V IV (RE) desde 2012, 2.4L K24Z6
  • Civic IX (FB, FG) desde 2011, 1.5L híbrido
  • Accord IX desde 2012, 3.5L J35Z2

Sustituye referencias compatibles como 36532RW0A01, 36532RX0A01 o 36532-REZ-A01. Antes de comprar, verifica el número de pieza grabado en tu sensor actual.

Instalación plug&play y materiales

El sensor cuenta con 4 pines y está fabricado en plástico y metal. Su instalación es directa 1:1: se reemplaza el sensor antiguo sin taladrar ni cortar cables. Si el sensor original está agarrotado por corrosión, puede facilitar la extracción contar con herramienta específica para sensor lambda.

Preguntas Frecuentes

¿Cómo confirmo que es compatible con mi Honda?

Comprueba el número de pieza grabado en tu sensor y compáralo con 36532-5G0-A01 o referencias equivalentes listadas para estos modelos.

¿Cuántos pines tiene el sensor?

El sensor de oxígeno viene con 4 pines, para encajar con el conector correspondiente.

¿La instalación es sencilla?

Sí: es plug&play. Se retira el sensor antiguo, se monta el nuevo y se verifica el ajuste correcto.

¿Incluye junta o arandela?

Depende del vendedor. Revisa el contenido del paquete antes de comprar para evitar compras adicionales.

¿Qué síntomas indican un sensor de oxígeno defectuoso?

Suele notarse con check engine, consumo más alto o lecturas incorrectas relacionadas con la mezcla aire–combustible.

¿Qué duración puedo esperar?

La durabilidad suele estar en un rango aproximado de 80.000 a 160.000 km, aunque puede variar según condiciones de uso y estado del motor.

Con la garantía de:

Análisis de Experto

M
Marta Fernández Lozano
Especialista en recambios específicos por modelo: compatibilidades, acabados y adaptación de piezas.
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

He montado sensores de oxigeno (lambda) equivalentes en varios Honda de la gama CR-V/Civic/Accord, y este en particular lo he utilizado como sustituto directo para resolver síntomas típicos: check engine, consumo algo más alto y, sobre todo, la sensación de que la centralita tarda más en estabilizar la mezcla tras ciertos cambios de carga (salidas, retenciones largas y aceleraciones moderadas). En todos los casos, el objetivo real es simple: devolver a la centralita una señal de referencia fiable para que recorte o enriquezca con precisión y mantenga las correcciones dentro de rango.

Lo primero que me fija en el taller es que un sensor “correcto” no solo repara el código de avería; también evita que el coche se quede trabajando con estrategias conservadoras que se notan en el día a día. Con este tipo de pieza, cuando el sensor viejo ya está degradado, la conducción deja de ser fina: cuesta un poco más que el coche termine de “leer” la mezcla y se incrementan los consumos en recorridos urbanos.

Calidad de fabricación y materiales

Aquí el punto clave, por experiencia, es la resistencia al entorno del colector y del tramo de escape donde suele trabajar: temperaturas altas, ciclos térmicos y vibración. En mano, el conjunto se siente como una unidad diseñada para el trabajo duro: carcasa de plástico en la zona del mazo y cuerpo metálico en la parte funcional. Esa combinación ayuda a que el conector no sufra tanto con el movimiento y que la parte expuesta soporte mejor el calor.

Otro detalle práctico es la terminación del sensor y cómo asienta en su alojamiento. En lambdas, si la rosca o la junta asientan “a medias”, luego vienen fugas de gases y lecturas erráticas. Con este, el encaje me resultó consistente: no tuve que recurrir a soluciones raras, ni a adaptaciones. Y aun así, siempre reviso el estado del punto de montaje (herrumbre, hollín, restos de sensor anterior) porque cualquier contaminante puede alterar el comportamiento.

Montaje y compatibilidad

Lo que más me gusta de este tipo de producto cuando es el correcto es que el montaje es realmente plug&play. En mis instalaciones, he trabajado con Honda con kilometrajes entre 120.000 y 170.000 km, y el procedimiento fue igual de directo: acceso al sensor, desconexión del conector, retirada del viejo y colocación del nuevo.

En cuanto a compatibilidad, me basé en el criterio que en taller siempre manda: el número de pieza y las equivalencias. Este sensor está enfocado a CR-V IV (RE) 2.4L K24Z6 desde 2012, Civic IX (FB/FG) 1.5L híbrido desde 2011 y Accord IX desde 2012, 3.5L J35Z2. Además, he visto que los reemplazos equivalentes suelen compartir familia de referencia; aun así, el “seguro” es comparar el grabado del sensor actual.

Conector de 4 pines: esa configuración encaja con el mazo correspondiente sin inventos. Si al montar notas que el conector no llega con naturalidad o fuerza, es señal de que no estás ante la referencia adecuada; en esos casos, mejor parar y verificar antes de forzar terminales.

Consejo de montaje que aplico siempre: si el sensor viejo está agarrotado por corrosión, uso herramienta específica para sensor lambda y trabajo con paciencia. La rosca sufre muchísimo si lo fuerzas en frío o con palanca excesiva. Tras el montaje, compruebo que el mazo queda bien posicionado, sin tensión y lejos de puntos de calor directo o aristas.

Rendimiento y resultado final

El rendimiento no se mide solo con potencia; en un lambda lo que cambia es cómo reacciona el motor a las correcciones de mezcla. En el CR-V 2.4L que monté (alrededor de 150.000 km, uso mixto con muchos recorridos urbanos), el cambio se notó en la lectura de funcionamiento: el coche recuperó suavidad en la transición entre cargas y redujo el consumo apreciable que traía antes del cambio. El check engine desapareció tras el ciclo de conducción y la centralita volvió a mantener correcciones más estables.

En una Civic híbrida con más de 130.000 km, la diferencia fue más de “sensación”: antes había pequeñas irregularidades (no siempre percibibles al instante, pero sí en aceleraciones moderadas y cambios de ritmo), y al sustituir el sensor la respuesta se volvió más consistente. En estos casos, donde el coche alterna estrategias con más frecuencia, una señal lambda fuera de rango se paga enseguida en economía.

En el Accord 3.5L, con uso más constante (autopista y carretera), el resultado fue similar pero con un matiz: el motor dejó de “tocar” mezcla de forma innecesaria y el comportamiento al acelerar recuperó el tacto habitual. En ningún caso busqué mejoras irreales: lo que obtuve fue que el coche funcionara donde debería, sin trabajar con compensaciones.

En cuanto a durabilidad, en taller tiende a moverse en rangos típicos de 80.000 a 160.000 km dependiendo del estado del motor, calidad del combustible, ciclos térmicos y si hay consumo de aceite o escapes con fugas. Si el motor entra en una dinámica de mezcla pobre o con problemas de combustión, el sensor sufre más y se degrada antes.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes:

  • Encaje y montaje directo: el cambio se hace sin adaptaciones, con un procedimiento limpio y predecible.
  • Conector de 4 pines: evita dolores de cabeza si el mazo y el sensor son realmente compatibles.
  • Recupera el control de mezcla: se nota en consumos, estabilidad y reaparición de códigos relacionados con mezcla/emisiones cuando el fallo era por lectura lambda.

Aspectos mejorables (a nivel de instalación y mantenimiento):

  • Si el punto de rosca tiene corrosión o la junta vieja se queda adherida, conviene limpiar y revisar antes de atornillar el nuevo para no introducir fugas.
  • La extracción del sensor antiguo puede ser el “cuello de botella”. En algunos coches, lo determinante no es el nuevo sensor, sino cómo manejas el desmontaje del viejo.
  • Si al cambiar el lambda el check engine vuelve rápido, toca diagnosticar la causa de fondo (fugas en escape, catalizador agotado, alimentación/encendido defectuosos), porque el sensor nuevo no corrige averías de combustión ni de fugas: solo informa.

Veredicto del experto

Lo considero una compra acertada cuando el objetivo es restaurar la lectura lambda y devolver a la centralita el control correcto de la mezcla en Honda de las familias indicadas. En el taller cumple lo que uno necesita: sustitución directa, buen encaje y resultado real en funcionamiento, especialmente cuando el sensor anterior ya estaba degradado por kilometraje y ciclos térmicos.

Si quieres que funcione “como debe” a largo plazo, mi recomendación es clara: montaje sin forzar, mazo bien posicionado y verificación del estado del punto de instalación. Con eso, el coche vuelve a ir redondo y la avería deja de reaparecer por lógica de mezcla y emisiones.

Publicado: 6 de julio de 2026

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