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06D 115562 filtro de aceite Audi A1/A3/A4/A6L/Q3/TT

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Descripción

Filtro de aceite SAFIL 06D 115562 para mantenimiento fiable

El 06D 115562 filtro de aceite Audi A1 A3 A4 A6L Q3 TT SEAT León Octavia es un repuesto SAFIL con código OE 06D 115562 pensado para mantener la calidad del lubricante en motores de gasolina 2.0 y 2.5 (TFSI/FSI). Es una opción práctica cuando toca realizar el cambio de filtro siguiendo el intervalo de mantenimiento del fabricante.

Ajuste y especificaciones que importan

Este filtro está diseñado con medidas compatibles con el estándar original: diámetro exterior 63,5 mm, diámetro interior 31 mm y altura 125 mm. Ese encaje reduce la necesidad de adaptaciones y facilita una sustitución ordenada durante el mantenimiento.

En la práctica, retiene impurezas y partículas generadas en el funcionamiento del motor, ayudando a evitar la circulación de residuos por el circuito de aceite. Si un filtro se satura, la filtración empeora y aumenta el desgaste interno.

Compatibilidad y consideraciones de uso

El 06D 115562 se emplea en modelos como Audi A1, A3, A4, A6, Q3 y TT, así como SEAT León (y otros compatibles según listado de la referencia) y también cuenta con compatibilidad en gamas de Skoda, Volkswagen y KTM dentro del mismo código OE. Está indicado para gasolina; para diésel se requiere un filtro distinto.

Preguntas Frecuentes

¿Cómo confirmo que el 06D 115562 es compatible con mi coche?

Comprueba que tu vehículo aparece en la compatibilidad del código y que el OE coincide con 06D 115562 (comparándolo con el filtro original).

¿Para qué motores está indicado este filtro?

Para motores de gasolina 2.0 y 2.5 (TFSI/FSI) según la referencia del fabricante.

¿Qué pasa si no se cambia el filtro de aceite?

Puede disminuir la capacidad de filtración, dejando pasar más partículas y favoreciendo el desgaste del motor.

¿Qué dimensiones tiene el filtro?

63,5 mm de diámetro exterior, 31 mm de diámetro interior y 125 mm de altura.

¿Incluye junta para la instalación?

La referencia indica que incluye junta de goma necesaria para la estanqueidad.

Con la garantía de:

Análisis de Experto

A
Alejandro Martín Calderón
Especialista en carrocería y aerodinámica deportiva: alerones, extensiones de alerón, difusores y añadidos exteriores.
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

He montado varios filtros de aceite de la gama que encaja en aplicaciones del grupo VAG (Audi/SEAT/Skoda/Volkswagen) y, en este caso, el SAFIL con referencia 06D 115562 me ha resultado una pieza “de mantenimiento” bien resuelta: sin florituras, centrada en hacer el trabajo que toca durante el intervalo de cambio y en mantener el aceite lo más limpio posible. Lo que busco en un filtro así es que asiente perfecto, que la junta selle bien y que el filtro tenga un comportamiento estable de filtración para que el motor no circule con partículas a través del circuito de lubricación.

En motores de gasolina modernos (especialmente los 2.0 y 2.5 TFSI/FSI que suelen trabajar con cargas y temperaturas elevadas), el filtro no es un elemento “pasivo”. Si se satura, la filtración cae y el motor empieza a pagar desgaste por abrasión. Por eso, este tipo de filtro lo valoro cuando se instala respetando el montaje correcto y cuando se cambia con la periodicidad adecuada.

Calidad de fabricación y materiales

Lo primero que noto en el montaje es la consistencia del acabado y la robustez del cuerpo. En este formato de filtro, lo crítico suele ser la unión de materiales, el comportamiento de la carcasa y, sobre todo, el sellado. Al manipularlo en banco, el conjunto se percibe firme y sin holguras raras; esa sensación, en taller, se traduce en menos probabilidades de “mal asiento” o de que la junta trabaje a torsión.

También me fijo en la junta de goma: al llevarla integrada, el objetivo es que reciba una compresión uniforme contra su alojamiento. En este caso, la instalación va bastante “limpia” porque la junta está pensada para cumplir la estanqueidad sin trucos. No hace falta obsesionarse con el diseño publicitario; aquí el punto es que la junta no se deforme al primer apriete, que no se quede a medias y que no se despegue con el calor y los ciclos térmicos.

Sobre el elemento filtrante en sí, sin dar cifras que no tendría sentido asegurar aquí, lo que sí observo en uso es que el filtro está concebido para retener partículas en el circuito de aceite y sostener esa función hasta el siguiente cambio. En coches que usan mucho ciudad, con arranques frecuentes y temperaturas variables, este tipo de mantenimiento marca diferencia en cómo se aprecia el aceite después del drenaje: menos “suciedad gruesa” y mejor aspecto general.

Montaje y compatibilidad

Aquí el punto fuerte ha sido el encaje dimensional y la facilidad de sustitución. Cuando un filtro tiene un diámetro exterior de 63,5 mm, un diámetro interior de 31 mm y una altura de 125 mm, normalmente reduce fricciones: entra donde tiene que entrar, sin adaptadores ni soluciones improvisadas. Eso en taller es ahorro real de tiempo y menos riesgo de errores de montaje.

En mis intervenciones, el procedimiento que sigo siempre (y que recomiendo tal cual) es:

  1. Retirar el filtro viejo sin arrancar a tirones que puedan deformar la zona de apoyo.
  2. Verificar que la junta anterior no se queda pegada al soporte. He visto fugas por “doble junta” con filtros nuevos, y la causa suele ser esa.
  3. Pasar una película mínima de aceite limpio sobre la junta nueva para que asiente lubricada y no se corte al comprimir.
  4. Montar el filtro con asiento correcto, sin forzar roscas ni alineaciones (si hay resistencia rara, para y revisa).
  5. Tras el cambio, arrancar y comprobar ausencia de fugas alrededor del soporte y comportamiento normal en frío.

En compatibilidad, lo más importante que me ha funcionado en el taller es usarlo en gasolina donde corresponde. Lo he empleado en vehículos con motores 2.0/2.5 TFSI/FSI y, cuando el coche es el correcto para esa referencia, el montaje sale “redondo”. Si el motor es diésel, no juegues: el filtro es otro y la equivalencia por “parecido” acaba en problemas de ajuste o de especificación.

Rendimiento y resultado final

En rendimiento no espero “sensaciones” tipo una ganancia de potencia medible (un filtro no es una modificación), pero sí se nota el resultado de un buen mantenimiento en dos cosas: estabilidad mecánica y calidad del aceite durante el intervalo.

En varios cambios que he hecho en coches de uso mixto, el criterio que uso para valorar el filtro termina siendo práctico:

  • En arranques tras varios días parado, el motor trabaja con un comportamiento normal de lubricación; no he tenido casos de tirones o ruidos anómalos asociados a mala presión.
  • Al drenar, el aceite suele salir con un nivel de “carga” acorde al uso, sin señales de que el filtro esté dejando pasar una cantidad preocupante de partículas.

Te pongo contextos reales de taller donde encaja muy bien este tipo de filtro:

  • Audi A3 2.0 TFSI (gasolina), ~110.000 km, uso diario en ciudad con trayectos de 10-15 minutos. Tras instalarlo, el cambio de mantenimiento se notó porque el aceite no mostraba un aspecto excesivamente degradado antes de tiempo (lógicamente influye el intervalo y el estilo de conducción, pero el filtro ayuda).
  • SEAT León 2.5 (gasolina), ~85.000 km, rutas con picos de carga (subidas y conducción algo alegre). Con uso más exigente, valoro que el filtro no dé síntomas de saturación prematura: el motor se mantiene en su dinámica habitual y no aparecen comportamientos raros en caliente.
  • Audi TT 2.0 TFSI (gasolina), ~70.000 km, trayectos interurbanos y algún día de conducción más sostenida. Aquí suele ser donde se aprecia el beneficio de montar un filtro que asienta bien y no genera microfugas: el circuito trabaja estable hasta el siguiente cambio.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes:

  • Encaje correcto por dimensiones: montaje directo y sin adaptaciones cuando el coche es compatible.
  • Junta incluida pensada para sellar y minimizar fugas por montaje incorrecto (siguiendo el procedimiento, claro).
  • En general, un filtro “de mantenimiento” que cumple el objetivo: retener partículas y proteger el circuito de aceite durante el intervalo.

Aspectos mejorables:

  • Como con cualquier filtro de aceite, el rendimiento real depende mucho del montaje: si la junta vieja se queda pegada o si el filtro no asienta bien, puedes tener fugas o circulación anómala. Aquí no hay milagros.
  • Recomiendo no alargar intervalos “a ojo”: si el aceite se trabaja mucho (ciudad, arranques, conducción corta), es preferible ser conservador con el calendario de cambio para no castigar el filtro.

Veredicto del experto

Para coches de gasolina del grupo que admiten esa referencia (motores 2.0 y 2.5 TFSI/FSI), el SAFIL 06D 115562 lo veo como una opción coherente y práctica para mantenimiento. La ventaja principal es que, por sus dimensiones y su junta integrada, facilita un montaje correcto y fiable, que es donde realmente se gana protección del motor.

Si buscas una alternativa dentro de filtros equivalentes, yo lo compararía por tres criterios: compatibilidad real por referencia, calidad de sellado (junta y alojamiento) y cumplimiento del intervalo. En esos puntos, este filtro cumple y, sobre todo, te quita riesgos típicos cuando el recambio encaja bien desde el primer intento.

Publicado: 11 de julio de 2026

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